El Senado aprobó este jueves por 45 votos a favor y 26 en contra la designación de la exsenadora Lucila Crexell como embajadora ante Canadá, propuesta por el Poder Ejecutivo.
Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.
SUSCRIBITELa exsenadora nacional fue propuesta por el Poder Ejecutivo y avalada por el oficialismo y sus aliados. El peronismo objetó su nombramiento por acusarla de acceder al cargo a raíz de su voto a la Ley Bases. También recibió críticas de la representante de su provincia, la de Neuquén.
El Senado aprobó este jueves por 45 votos a favor y 26 en contra la designación de la exsenadora Lucila Crexell como embajadora ante Canadá, propuesta por el Poder Ejecutivo.
El nombramiento de la neuquina contó con el aval del oficialismo y sus aliados, mientras que el peronismo la objetó por acusarla de acceder al cargo a raíz de su voto a la Ley Bases-norma insignia de la gestión libertaria- en junio de 2024. Precisamente, en ese momento, había trascendido que sería postulada para un cargo diplomático.
La camaleónica exlegisladora había asumido su último mandato en la Cámara alta en diciembre de 2019, luego de integrar la boleta de Juntos por el Cambio en Neuquén. Cabe recordar que era la segunda en la lista, pero se quedó con la banca por el fallecimiento del radical Horacio “Pechi” Quiroga a pocos días de llevarse a cabo las elecciones de ese año.
Crexell había sido parte del Movimiento Popular Neuquino, pero se unió a Juntos por el Cambio, interbloque que integró hasta 2023. Fue recordada por su ausencia en el tratamiento del pliego de Ana María Figueroa, lo que le permitió al kirchnerismo aprobar la extensión de la jueza federal, aunque después la Corte Suprema de Justicia falló en rigor del retiro de la magistrada.
Ese año apoyó la candidatura presidencial de Patricia Bullrich, pero en el balotaje se la jugó explícitamente por el candidato de Unión por la Patria, Sergio Massa. Luego, con la llegada de Javier Milei al Poder Ejecutivo y la disolución de Juntos por el Cambio en el Congreso, Crexell conformó su propio monobloque, que luego se integró al interbloque “Las Provincias Unidas” que presidía el salteño Juan Carlos Romero.
En junio de 2024, la neuquina fue blanco de críticas porque mientras se trataba la Ley Bases trascendió que sería postulada como representante de la Argentina ante la Unesco, en la sede de París. Incluso sobre esto advirtió en ese momento en el recinto la riojana Florencia López, del peronismo, que directamente la acusó de tener viciado su voto.
Pese a ese borrador que había circulado con destino a la Unesco, en marzo pasado, a tres meses de haber culminado su mandato, el Gobierno envió su pliego proponiéndola como embajadora ante Canadá.
Días atrás, Crexell se presentó en audiencia pública ante la Comisión de Acuerdos, donde se cruzó con López y también la kirchnerista Juliana Di Tullio. “A mí me darían vergüenza las imputaciones falsas”, dijo la neuquina y se refirió a las acusaciones en su contra: "El día de la votación hubo denuncias penales que fueron una maniobra para evitar mi voto, las cuales fueron archivadas por falta de relación causal, inexistencia de delito y por haber sido hechas por especulaciones periodísticas. Es un tema cerrado del cual la Justicia ya se expidió".
Ese día, Crexell también dijo estar alineada a los objetivos de la Cancillería, a cargo de Pablo Quirno.
La primera en tomar la palabra fue Florencia López del bloque Justicialista, quien había puesto contra las cuerdas a la neuquina en la audiencia pública, y recordó la sesión especial de aquel 12 de junio del 2024 cuando la Cámara alta aprobó la Ley Bases: “Este Senado no puede ser parte de esta actitud delictiva y mandar a Canadá a una embajadora que va sucia, tachada y denunciada”.
En tal sentido, la riojana consideró que “la postulación de la exsenadora es el perfeccionamiento del delito contemplado en el artículo 256 del Código Penal: el cohecho o la coima”. Sin tapujos, afirmó que Lucila Crexell “ha aceptado un soborno porque ha permitido que se sancione la Ley Bases y ha negociado su voto por un cargo en el Embajada de Canadá”.
La polémica en torno al acuerdo enhebrado por la exsenadora neuquina y el gobierno de Javier Milei comenzó en la previa a la sanción de la Ley de Bases cuando trascendió que su destino estaba en la embajada ante la UNESCO en la ciudad francesa de París. Sin embargo, Lucila Crexell adjudicó la versión como “una operación de prensa”. De todas maneras, López recordó que en varias entrevistas previas la votación, la neuquina había calificado al Gabinete libertario como “gente incapacitada para gobernar”.
En la audiencia pública de la Comisión de Acuerdos, Crexell había dicho que su voto fue un acuerdo con la gobernación de Neuquén y el Ejecutivo Nacional. Sin embargo, esto fue desmentido por el mandatario Rolando Figueroa. Según la senadora riojana, “la convenció Edgardo Kueider”, y concluyó que “además de ser coimera y pedir sobornos, es mentirosa… y esto es muy grave”.
Coterránea de la diplomática, Julieta Corroza del monobloque La Neuquinidad aseveró que Crexell carece “valores de lealtad” con su pueblo que, según sus palabras, “son las personas que te ponen acá”. Igual de crítica que la bancada opositora, cargó que “ella, en muchas oportunidades, se olvidó de Neuquén y se fue del Movimiento Popular Neuquino, traicionando a los que la pusieron acá”.
“Muchas veces le golpeamos la puerta, los neuquinos, y no la abrió”, siguió Corroza, quien además aseveró que Crexell “votó el Paquete Fiscal y votó a favor del Capítulo V que afectaba directamente a Neuquén y al dinero que circulaba fue afectado”. Para terminar, defendió al mandatario neuquino: “Rolando fue concreto al decir que ese capítulo no nos servía a los neuquinos y jamás le faltaría el respeto a la división de poderes ‘diciéndole a una senadora cómo votar’”.
Para cerrar la sesión especial, Patricia Bullrich, jefa de bancada de La Libertad Avanza, decidió ser breve, pero se tomó unos segundos para defender a Crexell: primero consideró que las críticas “evidentemente vienen por cuestiones personales”; y luego, explicó que “representó a su provincia y no al gobernador de su provincia, entonces no la puede poner en el banquillo de los acusados por votar algo que no le gusta”. “La justicia dijo que no hubo corrupción y que no existe tal delito”, concluyó.
Además de un conjunto de pliegos de ascensos militares y el nombramiento de Crexell, este jueves se aprobaron en el Senado las designaciones de Eduardo Rodolfo Montamat como presidente del Tribunal de Defensa de la Competencia; y de Lucas Gabriel Trevisani Vespa y Marcelo Rubén D’Amore como vocales del mismo. Fue por unanimidad.
En tanto, también los nombramientos de Germán Augusto Zamorano, como secretario de Concentraciones Económicas, y Ana Julia Parente como secretaria Instructor de Conductas Anticompetitivas.
