Enrique Castro fue título de algún diario nacional el 10 de diciembre del año pasado porque protagonizó una rareza: Juró a su cargo al lado de José Luis Gioja y Daniela Castro, pero él agregó en la fórmula de rutina de juramento "por Hugo Moyano”. Es que se suele jurar por líderes, además de creencias religiosas y hasta vínculos familiares, pero nadie lo había hecho por un sindicalista como Moyano hasta ese momento del brazo alzado para la foto, cuando Gioja lo apuró con un cariñoso y sonoro "vení, Negro”.
Hugo Moyano era la luz en el camino para Enrique Castro. Tanto en la política, como en la actividad sindical. Se hizo cargo del gremio de Camioneros en la provincia hace muchos años, y desde hace tiempo que viajaba todos los meses a Buenos Aires a las reuniones del sindicato, donde aprovechaba para cultivar una amistad con Hugo y sus hijos.
Igual que él, Enrique Castro también tenía el sueño de liderar ya no a los trabajadores de los camiones sino también a todos los trabajadores de la CGT. Como en San Juan, la central obrera no está dividida en 5 como a nivel nacional, una de las cuales conduce Moyano, en la provincia debía entrar en la conversación por la delegación cegetista: su nombre sonaba fuerte para suceder a Eduardo Cabello.
Sus inicios en la política fueron con Roberto Basualdo. Lo apoyó y obtuvo una banca de legislador provincial entre los años 2007 y 2011. Ocupó un bloque minoritario en pleno mandato de José Luis Gioja, pero se hacía escuchar. Nunca amagó con despegarse del senador en términos políticos, más allá de que el peronismo lo seducía. El año pasado tomó dos decisiones importantes: una fue abrir en San Juan la sucursal del partido político de Moyano, y la otra fue presentarse para diputado nacional.
Libró una interna en agosto pasado contra la lista encabezada por el basualdista José Luis Gazzé, a la que derrotó cómodamente en las Paso. Y en octubre, se consagró diputado nacional en la misma boleta de Basualdo, y con Sergio Massa como presidencial. Y ocupó un minibloque de 3 legisladores de respuesta directa a Moyano.
Como todo el moyanismo, tuvo una relación oscilante con el gobierno de Macri, y eso definió sus pasos en el Congreso. En esa sintonía, pueden citarse sus dos votos más importantes en el Congreso: a favor de la ley para permitir el pago a los fondos buitres –como lo hizo todo el oficialismo y los massistas- y a favor también de la ley antidespidos, ahora contra el gobierno nacional.
No terminaron allí sus pasos en sintonía con Moyano, porque también se apasionó por el fútbol. No con Independiente, el club que dirige el líder nacional de Camioneros, sino con Peñarol, el club de sus amores en Chimbas que llegó a conducir y luego dejó en manos de su hijo. Y más aún: el mismo día de su muerte, figuraba en una lista para dirigir la Liga Sanjuanina de Fútbol.