La primera cuestión de privilegio planteada en el marco de
la sesión de este miércoles en Diputados corrió por cuenta del oficialista
Eduardo Amadeo, quien planteó un reclamo para "asegurar el normal
funcionamiento y decoro de este Cuerpo”. Lo hizo enfatizando el deseo del
oficialismo porque la Cámara baja esté "abierta a todas las voces”. Lo cual "no
es fácil”, sostuvo, cuestionando algunas expresiones escuchadas en el marco de
las reuniones de comisión.
En ese marco, pidió "que el fanatismo no impida las ideas”,
y advirtió que "no está bien que se use cualquier método violento o no para
impedir que otros se expresen”. A continuación, puso como ejemplo el plenario
en el que estuvo presente el ministro de Trabajo, Jorge Triaca, y el episodio
en el que el diputado camporista Marcos Cleri "trató de descalificar y
condicionar su libre expresión, haciendo una referencia vergonzante hacia el
señor padre del ministro”.
Destacó también que él mismo había sufrido de parte del
mismo diputado, en la Comisión de Salud, una situación similar en la que Cleri
"intentó impedirme el uso de la palabra haciendo referencia a mi historia”.
Amadeo hizo una interpretación psicológica de esas actitudes, diciendo que se
proyecta sobre los demás las actitudes propias.
"Esta va a ser la cámara de todos, la cámara de la libre
expresión, y vamos a usar todo nuestro poder político para que no se cierren
las puertas a las personas. La historia está llena de intentos de frenar la voz
de los otros”, dijo, y advirtió que "para cerrar la grieta, hay que dialogar,
escuchar”.
Eduardo Amadeo cerró su discurso citando las siguientes
palabras: "La violencia es el miedo a las ideas de los demás y es por poca fe a
esas ideas que se ejerce esa violencia”.