Con fecha de la semana pasada, exactamente el 22 de marzo,
el juez federal Sebastián Casanello firmó una resolución que pone en alerta las
operaciones en la mina Veladero, escenario en setiembre de un grave derrame de
cianuro en el río Potrerillos: dispuso la conformación de una "comisión de
expertos” que realice en 20 días un informe sobre las condiciones en las que
opera el emprendimiento.
Ese grupo de expertos ya está trabajando desde el martes,
cuando se reunieron por primera vez y comenzó a correr el plazo de 20 días
hábiles para hacer el trabajo. Lo que llama la atención es que la constitución
de ese equipo de expertos figuren las partes interesadas, aceptadas por el
propio Casanello como querellantes en la causa.
El magistrado lo explica en su resolución de la siguiente
manera: "Previo a expedirme respecto de la solicitud de cierre preventivo de la
empresa, estimo necesaria la adopción de una medida de tipo preventiva que
aporte conclusiones definitivas y permita la participación activa de aquellos
que se han presentado como víctimas del suceso detonante de estas actuaciones”.
La comisión designada por el magistrado está compuesta por
dos miembros de cada una de las entidades ambientales querellantes: la Asamblea
Jáchal no se toca y la Asociación Argentina de Abogados Ambientalistas de la
Patagonia. También, "personal idóneo” de la Secretaría de Minería de la Nación,
de la Subsecretaría de Recursos Hídricos también de la Nación, y la
coordinación de la División Operaciones del Departamento de Delitos Ambientales
de la Policía Federal que se deberá encargar de las actas y los registros
fílmicos y fotográficos. Además, dispone dar aviso a la Oficina de Justica
Ambiental de la Corte Suprema de Justicia "a los efectos que estime
corresponder”.
La resolución de Casanello hace referencia a fallos
anteriores de la propia Corte en causas ambientales, y hasta menciona la última
encíclica papal Laudato si, sobre "el cuidado de la casa común”. La comisión
designada ya tuvo su primer encuentro en el juzgado de Casanello y tendrá 20
días corridos para expedirse con sus conclusiones al magistrado, quien
seguramente tendrá en cuenta esos consejos para decidir si acepta o no la
medida requerida por los querellantes –que también integran la comisión- sobre
el cierre temporal de la mina.
Puntualmente, el trabajo encomendado por el juez a la
comisión es el siguiente: 1) detalle paso a paso el procedimiento de la pila de
lixiviación que efectúa la empresa para la extracción de oro mediante el uso de
cianuro; 2) indique si encuentra fallas que podrían generar daño ambiental; 3)
enumere y describa las medidas adoptadas por la empresa a partir del derrame;
4) determine las funciones de la pileta de contingencia y de la compuerta
ubicada en el canal de desvío Norte; 5) indique si dicha compuerta debe estar
normalmente cerrada o abierta; 6) establezca si el mecanismo es suficientemente
seguro; 7) detalle si deberían hacerse reformas; 8) indique si es necesaria la
impermeabilización del canal; 8) compruebe por donde circula el agua de
deshielo; 9) determine la fatiga de los materiales que componen las válvulas,
ductos y demás elementos; 10) determine si la forma de detección de incidentes
de la firma es eficiente; 11) compruebe si es suficiente y adecuada la
preparación de los operarios; 12) proponga para el caso de considerar que los
procedimientos no logran neutralizar de modo absoluto los riesgos cuáles serían
los adecuados.
Sebastián Casanello es uno de los dos magistrados que llevan
adelante actuaciones penales luego del derrame ocurrido en setiembre del año
pasado. El otro es el juez Pablo Oritja, con jurisdicción sobre el territorio
donde se produjo el incidente, es decir Iglesia, quien ya tiene procesados a 9
presuntos autores por el delito de contaminación. Uno de los dos deberá o
apartarse por su propia decisión o ser separado por quien entiende en este
conflicto de jurisdicción, que es la Corte Suprema.
Mientras el máximo tribunal demora su decisión sobre a qué
juez le corresponde intervenir, el propio Oritja ya le envió a Casanello una
solicitud para que se aparte porque sostiene que le corresponde a él investigar
porque el hecho ocurrió en su jurisdicción. El único supuesto por el que podría
corresponder la jurisdicción federal es que el presunto delito alcance a otras
provincias o, como sostiene Casanello, que investiga a ex funcionarios
nacionales.
En el caso que correspondiera la jurisdicción federal,
también se abre el debate sobre si la causa debería ser instruida desde
Comodoro Py en Puerto Madero por Casanello o por algún magistrado federal con
asiento en San Juan. Mientras esta indefinición se mantiene, Casanello definirá
en poco más de 20 días si cierra la mina. Lo hará cuando tenga el dictamen de
la comisión que acaba de conformar.