Tras los discursos, en el acto oficial que se hizo esta tarde para recordar los 40 años del golpe de Estado, se recorrieron las instalaciones de la Ex Legislatura, que fue un centro de tortura en los primeros días de la represión de San Juan. José Luis GIoja entró junto con el grupo de funcionarios, pero con una carga emocional extra, porque allí pasó los primeros días como preso político de la dictadura en marzo del ’76, y no había vuelto a pisar ese lugar desde hace 15 años. Siempre se hizo el acto oficial allí, pero durante sus tres gestiones nunca entró. Hasta esta tarde.
Adentro de la sala con muros corroídos, el ex Gobernador dio a Tiempo de San Juan un relato íntimo de estar ahí adentro: "Una vez entré y recorrí. Esa vez se me caían las medias. Hará como 15 años de eso. Yo quería venir, y vine con unos amigos que me aguantaron y me contuve de muchas cosas, porque la verdad que tenía sensaciones muy encontradas. Yo quería ubicarme en el espacio, porque yo entré atado, vendado, encapuchado acá, no sabía nada, nos hacían subir las escaleras sin tenernos entonces nos caíamos, nos tropezábamos. Ahora la sensación es que tenemos es de democracia y libertad, que es lo mejor que nos puede pasar, no hay nada más sagrado para el hombre que la libertad. Yo el primer día que me pusieron en libertad, después de ir a mi casa con mi mujer, nos compramos un helado en Soppelsa, que estaba a media cuadra de la Plaza 25 de Mayo, al lado de Radio Colón y me fui a sentar a un banco en la plaza a las 3 de la tarde, el 4 de enero de 1977, a saborear un helado y a ver pasar los autos. Pueden decir que es una estupidez pero eso es la libertad, es lo que tenemos que disfrutar, porque cuando no se tiene algo, la verdad que se sabe valorar. Y a mí después del accidente, de todo lo que me pasó, más quiero la vida y más ganas de hacer lo que siempre he hecho tengo”.
Al salir Gioja, sonriente, acompañó a la Juventud Peronista en un cántico reivindicatorio de las víctimas de la dictadura.