análisis

Massa y Macri: ¿por qué en San Juan separados y en otras provincias juntos?

La duda quedó flotando, nomás. En la provincia dividen al electorado opositor, mientras en las provincias vecinas se unieron, con suerte dispar. Los secretos de una relación buena por fuera y complicada por dentro. Por Sebastián Saharrea
sábado, 18 de julio de 2015 · 09:16

 
Cerrado ya el tiempo del bordado político de sociedades y candidaturas, no hay paso atrás. Quedará para siempre la incertidumbre sobre los verdaderos motivos por los que no fue posible reconstruir el scrum del 2013 que tan buenos resultados les dio, además de la duda sobre si esa acción de ir juntos les depararía mejores o peores chances de competir contra el oficialismo. A eso le llaman ahora análisis contrafáctico, o cómo tener certeza de lo que hubiera pasado con algo que no pasó. Sí hay hilos de los cuales tirar para desentrañar la madeja.
Se dio por argumento formal del rechazo al agrupamiento de los que van con Macri (Cáceres) y los que van con Massa (Basualdo, Ibarra, Colombo, Conti), que el gobierno porteño no quería saber nada con todo lo que tuviera aroma a massismo, y por lo tanto desde la Capital Federal vetaban el acuerdo sanjuanino. Al menos eso es lo que le dijeron, en privado y en público, a Roberto Basualdo cuando el senador pretendió reactivar su criatura política por la que tanto peleó.
El senador hizo todos los intentos posibles: primero, la invitación para recrear en 2015 el mismo frente del 2013; luego el experimento de dos presidenciables para el mismo frente, es decir Macri y Massa en representación de todos los integrantes sanjuaninos. Pero nada, a todos esos intentos sobrevino la misma respuesta: que desde el cuartel central de Mauricio y el mandato de Durán Barba, nada que tuviera olor a Massa o a cualquier envase de presentación de peronismo.
Si era posible esa doble candidatura presidencial para contener en el mismo envase sanjuanino a massistas y macristas lo demuesta lo que vino después: el espacio de Basualdo (todos los del 2013, excepto el PRO, justamente el ganador de esa interna con Cáceres) lleva a tres candidatos presidenciales en su boleta, el citado Massa más el cordobés De la Sota y el preferido Adolfo Rodríguez Saá.
No hubo forma. El cuartel amarillo siempre respondió que la negativa no es local sino nacional, pero lo que fue ocurriendo después en el resto de los distritos marcó un contrapunto. O la negativa nacional era para San Juan nada más, o alguien interpretó la partitura de manera equivocada.
Porque no hubo que viajar tan lejos para encontrarse con un rumbo cambiado, donde llegaron las hipotéticas directivas nacionales. Dos provincias limítrofes con San Juan, Mendoza y La Rioja, mostraron un armado amplio con dirigentes de procedencias surtidas, entre ellos …. macristas y massistas. En Mendoza, el radical gobernador electo Cornejo participó con el apoyo del macrismo en pleno, de ellos el propio Mauricio viajó a festejar el triunfo electoral que le arrancó el distrito al peronismo, también de los gansos demócratas y el Frente Renovador de Massa, con su intendente reelecto de San Carlos como principal figura. Todos juntos y sin pelearse.
En la Rioja, la cosa fue parecida. En el armado y no en el resultado, esa es otra historia. Allí compitió el también radical Julio Martínez como candidato a gobernador y acompañado por el renovador Ismael Bordagaray, intendente antiminero de Famatina. De perfil más bajo pero apoyando también apareció el PRO, sin candidato fuerte pero sumado al polo opositor que perdió por un campo con el peronista Casas el mismo día del festejo amarillo en la Capital Federal.
Esos dos casos tan cerquita hicieron que quedara claro que había otra cosa. Y lo alimenta la visión puertas adentro del basualdismo de que el verdadero motivo por el que no pudieron recrear el frente con el que tanta fuerza hicieron hace dos años, no fue el mandato nacional sino algún otro motivo de interés local. ¿Cuál?
Hay quienes piensan que el PRO no tenía las mejores perspectivas de ganar una interna amplia contra el basualdismo, Conti, Ibarra o Colombo, y que por eso prefirieron cortarse en solitario. Incluso en ese análisis incorporan la situación de la Capital, que es la principal apuesta política del macrismo en estas elecciones, sin desmerecer sus chances en otros distritos en los que se muestra competitivo o hasta en la general de gobernador en la que aún no consigue prender fuerte.
Juran dirigentes relacionados con el postulante del frente en Capital, Rodolfo Colombo, que mil veces lo invitaron a Eduardo Cáceres a sumarse al grupo y dirimir entre ellos en la interna abierta cuál de los dos quedaba en carrera. No se concretó, pero no hubiese sido una mala idea: un mano a mano Colombo-Cáceres hubiera potenciado al ganador de la interna de otra manera, ahora van los dos por separado hasta octubre. La pregunta sobre si tuvo que ver o no la situación capitalina en el portazo del PRO para salirse del frente nunca será respondida de manera terminante, apenas habrá que guiarse por las pistas.
La propia Gabriela Michetti dejó en claro que la decisión de separar el arco opositor modelo 2013 en San Juan no se trató de una cuestión nacional. Con el propio Eduardo Cáceres a su lado, explicó que el motivo por el cual se notaron diferencias en el armado de todas las provincias, permitiendo en unas el ingreso de socios como Massa que en otras no estuvieron, se debió a no cometer la porteñada de venir a decir a cada distrito con quién sí y con quién no.
Amplió la candidata a vice de Macri con este diario señalando que cada provincia tuvo su autonomía en el diseño del espacio, a tono con el criterio de que en el pago chico se conocen más y "hasta son padrinos de sus hijos”, por lo tanto resultaría una imprudencia aterrizar desde el cuartel central a señalar socios y vetados.
Sabia expresión, cada provincia es un mundo. Reveladora además de que no se trató de una orden de Mauricio, o de Jaime (con quien Michetti mantiene en firme un entredicho desde los tiempos de definición capitalina), como se afirmó en San Juan para marcarle distancia a los intentos de acercamiento de Basualdo. Y entonces, ¿cuál será la razón? Habrá que buscarla entonces por el lado de las conveniencias, o del diseño de estrategia local.
Volviendo a los resultados, un detalle para el cierre. Porque con la división del espectro opositor en San Juan hay quienes deducen que se debilita el armado opositor. Pero una profunda lectura de los datos ya resueltos –es decir, los distritos que ya votaron- no son claros al respecto y hasta señalan otra cosa.
Lo dicho, el scrum casi completo ganó en Mendoza y el mismo diseño perdió por goleada en La Rioja, donde supuso estar más cerca. Y en Córdoba acaba de producirse un hecho llamativo: tres fuerzas importantes fueron juntas (la UCR, el juecismo y el PRO) en las recientes elecciones provinciales y apenas superaron el 30% de los votos, mientras la sumatoria de lo que cada una obtuvo por separado en el 2011 les daba el doble, el 60%. Para reflexionar.

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