Más condimentos tiene hoy la ensalada opositora en la disputa del eje Macri-Massa por los dirigentes del interior país afines a ambos, esta vez con una bomba de amplio poder expansivo en tierras sanjuaninas. Es que el que acaba de mandar un mensaje de amistad al jefe porteño es nada menos que el Adolfo Rodríguez Sáa, hombre fuerte cuyano con dominios en San Luis y reconocimiento en San Juan, al punto de liderar el espacio nacional que integra el sanjuanino Roberto Basualdo.
Se explicará a continuación por qué el volantazo puede impactar de lleno en el armado sanjuanino. Ocurre que el Adolfo –ex presidente y con ascendiente en todo el espacio panperonista- es uno de los principales referentes del PJ del interior del país, sigue manteniendo intacta su buena imagen y su tracción electoral, además de su ascendiente sobre Basualdo, de quien podría considerar una suerte de padrinazgo político.
Fue así que lo llevó a aguas de Sergio Massa cuando el de Tigre amaneció pisando fuerte. A Basualdo y a todo el bloque del Peronismo Federal, ocho senadores de los cuales 7 están encolumnados son Sergio Massa. Pero justamente allí, los últimos movimientos han sido llamativos, tanto la sorpresiva partida de Lole Reutemann a playas macristas luego de reportar sin disimulos en la escudería de Massa, como la sugerente frase del Adoldo al diario La Nación del 16 de febrero pasado en las que sostuvo que hay que ir a una alianza con Macri.
No son cosas parecidas, calculan en el basualdismo. Lo de Lole –que para el PRO fue un garratazo hacia su rival- fue una expresión de cansancio porque el massismo le armaba por los costados y por el eso el ex piloto pegó el portazo. En cambio, lo del Adolfo es una voz autorizada en el llamamiento a una interna entre Macri y Massa, el que gana sigue y el que pierde acompaña. Lo mismo que pregona Basualdo y compañía desde este rincón del país: que se arme esa interna en todo el país, y en cada dimensión (para presidente, gobernadores e intendentes) ganará en mejor. Con un optimismo no menor, señalan: "es como adelantar el ballotage de noviembre a octubre, porque Massa y Macri pueden ser los dos más votados en octubre y podrían tener que definir en segunda vuelta, nosotros queremos que se defina en octubre y el que gane lo haga en primera vuelta”.
Claro que del dicho al hecho hay un largo trecho, y éste es justamente el caso. No sólo por las buenas intenciones de ganar, sino por la dificultad de juntar a los dos presidenciables que hoy, a no demasiado tiempo de distancia, aparecen como dos contendientes nítidos.
Hasta acá, el éxito del lance sólo se orejea de concretarse la unión. Si no, se abren los caminos y las interpretaciones: ¿Qué hará el basualdismo si Macri y Massa terminan jugando separados? En primer lugar, reforzar el operativo que anunció Tiempo de San Juan hace 3 semanas: jugar una interna local con los que responden a Massa (Basualdo) y los que responden a Macri (Cáceres) todos juntos, como fue hace dos años. Esa fórmula exitosa no tiene demasiados adeptos en el PRO, que se ven con un caballo ganador y afirman además que hasta acá no hay onda con Massa, aunque el acuerdo en Mendoza (donde se juntaron radicales, macristas, massistas y gansos) dice otra cosa: "se adhirieron de última (por el massismo) para no quedar solos”, dicen en el PRO.
Si eso tampoco corre, hay que ver cómo llega cada candidato, si es que llega. El basualdismo ni siquiera considera una hipótesis de que Massa se baje de la candidatura presidencial, lo que lo dejaría sin referente, y tampoco dan crédito a una hipotética caída del hombre de Tigre en las encuestas.
Parece poco probable que Basualdo y su gente terminen golpeando la puerta del PRO, donde gentilmente se la abrirían porque "lugar siempre va a haber”, pero en condiciones difíciles.
Entonces, deberían orientarse por lo que dice la estrella del Adolfo, se insiste una especie de líder del espacio. Y el Adolfo empezó temprano escalando posiciones en terreno massista, incluso lo acompañó a Sergio a San Juan la primera vez que llegó a la provincia en condición de presidenciable. Pero ahora da señales de que no hay nada en firme, no sea cosa que haya que desmontar.
El Adolfo tiene larga relación personal y política con Roberto Basualdo. En trances electorales, vienen compartiendo desde el 2003, cuando el puntano fue candidato presidencial y en San Juan ganó holgadamente, aunque a nivel nacional quedó muy lejos de Néstor Kirchner. El bloque que ambos integran acaba de ubicar al sanjuanino como vicepresidente del Senado, en representación de una bancada que como mínimo, el año que viene sumará un par de ocupantes más y será útil para la gobernabilidad de quien gane.
Por eso en el basualdismo no se despeinan y confían. Alguien le escuchó decir al senador que "el Adolfo no va a arrancar sólo (hacia Macri), antes hablaremos y lo que haremos será juntos, no podemos estar separados”.