En una cadena de irregularidades, Blejman le pasó la mega causa a Ortíz
Lo hizo cuando le llegó a sus manos y dijo que su par Ortíz es quien le sigue en orden a la jueza natural del caso, María Inés Rosselot, y no él. Más demora para investigar la gran estafa contra el Estado. Por Gustavo Martínez Puga
La sucesión de jueces que se apartan a la hora de investigar el escándalo de las expropiaciones contra el Estado sumó un nuevo capítulo. Esta vez es porque se habría cometido una cadena de irregularidades en la forma en que se fueron apartando los jueces y que llevó a que el principal escándalo en la historia judicial sanjuanina lleve más de un mes sin un magistrado que lo investigue.
Ahora, en el mediodía del miércoles, el juez Maximiliano Blejman, del Cuarto de Instrucción, le pasó la causa a Benito Ortíz, del Primero de Instrucción. Y éste deberá resolver si se hará o no cargo de la investigación. Todo indica que si lo hará.
A todo esto, los abogados defensores de los 12 imputados, 11 de ellos procesados, nunca abrieron la boca para decir que se habrían producido erróneamente las inhibiciones. Tal vez porque veían que estaban ante una gran posibilidad: que todo lo actuado por el juez que agarrara la causa en esa circunstancia fuera nulo.
ESLABÓN A ESLABÓN Según consta en el expediente, Blejman hizo este miércoles un decreto argumentando que es su par Ortíz el que le sigue en el orden sucesorio a María Inés Rosselot, la jueza natural de la mega causa, quien está de licencia médica.
El juez Blejman cita en su decisión al artículo 62, inciso A, de la Ley Orgánica de Tribunales, el cual dice que “en caso de recusación, inhibición, licencia, fallecimiento o cualquier otro impedimento, los jueces de este fuero serán reemplazados, sucesivamente: a) Por los restantes jueces del fuero, por orden de nominación”.
Es decir que el juez Ortíz debió hacerse cargo de la investigación en febrero y no ahora, como está ocurriendo.
La cadena de irregularidades nació cuando la jueza Rosselot pidió licencia por un problema en el brazo derecho. Además del problema médico de su jueza natural, el Quinto Juzgado de Instrucción había sido prácticamente desarticulado por la Corte de Justicia cuando le sacó empleados, siendo que estaba de turno y, además, tenía la mega causa.
Tras el pedido de licencia de Rosselot, la Corte decidió que el juez Pablo Flores, del Segundo de Instrucción, fuera el juez subrogante en el Quinto de Instrucción. Tomó esa decisión porque Benito Ortíz, del Primero de Instrucción, estaba de turno en marzo.
La Corte tiene el poder de superintendencia sobre el Poder Judicial, por lo que sí puede tomar ese tipo de decisión.
Pero, como se esperaba, el juez Flores no tocó la causa de expropiaciones. Adujo amistad con la ex jueza civil Rosalba Marún, procesada en la mega causa. Flores estaba inhibido de antemano. Sí siguió adelante con las otras causas del Quinto de Instrucción.
Allí se habría cometido la primera irregularidad: no consta en el expediente que el juez Flores se haya inhibido formalmente de actuar en la causa expropiaciones. Lo habría hecho verbalmente. Además, como juez subrogante del Quinto de Instrucción, debió inhibirse formalmente y pasar la mega causa al Primero de Instrucción de Ortíz, ya que es el juzgado que le sigue en el orden que indica la Ley Orgánica de Tribunales.
Como no tenía juez para seguir con la mega causa, el Secretario del Quinto de Instrucción, Fabricio Poblete, envió una nota a la Corte de Justicia el 24 de febrero de 2014 informando sobre el vacío.
Eso ya es, al menos, una desprolijidad: no es el Secretario de un juzgado el que deba dirigirse a la Corte, sino el Juez a cargo del juzgado, sea el titular o el que esté subrogando. Sin perjuicio de eso, el 5 de marzo de 2014 la Corte de Justicia le respondió al Secretario con otra nota, informándole que el juez designado para la causa de las expropiaciones era Guillermo Adárvez.
Ahí sí la Corte aplicó lo que dice la Ley Orgánica de Tribunales haciendo cargo al juez que le seguía en nominación a Pablo Flores. Pero a esa altura ya arrastraban la anormalidad de haberse salteado en el paso al Primero de Instrucción, que es quien le sigue en orden al Quinto.
Como era de esperar, el juez Adárvez también se inhibió el 6 de marzo de 2014 por su amistad con la ex jueza Marún y por su amistad con la ex jueza Bettio, esposa del ex Fiscal de Estado, Mario Díaz, también procesado en el escándalo.
Desesperado, el 9 de marzo de 2014 el Secretario del Quinto de Instrucción volvió a mandar otra nota a la Corte de Justicia para que le ponga un juez para avanzar con la mega causa. Entonces la Corte le informó a Maximiliano Blejman que debía hacerse cargo de investigar el escándalo. Pero éste juez entendió que, si lo hacía tal como venía la cadena de irregularidades de inhibiciones de jueces, todo lo que él hiciera como juez subrogante en la causa de expropiaciones podía llegar a ser nulo. Y derivó el caso a su parte Ortíz, del Primero de Instrucción.
Ahora hay que esperar a que, formalmente, ese juez diga si tomará o no medidas para seguir investigando el mega escándalo.