Son armas que tienen el mismo peso que una real, lo que posibilita conocer a ciencia cierta cómo se debe manipular y cuanta presión se debe realizar para apretar el gatillo de una verdadera pistola. Esta particularidad del nuevo equipamiento comprado por la Universidad Católica de Cuyo, permite que los aspirantes a policía y a guardiacárceles que estudian en la Escuela de Policía practiquen desde un principio con armamento de similares características al que finalmente usarán cuando salgan a la calle.
Son cinco las armas que compró la casa de altos estudios y está en los planes comprar cinco más en los próximos días. Este equipamiento es usado en las primeras prácticas que los alumnos de la Escuela de Policía tienen, luego pasan a las prácticas con pistolas reales.
Ochocientos son los estudiantes que utilizan este equipamiento de última generación, divididos en turnos. Todos los días el polígono está lleno de jovencitos que aprenden a tirar en el lugar ante la mirada atenta de tres instructores. Cuando practican con pistolas reales, cada uno de los estudiantes tiene un instructor al lado que lo asesora y resguarda su seguridad.
Este tipo de armas que se compraron permiten también trabajar de una manera más segura, porque se cargan con balines de plástico y no con balas, que además de ser más peligrosas son más caras.
Al ingresar al polígono, que ha sido acondicionado por la UCC, los aspirantes se ubican detrás de una barrera de metal, pintada de color amarilla. Un instructor les coloca a los tiradores un chaleco de seguridad y les dan unos lentes de protección. Con el equipamiento listo, les entregan a los jóvenes el arma cargada con balines de plásticos. Al lado de los estudiantes, se ubica un instructor que les indica que se pongan en posición y que comiencen a disparar al blanco fijo que se encuentra a unos cinco metros desde donde se dispara. Una vez que terminaron con las municiones, se enciende una alarma manualmente para que tanto el profesor como los chicos vayan del otro lado y comprueben si han dado en el blanco o no.
“Los primeros resultados han sido muy buenos, los jóvenes aprenden y aseguramos prácticas constantes desde el primer día que ingresan a la Escuela de Policía”, destacó Javier Vera, Decano de la Facultad de Derecho de la UCC, a cargo de las carreras de seguridad.
Tras los primeros meses de instrucción con estas pistolas nuevas, el segundo paso se lleva adelante con armas reales. También se incluyen en las prácticas los blancos móviles, que les aportan una mayor destreza a los aspirantes a policía y a guardiacárceles. Finalmente, la última etapa de la capacitación es en el polígono de tiro virtual, que este año la UCC alquilará nuevamente para el segundo semestre.
miércoles 29 de abril 2026




