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análisis

¿Un av(Ab)al desde Chile?

Da para el juego de palabras. Ganó Bachellet, la mejor opción para los asuntos pendientes con San Juan. Y llegó a la embajada Abal Medina en reemplazo del amigazo Ginés. ¿Un cambio inconveniente? Por Sebastián Saharrea

Por Redacción Tiempo de San Juan

 

Fue el primer gran éxito internacional de José Luis Gioja, y allí estaba él. Ginés González García suspendió un viaje a EEUU para un encuentro diplomático y se quedó en Santiago para el encuentro entre el sanjuanino –su amigo- y la presidenta Michelle Bachelet en un cálido 31 de enero de 2008 que significó la zambullida de cabeza de Chile en el proyecto del túnel hacia el que hasta entonces había sido indiferente. Luego vendría seis meses más tarde el encuentro con Lula en Brasilia, pero aquella cita con la ex y casi nueva presidenta chilena fue el bautismo sanjuanino en Primera.
Ginés no sólo dio el presente, sino que fue él quien lo abrochó: no es fácil que un presidente baje un escalón y reciba a un gobernador de otro país. Y sumó algún porotito más: en las horas previas de aquel encuentro con Bachellet recibió a Gioja el entonces poderosos ministro de Obras Públicas Sergio Bitar, y en la noche previa armó una recepción en la coqueta embajada chilena para homenajear a Gioja y en la que estuvo Ricardo Solari, uno de los hombres fuertes del partido Socialista chileno al que pertenece Bachellet. Desde ese día, nada fue igual para el emprendimiento del túnel que hoy está en etapa de licitación internacional. Pasó en un chasquido del ninguneo chileno al compromiso institucional, y Ginés fue un pieza decisiva en ese cambio de status.
Desde ese punto vista, y desde ningún otro más, el cambio en la embajada chilena no fue una buena noticia para San Juan. Con los intereses cruzados cada vez más a flor de piel, tanto el cargo de embajador argentino en Chile como el chileno en Argentina son una especie de reserva de alto interés para cualquier observador sanjuanino razonable. Es que bajo ese fuego se cocinan dos de los asuntos de mayor interés político y económico de la provincia para el corto y el largo plazo: la mina Pascua-Lama –con un freno producto justamente de esas desinteligencias cruzadas- y el túnel de Agua Negra.
Cómo no reparar entonces no sólo en los dueños de la batuta política de ese país, sino en los representantes diplomáticos que son los encargados de dar o quitar envión, de suavizar incomodidades puntuales, para eso son diplomáticos. Y esta semana, cambiaron los dos: el presidente chileno –con lo que cambiará seguramente el representante en Argentina- y el embajador argentino. Dos hechos que no serán inocuos en San Juan y que habrá que mirar con detenimiento.
Lo dicho de Ginés, un amigazo de Gioja con gran eficiencia en su rol de funcionario y con el plus de una confesa afinidad. Llegó hasta a definirse como “amigo de San Juan” y a postularse como ciudadano adoptivo si es que alguna decide a radicarse a cosechar los frutos y procesarlos en una bodeguita que tiene en el Sur de la provincia.
El hombre tuvo alguna raspada cuando era ministro de Salud y en San Juan le hacían muecas a la decisión nacional del plan salud (que contempla la distribución de profilácticos, por ejemplo), pero esas huellas quedaron sepultadas debajo de la gran sintonía política con Gioja, con quien comparten pasiones junto con Néstor Kirchner: Racing y Perón, buenas conexiones para entrar luego en lo relevante.
Sólo desde allí, por tratarse de quien se trata la retirada, una noticia que seguramente no generará festejos San Juan. No implica eso que su reemplazante, el ex jefe de Gabinete Juan Manuel Abal Medina, no pueda cubrir con mayor o incluso superior eficiencia la plaza diplomática más relevante para la provincia.
Está en condiciones de hacerlo, se trata de un dirigente de extrema confianza para CFK y su designación revela la jerarquía que el país a dedicado a su relación con Chile. También ha tenido gestos de amistad y confianza con Gioja, aún proviniendo de sectores de pensamiento distintos: al gobernador sanjuanino y el nuevo embajador los unió Kirchner cuando Abal fue su dirigente más allegado en los últimos tiempos de Néstor, y desde allí entablaron una relación provechosa: incluso el alto funcionario estuvo en San Juan para interiorizarse de la salud del gobernador, y hasta hizo buenas migas con el vicegobernador Sergio Uñac. Dicho de otra manera, pudo haber sido peor si enviaba a un segunda línea, pero está claro que para Argentina su vínculo con el vecino está entre los más importantes del mundo.
Más ahora que parece que vuelve Bachellet y compartirá presidencia con CFK dos años, con el plus de que otra mujer –Dilma- seguirá a cargo de Brasil: todo el eje del corredor Porto Alegre-Coquimbo, el que reclama con urgencia el avance del túnel Agua Negra, en manos femeninas.
Implica eso un nuevo cambio en esa línea San Juan-Chile, porque el pase del testimonio de la centro-derecha de Piñera a la centro-izquierda de Bachellet traerá consigo el seguro reemplazo de la contraparte de Ginés, el embajador chileno en Argentina. Pero no hay que temerle a esas cosas, el tablero binacional aparece afortunadamente a esta altura de los tiempos en una madurez capaz de atravesar cualquier clase de nubarrón político, o de simples –y lógicos- modos distintos de ver la vida.
Lo demostró Sebastián Piñera con un gesto gigante. Cuando ganó las elecciones presidenciales hace 4 años, todo el globo político entre el kirchnerismo y la Concertación pareció desinflarse por la supuesta falta de sintonía entre Cristina y Sebastián, sin embargo el ahora mandatario saliente lo primero que hizo fue aterrizar en San Juan a un encuentro del Mercosur –mercado en el que Chile no forma parte más que como adherente- y marcó evidentes síntomas de madurez y continuidad a una relación hasta entonces difícil.
No se quedó allí. Durante toda su gestión, el vínculo con Argentina y especialmente con San Juan subió un peldaño en intensidad y calidad. El primer embajador chileno de Piñera, el fallecido Adolfo Zaldívar fue un salto en materia de confianza y de interacción, hasta convertirse en personaje muy querido en San Juan: llagó incluso con su hijo a compartir la cabalgata sanmartiniana, se ganó amigos, se lamentó su muerte.
Su reemplazante, Milenko Skorknic, ya aterrizó en San Juan y dio claras muestras de no baja la intensidad. Ahora, el portavoz seguramente volverá a cambiar como lo hizo Argentina con el reemplazo de Ginés González por Abal Medina. Lo fructífero es el clima a ambos lados de la cordillera: pasarán presidentes, embajadores, más o menos amigos, más o menos compinches, más o menos del palo, no hay cosa más importante que el interés mutuo de salir adelante. A no decirlo muy fuerte, para que no lo cambien.

 

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