Homenaje

Tiempo de San Juan, el último medio que entrevistó al Chango

El periodista, político y profesor Daniel 'Chango' Illanes falleció repentinamente en el mediodía del viernes de un ataque producto de su diabetes. Acá te recordamos su última entrevista, la que le concedió a Tiempo de San Juan, 10 días antes de su muerte.
viernes, 04 de mayo de 2012 · 14:00

Por Viviana Pastor
vivipastor@tiempodesanjuan.com

Con la misma camisa de fajina beige con la que se lo vio en los últimos años, Daniel Chango Illanes dibuja sobre una mesa de vidrio en el living de su casa unas formas sin forma con tinta china. Es su pasatiempo, dice que le ayuda a pensar. Aunque algunos están tratando de convencerlo para que exponga, tiene cientos de dibujos porque es algo que hace desde siempre.

Las líneas sobre el papel –una hoja de dibujo Canson N° 5- suben en espiral, avanzan, se mueven, son dinámicas, como la vida del Chango. Está rodeado por algunos libros (dice que tiene más de 7 mil distribuidos en varias habitaciones), sus cds de tango y folclore y los discos de vinilo, que aún conserva y ocupan un lugar importante en el estante. Algunas fotos de sus hijos, sus padres y sus abuelos.

Dice que fue viejo desde muy joven, pero habla con la pasión de un adolescente. Dice que abrazó la doctrina de izquierda, pero que nunca pudo dejar de creer en Dios. Dice que nació en el corazón del tango, pero se siente más sanjuanino que cualquiera. El Chango Illanes es parte del ADN de San Juan, aunque a muchos no les guste.

Odiado y amado con la misma intensidad, él asegura que se sabrá quién es realmente cuando se publiquen los libros de ficción que escribió pero que aún no publica. Mientras tanto, se gana la vida como profesor de Historia, ejerce la libertad de expresión como periodista y se entretiene como filósofo autodidacta. Es autor de varios libros de historia y  muchos más ensayos.

De este hombre, que siempre participó en elecciones políticas desde su doctrina de izquierda, aunque nunca logró ganar, es más lo que se ignora que lo que se sabe. Cuando cuenta su vida casi no se detiene, va hilando un tema con otro, como si estuviera frente a su clase.

“Yo nací en un barrio de Buenos Aires bastante conocido, San Juan y Boedo, en el año ’48, el mismo año que surgió el tango Sur de Homero Manzi, aunque no es el primero sobre Boedo. Ese lugar es uno de los centros culturales de la Argentina. Mi madre era de ese barrio, de posición holgada; y mi padre de San Juan, él era trabajador de la carne y emigró pero no sólo por trabajo, fue militante cantonista de aquella época, hombre de mucha convicción y también de acción. Se fue a Buenos Aires con Cantoni, que vivía en la calle San Juan al 3427, y mi abuelo Donato Galasso, el padre de mi vieja que era italiano, vivía en San Juan 3433. Ahí se conocieron mi viejo y mi vieja y aparecí en este mundo después de un noviazgo relativamente largo, como fueron los de los ‘30 y me tocó nacer en el babyboom, a nivel mundial fue, después de la post guerra. Viví en Buenos Aires hasta los 16 años, estudié allá la primaria y el secundario en el Colegio Nacional de Buenos Aires”, cuenta, metiendo referencias que unen su historia con los sucesos de la época.

El colegio al que fue el Chango hasta los 16 es el mismo que formó figuras como el escritor y poeta Baldomero Fernández Moreno, Agustín P. Justo, presidente de la Nación de 1932-1938; Aristóbulo del Valle, abogado y político y fundador, junto a Leandro Alem, de la Unión Cívica Radical, Bernardo Houssay, premio Nobel de Medicina 1947, entre cientos de las figuras más notables del país.

Su padre, Daniel Illanes, se vino a  San Juan con su familia y el Chango se sintió cómodo desde el principio en la provincia. “Yo me adapté rápido porque San Juan en esa época era una sociedad muy divertida. En los ‘60 la provincia estaba bien económicamente y había un mundo donde los viernes y sábados la gente se divertía mucho en familia. Me gustó mucho andar metido en la guitarra, el folclore, cantar y dar serenatas, eso lo incorporé rápido. He tocado y he farreado como un descosido”, señala.

De Buenos Aires traía un bagaje cultural importante, cantaba tangos y era muy admirador del folclore norteño, “eso me hizo tener un perfil particular, me ayudó culturalmente lo que traía de la formación en Colegio Nacional, que fue muy buena y me dejó una huella intelectual de la que nunca me desprendí”, dice. Porteño, culto, muy politizado y amante de la farra, era la fórmula perfecta para no ser bien mirado por los padres de las tradicionales familias sanjuaninas.

“Cuando llegué acá asustaba a  mucha gente, íbamos a las fiestas y los padres me tenían terror, a mí y a otro gran amigo porteño que era más bien nacionalista, Alejandro Aguiar Arévalo, de mi misma edad que el mismo año  se vino para acá con su familia; y producíamos esta marginación, pero no era importante. Sí había todo un anecdotario, nos habían hecho una atmósfera, un conjunto de historias más grande de lo que éramos, si éramos unos mocosos, aunque bastante barulleros”, recuerda.

La militancia política también la traía de Buenos Aires, en realidad la traía de la cuna. Su padre,  cantonista y peronista, “un tipo corajudo”, estuvo en la resistencia peronista de los primeros tiempos, cuando ésta estaba liderada por John William Cooke. Después fue hombre de la huelga del ’59. Su madre, Isabel Francisca Galasso, era “gorila”, tenía una posición liberal marcada, “muy inteligente era mi vieja, muy pragmática, muy realista”. “El sábado el viejo hacía el asadito y se hablaba de Perón, de Federico Cantoni, de Fidel Castro, de los radicales, de todos. Era permanente eso porque mi viejo era una veterano de la huelga del ’59, había  estado en todas”, recuerda. Por eso asegura que no hay un inicio de supolitización porque desde chico estuvo imbuido de la política y la historia.

Y si bien La Chola y El Flaco fueron los primeros referentes políticos del Chango, él buscó pronto su propio rumbo. Con 14 años lo invitaron a formar parte del grupo Praxis, que había formado Silvio Frondizi en Buenos Aires. “Me inicié en una posición muy marxista y llegué acá siendo quien era”, advierte.

Militante

El Chango habla y salta etapas, cuenta anécdotas, vuelve sobre su pasado, habla de las costumbres sanjuaninas, filosofa sobre esta sociedad, “vos después ordenalo”, ordena él.

Con las ideas marxistas que traía de Buenos Aires, acá adhirió a lo que había, el Partido Comunista. Se hizo amigo de Patricio Echegaray, que es secretario general del PC, pero después se acercó más al partido Socialista de la Izquierda Nacional que lideraba Jorge Abelardo Ramos y de él Illanes destaca la valorización de la unidad de la patria grande, idea que fue amasando desde entonces.

“San Juan tenía una tradición política importante, los cantonistas que redactaron la Constitución del ’27, tenía tradición populista autóctona con línea reformista, donde había  medidas de cambios fuertes. No era una provincia tan aislada ni pequeña”, señala.

En 1965, a los 17 años, el Chango dirigió una huelga por el boleto escolar, “más dura que las de ahora porque era otro escenario y en el ‘66 nos manifestamos por la represión en Córdoba cuando estaba Onganía (Juan Carlos, presidente de facto), yo dirigía acá y eso me llevó a tener reconocimiento y responsabilidad dirigencial”, dice. Por esa movilización lo metieron preso y lo expulsaron de la facultad, aunque después lo reincorporaron.

“No abandoné nunca mis preocupaciones intelectuales, ¡pero tenía unos líos ideológicos bárbaros! Por un lado el marxismo me parecía muy interesante, pero me parecía flaco en algunas cosas y empecé a ser muy entusiasta del existencialismo sobre todo de Sartre (Jean Paul) y de Simone de Beauvoir. Esa mezcla y los estudios de historia me formaban”, señala.
Su padre quería que fuera abogado y empezó a estudiar esa carrera, pero pronto se dio cuenta de que eso no era lo suyo y se quedó con Historia, aunque tenía una pasión oculta por la Filosofía y la Literatura.

Siendo estudiante también lideró la lucha por la nacionalización de la universidad y asegura que fue el principal dirigente estudiantil en esta movida, “contribuyó mucho el gobierno de facto de Carlos Gómez Centurión y después el de Camus”.

Por su lucha permanente el Chango fue reprimido, encarcelado, y torturado durante la última dictadura. “La pasé como todos, nos torturaron, pero estoy acá, el que la pasó peor es el que está desaparecido, yo estoy acá, pude seguir viviendo y luchando. Nunca abandoné mi rol de denunciar a los monstruos y están presos, una gran parte están derrotados”, señala en alusión a su participación como testigo en la megacausa en la que se juzga a los responsables de delitos de lesa humanidad en San Juan.

Se exilió con su familia en África, donde siguió “haciendo la revolución”. “No nos fuimos a Europa, nos fuimos a Mozambique, un lugar donde continuamos la lucha revolucionaria. Allí aprendí mucho de Ciencias Sociales. En cambio el que se iba a Europa lo único que hacía era terminar mirando a la Argentina”, cuenta. Allá, junto a su esposa, trabajó en la universidad formando profesores para el sistema de educación secundaria. Los ayudaron familias  sanjuaninas que estaban allá, como los Iszinovic  y los Spoliansky, pero también los cubanos, cuya presencia era muy importante en ese país.

Cuando volvió a la Argentina buscó la forma de integrarse a los partidos, “porque entendí que no se podía estar aislado y en el ‘85 acompañé al alfonsinismo porque me parecía que era algo nuevo y era. Pero el Partido Radical y las derechas no lo dejaron y los intentos de golpe domaron al gobierno, aunque Alfonsín tenía buenas ideas”, cuenta.

En 1992 tomó protagonismo denunciando al entonces gobernador Jorge Alberto Escobar por  haber utilizado personal del Estado para trabajar en una finca suya, esto fue filmado y el Chango aparecía en esa grabación.

“En los ’90, cuando vino el menemismo, luchamos mucho pidiendo que no se privatice el SES (hoy Energía San Juan) el OSSE (sigue siendo empresa estatal). Fue una lucha grande con la CTA por el  derrocamiento de Escobar y lo llevamos a juicio político y lo derrocamos con pruebas. Después la gente lo volvió a votar  porque una cosa es la comprensión de lo popular de un  hecho determinado, que lleva más tiempo”, explica.

Siempre con el peso de las ideas de izquierda, el Chango militaba en política y fue candidato varias veces en distintas elecciones y para varios cargos. Pero ahora dice que esos días pasaron. “He sido candidato muchas veces en mi vida y siempre saqué el 4,5 %, en la calle o en la Universidad, así que bueno, está bien, muchas gracias pero ya está. Ahora me importa que queden las ideas, jubilarme y seguir escribiendo”, confiesa.
Profesor, periodista y padre
En la Universidad Nacional de San Juan el Chango tiene tres cargos titulares y es director de un proyecto de investigación. El año que viene quiere jubilarse, porque “cuando llega la edad hay que jubilarse porque los vienen atrás tienen derecho. Yo quiero quedarme con una simple y ayudar, pero no tapar nuevos ingresos”.

Como estudioso de la historia local, asegura que el tema más importante de la historia de San Juan es el terremoto del ’44, “tiene una centralidad tan grande que justamente hay todo un capítulo en mi libro sobre la ‘construcción del terremoto’, es una construcción ideológica, que fue lo que se creó con el terremoto, a partir de ese hecho”, destaca el profesor.

Su tarea como periodista la empezó en el semanario El Viñatero, con Enzo Manzini, periodista sanjuanino de la vieja escuela. Después pasó al periodismo radial de la mano de José Podda quien le abrió las puertas de Radio Nacional, allí hizo un programa “famoso”, Radio Abierta, con Ricardo Olivera. Después pasó por radio Colón, Sarmiento y otras. Ahora participa en radio La Voz donde es comentarista y realiza análisis en la mañana a partir de las 7,15. En internet tiene una página, Diario El Chango, que es un poco un archivo y no le está dedicando mucho tiempo. Donde más escribe es en los grupos sociales como Facebook. “Es un ámbito interesante para expresarse, hay varios grupos y todo se mezcla. Me gustaría hacer periodismo gráfico, pero ha decrecido mucho por la red”, dice.

Lleva varios libros publicados y muchos sin publicar como Historia Social, Historia Argentina, y decenas de ensayos. Su último libro publicado es Historia de  San Juan, primer tomo, que dedicó a su señora: “A Eugenia Dara, mi esposa. A su ternura y su franqueza, a su firmeza y dignidad”.

Eugenia también es profesora de Historia y con ella el Chango tiene dos hijos: Guadalupe y Rodrigo. Su hija es la que trasmite con mucha fuerza lo literario, es una gran lectora de Borges, cuenta el papá y agrega que le faltan 3 materias para recibirse de abogada. Y Rodrigo estudia Psicología, es mecánico y “muy buen músico”. En la casa de los Illanes las discusiones ideológicas no faltan. “Acá siempre se arman uno simposios y debates terribles, no nos entendemos fácil. A veces se arman una peleas y griterías que terminan en discusiones feas; otras veces no, pero el que llega trae algún barullo. Mi mujer es la más normal, la que nos entiende y trata de organizar la confusión que generamos”, cuenta.

Con pelo largo, barba abundante y algunos kilos demás muy asumidos, este hincha de Racing y de Atlético Alianza asegura: “Si tengo que elegir un lugar para vivir, el único lugar del mundo es San Juan y si me dijeran que me tengo que ir me iría a Jáchal. Me gusta la provincia, ir por la calle y que a uno lo conozcan y uno conocer a los otros, su biografía, su familia; no me gusta el anonimato, no soy muy anónimo ni quiero serlo, me gusta esta sociedad a pesar de los defectos que tiene”.

¿Quién es el Chango?

“Yo no sé, me parece que son dos o tres personas distintas. Un Chango es lo que la gente cree, porque acá me conocen como tal, pero hay muchas miradas hacia mi persona. Me llamo Chango porque cuando nací mi papá mandó un telegrama ‘nació un chango’ y me metió ese sobrenombre norteño y me conocen como Chango, no como Daniel”, cuenta.

Dice que la  profundidad de quién es se conocerá cuando se publiquen los libros de ficción o de filosofía que tiene escritos, “porque ahí advierto características contradictorias, de pronto tengo una crítica negativa, pertenezco al negativismo, pero a veces me afloran pensamientos muy nacionalistas, emociones nacionales fuertes, como con lo que hizo la Presidenta con YPF. Soy nacional, ese fue un factor limitante de la formación marxista originaria”. 

Para seguir definiéndose el Chango destaca que siempre tuvo “un sentido de lo heroico y una nostalgia de algo que no me pasó, porque de pronto en mi formación hubiera querido haber vivido un mundo más dionisíaco, más orgiástico, más heroico, un mundo perdido que no me sirve en el capitalismo, pero tampoco en estas doctrinas últimas del hombre nuevo”.

“Tengo una nostalgia de algo ajeno, de un sueño que no soñé. Lo heroico me ha gustado siempre, no sé si como psicopatología pero sí en literatura. Todo eso ha enriquecido mi visión de la historia que debe estar tan equivocada como cualquier visión, siempre serán superadas, pero hasta donde uno puede deja hipótesis, porque los aciertos y errores componen una totalidad”, asegura.

Más confesiones

• “Siempre fui un poco marxista, un poco existencialista, pero por más que hice esfuerzos nunca fui ateo, porque siempre tenía un sentimiento de cierto principio divinificatorio. Cada dos por tres estaba preso y los miedos me ayudaban a reforzar esto, decía ‘y ahora cómo salgo Dios mío’. No es que tenga que ver con una iglesita, era una cosa inmediata, a mí se me construía el templo adentro de la comisaría cuando me llevaban preso. Me hacía el agrandado pero por adentro… tenía una mezcla de todo esto”.

• “Siempre  frecuenté a gente de diferentes sectores, también tengo amigos de  otras ideas, por eso nunca fui sectario en mi manera de pensar”.

•  “La gente en San Juan tiene algunas actitudes, es miedosa a opinar, a decir su visión de las cosas sobre todo de religión y cultura. De política, opinan en general, estén informados o no, pero en las grandes cosas el sanjuanino es reservado, temeroso, por cómo ha sido esta sociedad y porque no hay espacios de anonimato. Es una sociedad cuya estructura tiene características muy raras. Es progresiva en determinadas cosas y regresiva en otras. Es progresiva tecnológicamente, todo lo nuevo lo admite, lo acepta y lo incorpora, no hay invento que no incorpore rápido el sanjuanino, no sé si no está entre las más rápidas. Pero hay prejuicios, cosas que conserva a veces por temor o porque son parte del discurso general de la estructura. De todas maneras San Juan ha cambiado mucho en los últimos años”.

• “No se trata de juntar una cosa homogénea, sino de entender. He sido un tipo raro, fui viejo siendo joven, tenía 35 años y andaba por los cafés contando cosas como los viejos y ahora tengo 64, ya me jubilo y sigo haciendo lo mismo porque ya lo aprendí”.

• “Tuve un accidente en Córdoba, estuve con prótesis en el brazo izquierdo y eso me generó dificultades para tocar la guitarra, me obligó a ser un zurdo contrariado porque yo dibujaba con la izquierda y tuve que empezar a dibujar con la derecha, para tirar con carabina apoyaba en el hombro izquierdo cerrando el ojo derecho y gatillando con la derecha. Hoy siento la falta de fuerza en este brazo y la guitarra la toco al revés, sin cambiar las cuerdas,  con las primas arriba”.

• “En San Juan habrá cosas referidas al banco, a servicios eléctricos, a la necesidad de intervención del Estado en la temática minera, porque si el petróleo está estatizado también se puede plantear la soberanía sobre el subsuelo y sobre el oro. No estoy en contra de la minería, lo que quiero es que el oro sea nuestro, pero no hago un planteo desde lo religioso o ambientalista o ecologista, no. Pero sí que sea nuestro”.

• “En la UNSJ necesitamos articular en sentido estratégico en la región, al igual que lo debe hacer la provincia. Confío en que lo va a lograr con cambios en esa dirección. En estas elecciones no participo pero juego porque opino. Apoyo a Nelly Filippa porque creo que es el momento de una mujer de carrera humanística; y en Sociales apoyo a Coca que es peronista, no hay coincidencias ente ambos pero me parece que es lo mejor”.

• “He planteado a todos la necesidad de que la UNSJ tenga un sistema de 7 facultades, crear medicina y otras carreras. Necesita crear un instituto estratégico amplio para medir la realidad de la universidad en relación a la región y mega región, incluido Chile. Y hacer una gran editorial universitaria, porque el prestigio de la universidad lo dan sus publicaciones y hacerlo  con un criterio de estímulo para que quieran publicar”.

Sobre Gioja

“Si yo fuera  el gobernador haría muchas cosas distintas de las que hace Gioja. Pero reconozco que San Juan ha progresado muchísimo con Gioja. Él en la historia de San Juan va a quedar registrado como el gobernador que no sólo ha tenido éxito, ha tenido apoyo popular significativo, hablamos de tres mandatos, eso no se puede negar. Hay consensos, buen presupuesto para la provincia y una movilidad ascendente que se manifiesta en el consumo, en el acceso a la educación, vivienda, son datos reales, eso no se puede negar y cualquiera que quiera plantear algo nuevo tiene que partir de lo que se consiguió, no puede negarlo. Vamos a salir de esta etapa con balance energético favorable y balance habitacional mejor que el de otras épocas pero hay que multiplicarlo”.

Sobre Cristina

“Hoy, después de muchos años soy un agradecido de lo que se está dando ahora con Cristina y Néstor Kirchner, porque cuando alguien manda sacar el cuadro de Videla (Jorge, ex presidente de facto) cuando a mí me tuvo preso Videla, es muy fuerte. Lo que significa para mí ver las libertades que hay hoy en la Argentina respecto a poder debatir, pensar, disentir y esta medida con YPF, eso me lleva a un apoyo. Yo no soy peronista, pero reconozco que los cambios que ha habido en Argentina han pasado por el movimiento nacional, en su momento fue Irigoyen (Hipólito), fue Perón (Juan Domingo) y ahora el régimen kirchnerista que me parece que ha permitido cosas importantes como la Ley de Medios. Este gobierno puede contar con todo mi apoyo porque me perece que si bien no es revolucionario, ha tomado algunas medidas que sí son revolucionarias”.

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