Renovación judicial

Los insólitos pedidos de los jueces que se van

Desde “palabras de reconocimiento” en la sesión en que se les acepte la renuncia hasta la preservación de los colaboradores suyos en tribunales una vez consumada la jubilación, incluye el abanico de peticiones informales hechas ante los diputados. Por Daniel Tejada.
lunes, 23 de abril de 2012 · 08:23

Por Daniel Tejada
Canal 13 San Juan

Los diputados escucharon de todo en estos días, desde que entraron las primeras cuatro renuncias de jueces, apurados por jubilarse con el 82% móvil. Uno de los protagonistas, por ejemplo, sugirió que debían decirse palabras de reconocimiento a su trayectoria durante la sesión en que se acepte su dimisión. Otros, empezaron a tender líneas para preservar a su staff de colaboradores en tribunales, aún en ausencia del padrino que los sostuvo en el puesto.
Y otros –al menos un par- presentaron su nota de renuncia con una “redacción complicada”, según dijo una fuente legislativa a Tiempo de San Juan, que persigue mantener prerrogativas de magistrado hasta que se consume el trámite jubilatorio. Esto es: aún después de admitida su renuncia.

“¡Quieren irse como dioses!”, exclamó un encumbrado referente del oficialismo parlamentario bajo estricto off the record, en la intimidad de su despacho. Las formas no permiten hacer públicos estos insólitos pedidos, pero en la Cámara de Diputados ya no son secreto para nadie. De todos modos, la misma fuente evitó identificar los magistrados.

No hay muchas alternativas. Son cuatro los jueces que formalizaron la presentación de su renuncia ante la Legislatura, trámite indispensable para proceder a la jubilación con el 82% de su haber de activo, más la garantía de movilidad a futuro al compás de los aumentos que se asigne el Poder Judicial. De por vida.

Desde que obtuvieron este beneficio –diferencial con respecto al resto de los trabajadores- se levantó la compuerta para abrir vacantes y producir una renovación masiva e histórica de magistrados en San Juan. Por ahora, los renunciados son: los camaristas del fuero civil Moisés Moya (Sala III) y Carlos Ferreira Bustos (Sala I), más los titulares del Primer Juzgado de Instrucción, Leopoldo Zavalla Pringles, y del Primer Juzgado de Menores, Carlos Guido Ramírez.

Todos los escritos están pendientes de tomar estado parlamentario, es decir, ser recibidos en sesión y derivados a comisión para su análisis. En general hay clima de aprobación sin objeciones dentro del numeroso bloque oficialista, de quien dependen las votaciones por el simple imperio de la mayoría. “A nadie se le puede rechazar la renuncia”, afirmó la fuente. Sin embargo, esto no significa que vaya a producirse en lo inmediato, contrariamente a lo que sugirieron legisladores oficialistas en la víspera, frente a las cámaras de televisión.

Como pronto, el asunto se trataría a mediados del mes próximo y siempre se hará con la coordinación política de Casa de Gobierno. La idea es manejar los tiempos por una doble razón: evitar la acefalía simultánea en muchos juzgados –con el consecuente impacto en la tramitación de las causas- y dar plazos suficientes al Consejo de la Magistratura para elegir a los postulantes. Será una terna por cada cargo vacante y el parlamento tendrá la palabra final. Más allá de la evaluación de los antecedentes, terminará siendo una decisión política entre los candidatos cuyo currículum sea lo suficientemente sólido como para superar el filtro técnico previo.

El jueves 1 de marzo, el director general de Prestaciones Centralizadas de Anses, Daniel Urdampilleta, trajo la buena nueva para los jueces provinciales: quedaban equiparados a los federales y, previo pago de una diferencia de aportes, podían jubilarse con el 82% móvil. La salida permitió hacer un cálculo rápido: son unos 40 los magistrados en condiciones de pedir el retiro en estos términos y se estimaba que los primeros comenzarían en abril. Se cumplió el vaticinio, aunque parcialmente, porque el factor político podría demorar más de lo previsto.

Hay acuerdo con la Corte de Justicia para evitar el vaciamiento repentino de juzgados y producir un recambio gradual. Por lo tanto, habrá que prepararse para que el proceso demore varios años (salvo que, como se rumorea en el Congreso Nacional, el kirchnerismo promueva una ley que le ponga vencimiento y límite a estas jubilaciones hoy sin tope).

Por esa razón los legisladores provinciales intentan tener mirada de largo aliento. Los primeros cuatro casos testigo servirán de modelo o patrón a futuro. Una concesión a alguno de los insólitos pedidos sentaría un precedente difícil de negarle al resto. Sólo el tiempo dirá hasta dónde llegará el consentimiento de los caprichos no escritos.

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