el análisis del día

Venezuela-San Juan, un eje tentador

Los venezolanos tienen buen recuerdo de San Juan: aquí pasaron a semifinales de la Copa América. Chávez estuvo cerca de venir en la cumbre del Mercosur: él se lo perdió. Ahora va para allá Gioja, ¿por dónde puede rasguñar?.
miércoles, 30 de noviembre de 2011 · 20:39

Por Sebastián Saharrea


Uno de los venezolanos más ilustres de estos tiempos estuvo en la provincia y hasta se comió un larguísimo asado en Zonda regado con generoso champagne sanjuanino: César Farías, el hombre que revolucionó el fútbol del país caribeño y llegó a la provincia primero a inaugurar el estadio con su modesta selección frente a los locales del Checho Batista y se comió 4 goles, y luego volvió por su baño de gloria cuando eliminó a Chile en el Bicentenario y llegó lo más alto que la vinotinto tenga memoria. Hoy es Dios, Chávez y después él.

El comandante coqueteó largo y tendido hasta que la crisis por entonces de su país con Colombia lo obligó a quedarse en casa cuidando la frontera. Fue en agosto del año pasado, cuando los presidentes del continente llegaron a San Juan y Chávez hubiera sido la figurita que faltaba en el álbum de celebridades aterrizando en Las Chacritas. No pudo ser, ¿habrá otra chance?.

Hoy, José Luis Gioja está de viaje por el país caribeño integrando la comitiva argentina que acompaña a la presidenta Cristina. ¿Qué podrá cosechar? Seguramente poco en el plano inmediato, pero una inmensidad con una mirada un poco más larga. Porque quien conoce al gobernador sanjuanino sabrá que no perderá ocasión para filtrarse en las charlas de CFK con Chávez y de allí suelen surgir cosas interesantes.

Especialmente ante el carácter de vendedor que tiene Gioja para explorar cuanta puerta entreabierta se presente. Y no serán pocas las charlas de grueso calibre. No es Venezuela un destino cualquiera. No es Chávez una ocasión de todos los días: ponga el lector el criterio que quiera, no podrá desconocer que será seguro uno de los hombres más influyentes del continente por estos tiempos. Tenerlo enfrente es toda una oportunidad.

 

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