lo que se viene

Internas en el Centro Cívico

O Benítez, o Coll. La más gruesa de las disputas en el gabinete provincial está en el Ministerio de la Producción, donde el cruce entre funcionarios deberá ser saldado con el recambio. Pero no es el único.
domingo, 27 de noviembre de 2011 · 09:27

Por Sebastián Saharrea


Es el incendio más urgente del equipo de gobierno y tal vez el más difícil de apagar. De un lado, el ministro Raúl Benítez, un hombre que fue siempre de confianza para el gobernador Gioja, al punto que fue su asesor en el Congreso, su lobbysta internacional y su consultor en temas económicos. Del otro lado, Daniel Coll, un amigo para el gobernador y un custodio político para una cartera de las más importantes. Y en el medio, Sandra Barceló, una funcionaria eficiente que reporta directamente a Gioja. El guiso interno se cuece desde hace varios años en el cuarto piso del Centro Cívico, pero ahora habrá que resolverlo: o sigue uno, o sigue otro. No hay lugar para los dos.
 Los roces entre ambos vienen desde hace tiempo y están motivados por desconfianzas mutuas. Benítez es un funcionario de perfil técnico al que no le cayó muy bien la designación de Daniel Coll, un miembro del plantel político, cerca suyo. Se entendió el gesto hace dos años de ubicar a un peso pesado como Coll al lado de otro peso pesado como una custodia.
Coll venía de su asiento como asesor del gobernador y no demoró en chocar con Benítez. Le recrimina su poca cintura política en el manejo de los temas relacionados con productores e industriales. Y Benítez se siente incómodo con la marcación que percibe del ex intendente de la Capital. No parece una locura pensar, entonces, que uno de los dos se tendrá que ir. O cambiar de lugar.
Los cruces cobraron volumen cuando el ministro entendió que su secretario estaba involucrado en la difusión de un par de puntos que lo dejaron mal colocado, e incluso estuvieron a punto de llegar a las piñas. Entre esos temas, uno que tiene a mal traer al ministro: su domicilio en Buenos Aires le impide una presencia plena en la provincia porque debe viajar todos los fines de semana y a eso lo deberá solucionar para el próximo período, si es que no es demasiado tarde.
En el medio, surge otra figura. Es Sandra Barceló, la secretaria de Industria de la provincia que dispone de línea directa con el gobernador y de autonomía plena en el ejercicio del cargo. Barceló es la tercera figura en cuestión dentro de esquema de poder de Producción y suele estar más cerca de la posición de Coll
De hecho, Barceló fue la funcionaria que más cerca estuvo en el desaguisado de la promoción industrial con Mendoza. Fue ella la encargada de monitorear el tema desde cerca y de comunicarle las novedades directamente a Gioja. En el caso de producirse un recambio en la cartera, es ella y no Coll quien cuenta con mayores chances de seguir.
Pero Benítez no se cansa de repetir por lo bajo su confianza de que será ratificado en el cargo. Cuenta a su favor con el crédito abierto por algunas contribuciones como las giras que diseñó para que Gioja desembarcara en EEUU. Fue su asesor en el Senado y probablemente lo siga siendo desde algún otro escritorio si es que se consuma su alejamiento. Los que observan el asunto desde afuera juran que su tiempo como ministro se agotó.
Pero hay más. Aparece en escena también Leonardo Gioja, el sobrino del gobernador que con el tiempo se convirtió en un funcionario resoluto y ágil, además de un incondicional a pesar de haber atravesado la crisis de la pelea familia entre su padre César y su tío José Luis. El problema para él es que por ley no puede ocupar un ministerio porque es un espacio designado y no electivo. Allí está entonces Leo cumpliendo un rol bastante más abarcativo que la agencia que comanda en lo formal, y agregando otro condimento a la picante interna de Producción.
No será Leonardo el ministro, eso se sabe. ¿Seguirá Benítez, lo reemplazará Barceló o avanzará Coll un par de casillero? Lo dicho: no hay lugar para todos juntos.


¿Y en Infraestructura?
Del otro lado del cuarto piso del Centro Cívico, el que da a la Avenida Libertador, también hay marejada. Llamó la atención que en varios actos e inauguraciones sobresaliera por su ausencia el secretario de Obras, Carlos Gil, virtual segundo de José Strada.
Hubo versiones sobre roces entre ambos y hasta de una ruptura. Desde el propio ministerio dijeron que Strada y Gil son amigos desde hace muchos años y disponen de una confianza mutua ilimitada. Por esa razón, sostienen, es que pueden permitirse hasta subir el tono del trato, pero que no hubo peleas.
De todos modos, Gil no seguirá en el ministerio y por lo tanto no será eventual pieza de recambio de Strada. El motivo que argumenta es cansancio personal por un trabajo demandante. Y en el ministerio aseguran que será relocalizado en otro lugar.

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