Entrevista exclusiva al abogado del represor Olivera

Daniel Pirrello: "Cuando me tocó defender a Olivera sentí frustración”

El abogado oficial de quien señalan como el jefe de la represión en San Juan, en un diálogo intimista con Tiempo de San Juan, cuenta cómo es estar de uno y otro lado en las causas de los crímenes de la dictadura.
martes, 15 de noviembre de 2011 · 11:18

Por Miriam Walter
mwalter@tiempodesanjuan.com

“Cuando me llegó la designación, la verdad que sentí un poco de desasosiego y frustración y no quería que me tocara a mí, pero es mi trabajo”. La confesión es del defensor oficial mendocino Daniel Eduardo Pirrello, a quien le tocó defender a Jorge Olivera, caratulado como el jefe de la represión en San Juan en los años duros. Pirrello lleva años en la actividad y está por jubilarse pero todavía lo afectan estos casos. Puede hablar desde los dos lados: además de Olivera, ya defendió a Luciano Benjamín Menéndez, pero también estuvo con las víctimas en los Juicios por la Verdad en Mendoza y se tuvo que excusar de estar en un proceso porque uno de sus amigos de la infancia era el desaparecido.

Pirrello dice que le notificaron que le tocaba defender a Olivera –quien prefirió un defensor oficial propiciado por el Estado que contratar un abogado- en el megajuicio que se inició el lunes en San Juan, ese mismo día. Extraoficialmente se había enterado el sábado.   “Yo no lo conocía a él, sólo había leído sobre él en algún diario. Llegué y me encontré con una parte del expediente y lo vi unos minutos antes del juicio. El sabía de mí, quién era y le dije que iba a ver la causa, que iba a pedir suspensión del debate para darle consejo sobre declarar o no y ver qué actitud tomar, y él me dijo que quería declarar”. Hasta ahí todo lo que puede contar el mendocino sobre sus conversaciones con su cliente.    

El mendocino cuenta que se crió en una zona pobre, en General Gutiérrez, Maipú. Allí conoció a Julio Talquenca.  “Era compañero de la primaria, de los juegos, me crié en un barrio humilde donde la pelota, los volantines y la bici eran nuestros juegos y Julio era compañero de la escuela y jugábamos juntos. Cuando yo empecé la facultad dejé de verlo. Me enteré tiempo después de que desapareció. Me lo contaron los amigos del barrio, creo que fue muy poco tiempo después. Lo cierto es que no sabía qué le había pasado, ni siquiera sabía que tenía una actuación política, pero sí me acuerdo bien de él, de su recuerdo dulce, soy un nostálgico de mi infancia”.

Por todos esos recuerdos, Pirrello dice que se tuvo que excusar de participar en la causa de Talquenca, quien desapareció junto con su hermano, siendo uno de los casos más resonados en Mendoza. “Me excusé, porque me sentía moralmente afectado. Los condenaron a los acusados, que era personal militar”.

Pero el defensor oficial sí estuvo en los Juicios por la Verdad del lado de otras víctimas de crímenes de lesa humanidad. “En Mendoza, a partir de 2001 se armó una jurisdicción y es una causa donde no se imputó a nadie. Hubo testigos y demás. Pero eran víctimas que nunca supe sus nombres, mi intervención fue muy acotada porque cuando yo entré ya estaban tomando impulso estas causas actuales y en los Juicios por la Verdad no hubo más investigación. Creo que la intención era mantener viva la acción, que esos crímenes estuvieran judicializados”, analiza.

Pirrello luego tuvo que defender al General Menéndez, en todas las causas que tenía en Mendoza. Y ahora le tocó Olivera. Fue porque el defensor titular de San Juan Adrián Kurban se excusó y en San Juan no hay otro defensor estatal que lo reemplace.

¿Cómo es estar de uno y otro lado?  “Esto se trata de una cuestión de gimnasia, hacemos un acting, desempeñamos un rol perfectamente pautado por la ley y ahí encontramos elementos para defender a cualquier persona, sea militar o no. Si mañana se establece que los delitos cometidos por Montoneros son de lesa humanidad, yo personalmente o cualquiera de mis colegas defendería a los imputados”, lanza Pirrello. “Las sensaciones internas quedan para mí. Yo defiendo los derechos humanos de los militares porque también son humanos, pero sobre todo porque tiene garantías constitucionales”, asegura y agrega que ganar un juicio representando un militar o  una víctima de la picana le produce la misma satisfacción profesional.

 

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