Primer aniversario

El día que conocí a Néstor

Fue en el 2002, en el diario donde trabajaba. Por entonces nadie sabía quién era, nadie lo quería atender. Ya presidente, ese recuerdo pasó a ser parte del anecdotario.
martes, 01 de noviembre de 2011 · 20:20

En la puerta se lo cruzó el jefe de editores, Gustavo Martínez, que le dijo “pase, ya lo atiende Saharrea”. El Vasco Saharrea, entonces secretario de redacción del Diario de Cuyo, escaneó la redacción y preguntó quién lo quería atender, el editor de política no estaba, el resto no podía, no quería, no estaba interesado en atender al gobernador de Santa Cruz, un tal Néstor Kirchner. Era noviembre de 2002.

“Negra! Vení vos”, me dijo el Vasco. Yo era una periodista iniciada en economía, poco sabía de mi propia sección, mucho menos de ignotos gobernadores aspirantes a presidente. Salí a la salita con las preguntas de manual. Kirchner esperaba con tres guardaespaldas y Pepe Camacho, entonces intendente de Chimbas, que iba y venía por los pasillos.

Me extendió su mano, nos presentamos y nos sentamos para la entrevista. La impresión que me dio su cortejo se disipó cuando empezamos a hablar, me pareció un tipo sencillo, accesible, hasta agradable, cosas de piel de las que nadie puede abstraerse.

El traje estaba un poco arrugado pero la camisa blanca estaba impecable, aunque la corbata me pareció anticuada. Los zapatos, con bastante polvo, delataban que había caminado bastante, es que en San Juan no hace falta ir al campo para llenarse de tierra. Sentado de costado en el sillón de cuero negro, se apoyó cómodamente en el respaldo con el brazo, dejó que el mocasín de le saliera del talón y no se privó de moverlo familiarmente. Dicen que a Cristina no le gustaban esos zapatos y que siempre le pedía “no te compres mocasines con hebilla Néstor”. Cosas domésticas de cualquier matrimonio.

Kirchner había iniciado su campaña con miras a la presidencia y aunque había venido antes dos veces, era la primera vez que se interesaba en visitar los medios de comunicación.
 Me habló con la misma seguridad que lo escuché años después. Me contó de la pulcra administración de su provincia, de cómo lo había logrado y que también se podía aplicar en el país. Me contó que quería introducir fuertes políticas contra los evasores, lo que incluía la cárcel en los casos más severos.

Dijo entonces lo que pensaba hacer con la deuda externa, en caso llegar a ser el primer mandatario, “no me voy a humillar ante el FMI”, aseguró. Se lo creí, aunque me molestaban algunas gotas de saliva que le salían disparadas cuando hablaba con más vehemencia.
Un año después las cosas habían cambiando, Kirchner era presidente del país y los periodistas de todos los medios se mataban por llegar primero, por tenerlo cerca. Incluso en la primera visita que hizo como presidente, la montonera de periodistas se le avalanzó y lo golpearon fuerte con un grabador, hasta le salió sangre. Era el mismo tipo que siendo un gobernador tan lejano nadie quiso entrevistar, hoy -27 de octubre- es homenajeado en todo el país. Recordado con  lágrimas por quienes lo quisieron y admiraron y con respeto por los que no le tenían tanta simpatía.

“El hombre que cambio la historia del país”, decían algunos titulares de televisión, mientras que los diarios publicaban las palabras de Alberto Fernández: "Fue el mejor presidente que la democracia ha dado hasta aquí", o las de Scioli, Néstor Kirchner fue "un líder y un adelantado a su tiempo".

Años después busqué la foto en la aparecíamos ambos durante la entrevista, pero se había perdido entre miles de negativos sin valor periodístico; sólo se conservaron unas pocas de él solo, un gobernador que entonces tenía muy pocas chances de llegar a dirigir los destinos del país.


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