El asalto a una pareja que terminó con la violación de una chica en la avenida Costanera removió el recuerdo de tres casos similares ocurridos en la misma zona y que estremecieron a los sanjuaninos a lo largo de últimos cincuenta años. Uno de ellos puso al descubierto el accionar de catorce jóvenes que salían en banda a atacar a parejas, mientras que los otros dos casos estuvieron marcados por hechos sangrientos que culminaron en crímenes. El dato es que en uno de ellos estuvo involucrado un sujeto, que ahora volvió a caer por el último ataque sexual.
El menos recordado, pero que sacudió a la provincia porque hubo violaciones grupales, fue el caso de la llamada “Banda de la Costanera”. Esta era una patota conformada por siete jóvenes y siete adolescentes que cometió dos asaltos, que incluyeron abusos sexuales. Se cree que perpetraron otros ataques sexuales, pero sólo les probaron dos hechos.
La “Banda de la Costanera”
El 2 de diciembre de 1973, este grupo de jóvenes emboscó a un muchacho y a su novia que permanecía en su auto cerca del monumento a Perón. Al joven lo golpearon y le quitaron sus pertenencias, mientras que a la chica la violaron entre varios.
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Los primeros detenidos. Una foto muestra los primeros detenidos del caso de la llamada "Banda de la Costanera".
La misma banda apareció el 4 de febrero de 1974 y atacó dos jóvenes y a cuatro chicas, también en esa zona. La patota les pegó a los varones y se llevó a las mujeres a una ripiera. A dos de ella alcanzaron a violarla, a otra la sometieron a manoseos y la última se salvó porque se desmayó.
A los pocos días de este otro hecho detuvieron a los integrantes de la Banda de la Costanera. Eran un total de catorce, siete de ellos adolescentes, de la Villa Observatorio y los barrios aledaños. Los menores de edad fueron puestos bajo medidas tutelares y luego regresaron a sus casas. Los otros fueron condenados en 1977 por los ataques sexuales, asociación ilícita y robo agravado.
Caso Soria
El segundo caso es el que costó la vida a Nahuel Soria, un joven que la noche del 10 de enero de 2004 fue en compañía de una muchacha al predio de camping de Chimbas y terminó asesinado. Ella sufrió una golpiza, además fue maniatada y violada.
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Aterrador. Los policías tras el hallazgo del cadáver de Nahuel Soria, en el río San Juan. Foto de Diario de Cuyo.
Ambos habían llegado en moto y buscaban tener un momento de intimidad. En esos minutos fueron sorprendidos por los hermanos Alfredo y José Luis Quiroga, quienes atacaron a palazos a Nahuel. También lo maniataron y le envolvieron un alambre al cuello hasta que lo mataron. Ella logró escapar, pero nunca se enteró que Nahuel estaba muerto. A los días partió a Buenos Aires para tratar de olvidar todo, sin saber nada del joven. Su cadáver fue encontrado el 15 de enero de 2004.
Pasaron días hasta que detuvieron a los hermanos Quiroga. La chica regresó a San Juan tras enterarse de la muerte de Nahuel, declaró y reconoció a los dos sospechosos. Ambos fueron juzgados en 2005 y condenados a reclusión perpetua, más la accesoria de reclusión por tiempo indeterminado por los delitos de homicidio doblemente agravado, por alevosía y críminis causa, y abuso sexual con acceso carnal, agravado por el número de personas.
Un nombre que se repite
Ahora bien, uno de los tres detenidos por el asalto y la violación del jueves 6 de junio último es Cristian Sebastián “El Pitu” Aballay, el mismo que en 2016 protagonizó un hecho delictivo parecido en el que perdió la vida su amigo y cómplice, Enrique Belisario Chirino.
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Sin rostro. Cristian Sebastián Aballay cuando fue detenido en 2016. No se muestra su rostro porque este miércoles 12 de junio de 2024 deberá someterse a una rueda de reconocimientos frente a las víctimas del asalto del jueves pasado.
Aquel hecho sucedió el 22 de agosto de 2016 y no se llegó a concretar una violación, pero hay otras coincidencias. Chirino y Aballay se movieron en la oscuridad y tomaron por asalto a una pareja que se encontraba dentro de un auto en proximidades de la Costanera. Directamente le destrozaron los vidrios del coche para intimidarla. Lo no que esperaban los delincuentes era que desde el vehículo les respondieran a los tiros.
El conductor resultó ser un policía, que repelió el ataque de los dos ladrones a los balazos. De hecho, mató a Chirino. Aballay salió herido y posteriormente fue detenido. En junio de 2018, este último fue condenado a 4 años y 5 meses de cárcel por el delito de robo agravado por tenencia de arma de fuego y ser cometido en zona descampada.