Un carpintero de 60 años que en diciembre del año pasado fue denunciado por su joven vecina por un supuesto abuso sexual, ahora accionó penal contra la muchacha porque todo era mentira. La causa contra el hombre fue desestimada por la Justicia porque se comprobó que el hecho nunca existió, entonces él denunció a la chica por falsa denuncia y a la madre de esta por falso testimonio dado que fue cómplice en toda la trama con la cual pensaban perjudicarlo.
El damnificado en todo este embrollo resultó ser ese comerciante de Rawson que en diciembre de 2024 se encontró con que su vecina, de 22 años, lo había denunciado por supuestos manoseos en la UFI CAVIG. Ahí comenzó su calvario, ya que la mamá de la joven también declaró y ratificó ante la fiscalía que su hija había sido atacada cuando regresaban juntas a su domicilio en Villa Estornel.
En febrero de 2025, un fiscal de CAVIG formalizó la imputación contra el carpintero por el supuesto delito de abuso sexual simple. La joven había asegurado que él la interceptó en plena calle San Lorenzo cuando regresaba con su madre de la Clínica Santa Clara, que la tomó del brazo y le tocó los pechos al salir de su carpintería.
Su madre declaró en igual sentido. Pero la investigación comenzó a mostrar fisuras: la clínica informó que nunca existió tal internación y esa simple verificación desarmó el relato completo, ya que toda la secuencia del supuesto ataque se apoyaba en ese punto de partida.
Las pericias psicológicas, las citaciones incumplidas con excusas contradictorias y los videos aportados por la defensa —donde se observaba a la denunciante merodeando voluntariamente la zona donde trabajaba el carpintero— terminaron de convencer al fiscal Leonardo Arancibia de que el hecho nunca ocurrió. En su dictamen sostuvo que no existía un mínimo de sustento probatorio y pidió el sobreseimiento total.
La jueza Gloria Verónica Chicón hizo lugar y resolvió que “el hecho investigado no se ha cometido”. A la vez, ordenó remitir las actuaciones para investigar a la muchacha, de apellido Flores, por falsa denuncia y a su madre, de apellido Amarfil, por presunto falso testimonio. Ambas habrían sostenido un relato que, según la fiscalía, se contradijo con documentos, pericias y registros.
El carpintero, que pidió reservar su identidad tras el daño sufrido, dijo que todavía le cuesta superar lo que vivió. “Yo era inocente. Lo que más me duele es que una madre se preste para hacer una falsa denuncia. Una madre es la guía para su hijo, es el puntal principal. ¿Por qué lo hicieron? ¿Por daño, por despecho, por maldad, por dinero? Ahora ellas podrían tener consecuencias como prisión”, expresó aún conmocionado. También sostuvo que algunos vecinos lo escracharon “sin saber si era cierto o verdad”, lo que agravó su padecimiento.
Tras quedar desvinculado de la causa, el comerciante inició las acciones penales contra ambas mujeres. El caso ahora es investigado en la UFI Genérica para que respondan por la maniobra que —según él— buscó perjudicarlo deliberadamente y que le destruyó la tranquilidad durante varios meses.