Un mecánico de Chimbas y un vendedor de autopartes fueron imputados en una causa penal en la que se investiga la estafa contra una persona que dejó su auto en un taller para su reparación, pero luego el vehículo desapareció y comenzó a ser vendido por partes. El primero de los sospechosos actualmente se encuentra preso, ya que tiene una condena por maltrato animal y cuatrerismo, según indicaron fuentes judiciales.
Los imputados son el mecánico Leonardo Pérez y el comerciante Ángel Gabriel Carrizo. El fiscal Nicolás Alvo, de la UFI Delitos Informáticos y Estafas, imputó al primero el delito de estelionato —una modalidad de fraude— por engañar a su cliente y quedarse con su Volkswagen Golf. Al otro hombre le atribuyó el delito de encubrimiento, dado que, supuestamente, fue quien desarmó el coche y empezó a venderlo por partes.
La víctima del fraude fue un hombre de apellido Leiva, quien dejó su Volkswagen Golf a Pérez para que le reparara la caja de embrague en su taller de Chimbas. Eso fue en agosto de 2024. El problema surgió cuando el mecánico comenzó a dar rodeos para entregar el auto y, finalmente, le dijo a Leiva que la Policía se lo había secuestrado en una ocasión en que lo usó para transportar animales faenados.
El principal sospechoso ya carga con dos condenas por maltrato animal y cuatrerismo, informaron fuentes judiciales.
Lo cierto es que los meses pasaron y Pérez jamás le devolvió el auto a Leiva. Fue así que este último lo denunció en enero pasado en la UFI Delitos Informáticos y Estafas. El fiscal Alvo abrió la investigación preliminar, que reveló que el auto estaba en poder de Ángel Carrizo, quien ofrecía sus partes a través de la página Marketplace.
El fiscal expuso en la audiencia de formalización que Pérez, supuestamente, vendió el coche a Carrizo, y este comenzó a desmantelarlo para venderlo por partes. De hecho, el vehículo fue encontrado en la casa del comerciante, sin una de las puertas ni las cuatro ruedas. Carrizo, quien es representado por la defensora oficial Sandra Leveque, aseguró que lo compró de buena fe y que no sabía que el auto era mal habido.
La jueza Carolina Parra dispuso que Carrizo continuara en libertad, dado que se le imputa el delito de encubrimiento. En relación a Pérez, no fue necesario dictar ninguna medida de coerción, ya que actualmente se encuentra en el penal de Chimbas cumpliendo una condena por maltrato animal y cuatrerismo.