Pasaron tres días de la tragedia del nene de un año que murió ahogado en un canal de riego en San Martín. Sin embargo, la tristeza y el desconsuelo parece haberse hecho parte del lugar. Es que a metros de dónde ocurrió la fatalidad, vive la familia del chiquito que perdió la vida.
Tiempo de San Juan llegó hasta el lugar, situado en calle Belgrano y Del Carril, y trató dialogar con la familia de la víctima. No obstante, el intento resultó fallido ya que prefirieron guardar silencio.
Sus papás, un matrimonio joven que perdió a su único hijo, no sé encontraban en el domicilio, en cuyo frente está ubicado el caudal. La abuela y la tía del pequeño, que confesaron no sentir fuerzas para hablar, se mostraron visiblemente atravesadas por el episodio que sacudió sus vidas.
A pesar de tener el dato concreto de que allí se había producido el hecho fatal, cuando en cuestión de segundos el menor cayó al agua, el dolor de podía percibir en la escena. Un silencio sepulcral rodeaba al rancho emplazado a no más de tres metros del canal.
Pese a la presencia de otra personas, pues allí también funciona un kiosco, nadie dialogaba y el único sonido que se escuchaba era el de las aves enjauladas en el lugar.
El sábado por la tarde se desató el fatídico accidente, cuando el niño era buscado intensamente por los suyos y un vecino lo encontró un kilómetro de distancia dentro del canal.
Lamentablemente, el menor llegó sin signos vitales al hospital departamental y por ello personal judicial investiga lo sucedido. El informe de autopsia señaló que la causa de muerte fue asfixia por sumersion y por lo tanto la prueba se convertirá en una clave para la instrucción que lleva adelante el fiscal Adrián Riveros, de la UFI de Delitos Especiales.
Los investigadores por el momento tratan de establecer si hubo algún tipo de responsabilidad, aunque fuentes allegadas adelantaron que podría cerrarse la causa y ser catalogada como un caso de pena natural.