Quién y cómo empezó la discusión. O qué tan grave era el problema que ambos tenían, como para tremendo alboroto. Los insultos y los gritos ensordecedores sacudían esa casa de Villa Lerga. Ya los habían separado, pero la pelea continuó. La chica forcejeaba con su hermana, que trataba de calmarla e impedir que abriera la puerta. Afuera, su hermano provocaba desde la vereda y su mamá lo sujetaba para que no entrara a la casa.
De un lado y de otro se amenazaban y juraban matarse, pero hasta ahí solo eran puras palabras y expresiones producto de la misma bronca. Las puteadas se sucedían. Pero en ese desmadre y en el segundo menos pensado, se escuchó la detonación. El estruendo se sintió casi al unísono con el alarido de Irma, que se tomó el pecho y cayó detrás de la puerta.
Aquella breve y dramática escena se dio minutos después del mediodía del miércoles 15 de enero de 1992 en un domicilio de calle Catamarca en Villa Lerga, Rawson. Irma Pastén se quejaba apretándose el pecho y lloraba. La bala de un revólver calibre 22 había impactado en su tórax. Sus súplicas y las de su mamá y su hermana serían en vano. Al rato, cuando la bajaron en el auto de un vecino en la guardia del Hospital Guillermo Rawson, los médicos intentaron reanimarla, pero ya no presentaba signos vitales.
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El lugar. El fatídico episodio sucedió en esta vivienda de Trinidad. Foto de Diario de Cuyo.
Su hermano Marcelo Gerónimo Pastén se asustó y en principio ayudó a cargarla en ese vehículo, pero no la acompañó al nosocomio. Su preocupación y su arrepentimiento, le duró poco. Antes que llegaran los policías de la Comisaría 3ra, desapareció de su casa. Fue cuestión de que los uniformados realizaran algunas preguntas para aclarar lo sucedido y saber quién hirió de muerte a la chica de 25 años. Sus mismos familiares dieron detalles de cómo había sido el fatídico episodio.
Detención
Esa misma tarde los policías de la Comisaría 3ra salieron a recorrer la zona y detuvieron a Marcelo, de 20 años, en cercanías de su domicilio. En todo momento él se hizo el desentendido y respondió con evasivas. Dijo que no sabía que su hermana había sido llevada al hospital. El joven fue trasladado a la Comisaría 3ra y, según publica Diario de Cuyo, después “de ser sometido a un intenso como hábil interrogatorio”, confesó la autoría del mortal disparo.
Contó que el revólver calibre 22 estaba en poder de un amigo suyo apodado “El Malasuerte”. Los uniformados localizaron la casa de este otro muchacho en la misma zona de Trinidad y secuestraron el arma. Con esto, la materialidad del crimen estaba probada: poseían la confesión del único sospechoso y el arma homicida. Lo que faltaba establecer era cómo fue el asesinato.
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Apresado. Marcelo Pastén luego de ser detenido por la Policía. Foto de Diario de Cuyo.
Marcelo Pastén aseguró que discutía con su hermana Irma y se le escapó el tiro. Repitió mil veces que fue un accidente, pero resultaba difícil creerle. ¿Qué hacía con un revolver en la mano? Y mucha casualidad que el disparo le pegara justo en el pecho a la víctima. También fue cierto que el balazo hirió a la chica luego de atravesar la puerta de madera, o sea que el muchacho no la veía o no la tenía literalmente enfrente y eso respaldaba su versión.
La pelea
No quedó en claro qué motivó la pelea entre Marcelo e Irma, su hermana mayor. Quizás porque fue una discusión insignificante la que originó la violenta disputa en esa casa de Villa Lerga. O no. Todo hace suponer que no se llevaban bien y existían reproches entre ambos. A lo mejor el problema era el muchacho, que ya contaba con antecedentes penales.
Marcelo declaró que fue una “discusión del momento”, pero la pelea entre los dos hermanos se desbordó y de las palabras pasaron a las agresiones y amenazas en la tarde del miércoles 15 de enero de 1992. En un momento dado intervinieron su hermana Alicia y su mamá, Elia, que los separaron. Los dos estaban furiosos.
Los testimonios de la hermana y de la madre indicaron que Irma tenía en mano un cuchillo y que Marcelo portaba el revólver.
A la chica la llevaron a su habitación -que tenía salida a la calle- para mantenerla distante, pero nada la calmó. Su rabia la encegueció, entonces empuñó un cuchillo y buscó salir a enfrentar a su hermano Marcelo. Otra vez se interpuso Alicia, que la sujetó e intentó quitarle el arma blanca.
El muchacho vio que su hermana lo desafiaba y hasta amenazaba con acuchillarlo. Eso lo irritó más y, en vez de aplacar la situación, la empeoró. Entró a su habitación y sacó un revólver calibre 22. A los gritos se paró en la vereda, frente a la puerta de la habitación de su hermana Irma, y comenzó a llamarla y a provocarla. Al cruce le salió su madre que, al igual que Alicia, pero del lado de la calle, procuró frenar al joven y le rogó que guardara esa arma.
El disparo mortal
Mientras Alicia luchaba para contener a Irma, atravesando la puerta estaba su madre empujando a Marcelo y tratando de arrebatarle el revólver. En ese instante fue que salió el disparo que perforó la puerta e impactó en el pecho de la chica de 25 años, según la investigación. Ahora bien, el muchacho afirmó que fue un accidente, pero el juez del caso y el fiscal entendieron que accionó el arma de forma deliberada y al inicio de la causa le imputaron el delito de homicidio simple.
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La víctima. Esta era Irma, tenía 25 años. Foto publicada en Diario de Cuyo.
La defensa se basó en la teoría del accidente, la de una muerte no querida y pidió que el hecho se calificara como homicidio culposo. La que inclinó la balanza para ese lado y respaldó esa hipótesis fue la mamá de la víctima y del acusado. La señora declaró y aseguró que ella intentaba quitarle el arma a su hijo, cuando se produjo la detonación. Ratificó la versión de que Marcelo accionó el arma durante el forcejeo, pero afirmó que fue sin intención.
Dos fallos judiciales
El 30 de septiembre de 1992, el juez de primera instancia se expidió y resolvió condenar a Marcelo Pastén a la pena de 3 años de prisión en suspenso por el delito de homicidio culposo. Ese fallo fue apelado por el fiscal, que insistió en que estaban frente a un homicidio simple, y la sentencia pasó a ser analizada por los jueces Arturo Velert Frau, Diego Román Molina y Raúl Iglesias de la Sala I de la Cámara en lo Penal y Correccional. Concretamente, el representante del Ministerio Público Fiscal pidió que modificará la calificación y se impusiera al acusado una condena de 8 años de prisión.
El tribunal consideró la confesión como veraz, además señaló que esta era avalada por los testimonios de la madre, testigo directa del hecho. Para los jueces, Marcelo Pastén obró sin previsión y con total imprudencia, pero no con dolo. También valoraron que, después del disparo, buscó ayuda y colaboró en subir a su hermana herida al coche que la trasladó al hospital. Nada expresaron sobre su acción de fugar del lugar, el intento de ocultar el arma o esa actitud de negar la agresión apenas lo detuvieron. Así fue que el 16 de mayo de 1994, ratificaron la sentencia de 3 años prisión condicional y dejaron todo como una muerte accidental.
Esto revela que Marcelo Pastén no estuvo preso mucho tiempo, no más de un año. Fuentes de la Policía contaron que el hombre se mudó a Pocito y después de aquel dramático episodio que le costó la vida a su hermana, volvió a meterse en problemas y enfrentó causas por lesiones, tenencia de arma, estafa, hurto y un par de robos.