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Historias del Crimen

"Ampacama" Devoto, el reconocido piloto sanjuanino asesinado por la Policía en La Rioja

Como en el caso del camionero asesinado a balazos por un oficial en Valle Fértil, en 1973 un policía de La Rioja mató de un tiro al conocido piloto de carrera Julio Devoto.

Por Walter Vilca

La historia se repitió, con diferentes matices y otros protagonistas, pero con un denominador común. Hace poco más de una semana, la alocada persecución de una patrulla policial en Valle Fértil culminó con el crimen de un camionero riojano acribillado a balazos. Un típico caso de “gatillo fácil” que removió el recuerdo atroz del caso de “Ampacama” Devoto, el piloto de carrera sanjuanino que en 1973 fue asesinado por policías en un hecho muy parecido, pero del lado de La Rioja.

El nombre de Julio Galón Devoto es parte de la historia del automovilismo en San Juan y en el país. El apodo “Ampacama” -con C y no K- surgió porque no quería que su familia se enterara que se había anotado en una carrera de autos y entonces buscó ese sobrenombre. Otros afirman que se puso ese mote en reconocimiento al nombre del taller del mecánico que le preparó su primer auto de competición.

Julio Devoto había nacido en Buenos Aires en 1915, pero él se sentía sanjuanino. Una calle de Villa Krause lleva el nombre de su padre Fortunato Devoto, un conocido comerciante de principio del siglo pasado que incursionó en política y que, entre otras cosas, dirigió la intendencia de Pocito.

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El recuerdo. Este era Julio

El recuerdo. Este era Julio "Ampacama" Devoto.

Julio Devoto también era comerciante y productor agrícola, pero su pasión eran los autos. Su fama la consiguió en un sinnúmero de competencias automovilísticas y fue una personalidad en el mundo fierrero. Cuentan que comenzó a correr en 1944, pero alcanzó popularidad entre los años 50 y los 60.

Obtuvo una docena de triunfos en carreras del Turismo Carretera y se lo compara con el más ilustre de los pilotos sanjuaninos, como lo fue Eduardo Copello. Fue partícipe de las competencias internacionales San Juan-Coquimbo y corrió el Gran Premio América del Sur, que unía Buenos Aires con la ciudad venezolana de Caracas.

“Ampacama” Devoto o “El Loco”, como también lo llamaban otros, fue uno de los máximos exponentes del automovilismo sanjuanino que inauguraron el Autódromo El Zonda en octubre de 1967. Allí estuvo junto a Eduardo Copello y Luis Gaido, pero además con el mismísimo Juan Manuel Fangio y Oscar Alfredo Gálvez, entre otros famosos.

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El auto. Esta era la máquina con la que corría

El auto. Esta era la máquina con la que corría "Ampacama" Devoto.

Tenía también la faceta de mecánico e inventor. Su gusto por la caza lo llevó a adaptar una camioneta a lo que la bautizó “Guanaquera” y que después muchos otros replicaron para moverse en el campo y los arenales.

Para los años 70, Julio Devoto ya estaba retirado de las pistas, pero colaboraba con la actividad de los fierros. En aquellos tiempos ya estaba abocado por completo a los trabajos en su finca en Albardón. Junto a su familia poseían una casona tipo chalet en ese mismo departamento, sobre la calle La Laja.

El martes 10 de julio de 1973, Julio Devoto partió con destino a Catamarca para comprar estiércol o guano con el fin de emplearlo como fertilizando en sus cultivos. Llevaba 1 millón de pesos encima. Se fue solo en su Estanciera Ika e hizo una parada en Chepes, donde pasó la noche.

Retomó el camino el miércoles a media mañana por la ruta 27 y más tarde se detuvo en una vieja bomba de nafta que funcionaba en el negocio de la familia Fuentes, antes de llegar a la localidad riojana de Patquía.

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Algo pasó allí. La versión es que la dueña, doña Rosa América Bravo de Fuentes, estaba atareada con otros clientes y no salió a atender a Devoto. La demora supuestamente sacó de quicio a “Ampacama”. Dicen que éste se desbocó y se enojó tanto, que de la rabia arrancó la palanca del surtidor de combustible, la tiró dentro de la Estanciera y se marchó.

Ese fue el relato de los dueños del almacén y de la Policía. Las crónicas periodísticas de la época señalan que la señora Bravo de Fuentes se comunicó con la comisaría de la zona para denunciar el incidente y el supuesto robo. Los uniformados le respondieron que no contaban con el móvil, pero la mujer insistió en que salieran a buscar al automovilista y puso a disposición una camioneta Ford.

Al vehículo subieron un tal Lucas Evangelista Díaz –el conductor- junto al empleado municipal Roque Nicolás Luna y los policías Juan Horacio y Nazario Nery Farías. Los cuatro hombres tomaron por la ruta 27 para seguir los rastros de la camioneta Estanciera de Devoto.

Ya era la tarde de ese miércoles 11 de julio de 1973. En principio no le dieron alcance debido a que Julio Devoto se desvió de la ruta y pasó a saludar a una familia amiga de apellido Paredes en la finca La Pasión. La camioneta con los policías pasó de largo y llegó hasta cerca de la localidad de San Ramón, a 53 kilómetros de Patquía.

Cuando dieron la vuelta para regresar, observaron que a lo lejos venía un vehículo. En los segundos siguientes confirmaron que era la Estanciera Ika que buscaban y entonces detuvieron la Ford al costado de la ruta, en proximidades de la finca La Fortuna.

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La noticia. Esta fue una de las notas publicadas en relación al asesinato del piloto sanjuanino en el diario Tribuna.

La noticia. Esta fue una de las notas publicadas en relación al asesinato del piloto sanjuanino en el diario Tribuna.

El informe oficial difundido por los diarios en esos días afirma que todos los ocupantes de la Ford descendieron. El agente Nazario Farías se cruzó en medio de la calzada haciendo señas con la intensión de detener a la Estanciera. Según testimoniaron los uniformados y los otros testigos, “Ampacama” Devoto hizo caso omiso a la orden policial; por el contrario, aceleró e intentó atropellar al agente.

Una versión difícil de comprobar, dado que, por parte de los riojanos, todos se conocían y eran vecinos. En cambio, Julio Devoto andaba solo. Pero en ese relato, sostuvieron que, frente a la acción temeraria del conductor de la Estanciera, el agente Juan Horacio Farías desenfundó su pistola calibre 45 y efectuó algunos disparos contra la camioneta para detener la fuga.

Uno de esos balazos atravesó el vidrio de una puerta trasera e impactó en la nuca de “Ampacama” Devoto. Es más, el proyectil le atravesó el cráneo y salió por uno de sus ojos. El tiro fue mortal para el sanjuanino. La Estanciera recorrió un tramo de 60 metros, salió a la banquina y se estrelló contra un montículo de ripio de la obra de pavimentación.

Ese fue el final de Julio Galón “Ampacama” Devoto. Tenía 57 años. Los mismos policías avisaron a sus jefes sobre lo sucedido y en el lugar se hicieron presentes un médico legista, el juez riojano Pericles Fuenzalida y el inspector general Vicente Leoncio Herrera por parte de la Policía.

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A la noche trasladaron el cadáver de Julio Devoto a Patquía y sus familiares viajaron en un avión de la firma Stornell para traer sus restos a la provincia. El caso tuvo poca difusión en esos días y se mencionó que el principal acusado, el agente Juan Horacio Farías, quedó detenido por el asesinato. Pero claro, desde un principio se instaló la teoría de que el piloto sanjuanino por desacató la orden policial y el agente disparó en cumplimiento de su deber.

El caso no tuvo una amplia cobertura en los periódicos de la provincia y en los días siguientes no se habló más del asesinato. Las crónicas de los últimos años afirman que nunca se esclareció el crimen y fue imposible obtener información sobre si hubo, o no, condena.

Su muerte, en confusas circunstancias, acrecentó las tantas historias que rodearon la aventurera vida de Julio Galón Devoto. Su hijo Fortunato envejeció en la propiedad familiar de la calle La Laja y ya falleció. Vecinos de Albardón contaron que sus hijos viven otras provincias y en el exterior, y la casona que perteneció a “Ampacama” Devoto hoy está prácticamente abandonada.

FUENTE: Artículos periodísticos de los diarios Tribuna y Diario de Cuyo, las páginas web San Juan al Mundo y Gran Premio, publicación del profesor Edmundo Delgado en Diario de Cuyo y hemeroteca de la Biblioteca Franklin.e la Biblioteca Franklin.

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