Después de las últimas palabras del agente de policía Kevin Agüero donde se declaró inocente y contara por el calvario que vivió “durante 1 año y 22 días”, el juez Rodolfo Javier Figuerola lo condenó a 1 año de prisión condicional por el delito de favorecimiento a la evasión y 3 años de inhabilitación absoluta por incumplimiento a los deberes públicos, agravado por su carácter de funcionario público.
Antes de conocer el veredicto, este sujeto usó su derecho y utilizó las últimas palabras para decir lo que vivió durante el juicio y previamente. “Me dolió mucho que un testigo haya dicho que no soy su amigo, sabiendo que fui hasta el casamiento de él” empezó diciendo Agüero. Después se dirigió al fiscal respondiéndole a una frase que habría utilizado: “Dice el fiscal que no me considera tan bueno para volver. A mí me costó muchísimo dónde estoy. No voy a manchar el apellido de mi padre”. Sobre el hecho que se lo acusa: "Yo volví para darle una mano a mi amigo". Después contó por todo el calvario que pasó "durante 1 año y 22 días", "Vi llorar a mi madre y a mi mujer llevarme comida a un calabozo. Dios, Neira y yo sabemos que entregé a Rosselot".
Instantes previos al veredicto, Agüero estuvo muy nervioso y al escuchar las palabras del juez agachó la cabeza y se lamentó. Mirá el momento:
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La maniobra
Este sujeto fue denunciado en 2022 en UFI Delitos Especiales por su propio jefe. Agüero estaba custodiando la casa de Rosselot que estaba con prisión domiciliaria y su turno terminó a las 22 horas. A ese horario le hizo el cambio, Fernando Neira; este policía se fijo si estaba Rosselot y ya no estaba.
Según la denuncia, Agüero le pidió a Neira que no dijera nada, que no diera a conocer las novedades, y que él iba a ir a buscar a Rosselot. Eso pasó en la madrugada y Neira al otro día le contó a su superior lo que pasó.