Se acabó el misterio alrededor de la muerte del caucetero, cuyo cadáver apareció el domingo tendido en la puerta de la casa de una finca y tenía sangre en el rostro. El informe forense confirmó, tal como adelantó TIEMPO DE SAN JUAN, que falleció la noche anterior y su deceso se produjo por una enfermedad crónica.
Agustín Ramón Oyola tenía 65 años y era el casero de una finca situada en las calles Río Negro y Lateral, en Caucete. Se llegó a pensar que podía tratarse de un asesinato, dado que su sobrino fue a visitarlo el domingo pasadas las 9 de la mañana y lo encontró sin vida, tirado en la puerta de la casa que le prestaban en esa propiedad.
Se sospechó de un crimen en razón de que presentaba un hematoma en la ceja izquierda y tenía sangre en el rostro. Lo primero que pensaron fue que lo mataron a golpes, pero después constataron que no evidenciaba otras lesiones en su cuerpo. En un examen más detallado notaron que la sangre era consecuencia de un vómito por una hemorragia interna y el hematoma en la frente posiblemente producto de una caída. Además, no le faltaba ninguna pertenencia y tampoco notaron desorden la vivienda.
El primer examen médico terminó por descartar el posible asesinato, a la vez que desecharon la posibilidad de un robo. El cadáver fue llevado al laboratorio forense para se le practicara la autopsia y el resultado de ese estudio se conoció este lunes en la mañana. La conclusión fue que murió de muerte natural.
En ese informe se señala que la víctima padecía de cirrosis y lo que pasó fue que se le reventó una várice esofágica. En otras palabras, sufrió una hemorragia dentro del conducto que va desde la garganta al estómago y le provocó un cuadro infeccioso interno que culminó con su muerte. Con esto, el ayudante fiscal Adrián Elizondo y el fiscal Francisco Micheltorena, de la UFI de Delitos Especiales, tendrá que cerrar el caso.