Momentos de desesperación fueron los que vivió una adolescente de La Bebida, que fue brutalmente atacada por su ex pareja y por otros tres sujetos que la golpearon, la desnudaron y la dejaron abandonada en un descampado. Afortunadamente, un conocido de la víctima que pasaba por el lugar la rescató y la llevó de regreso a su casa.
Ese es el crudo relato de la madre de la joven de 17 años que acudió al CAVIG por segunda vez para denunciar lo sucedido y para exigirle a la justicia que haga algo para evitar lo peor. Es que Y.B (se resguarda la identidad para proteger a la menor) está convencida que se trató de un intento de femicidio y advierte que el agresor no tiene límites.
Según la mujer, el ex novio de su hija tres días antes las había amenazado derrochando gasoil en la puerta de su casa, un humilde rancho en donde viven la madre y sus tres hijas. Por eso, para tener una prueba fotografió la escena con la que se encontraron. Para ellas, esa fue una reacción que el sujeto de 18 años tuvo porque la madre lo había denunciado por violencia de género contra su hija.
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"Sospechábamos de él porque no tenemos problemas con nadie, sólo con él que cree que mi hija es suya, de su pertenencia. No dijimos nada porque pensábamos que todo iba a quedar ahí, pero el sábado fue muy lejos con lo que hizo", cuenta la madre de la chica que pudo convertirse en una víctima de femicidio.
La versión que sostienen es que la adolescente fue sorprendida por el ex, al que identificaron como Pablito, cuando se dirigía a su domicilio desde la casa de su abuela. Para cortar camino, atravesó un descampado al que llaman 'los olivos' y fue allí donde la emboscaron.
"La tiraron al suelo, la patearon. Ella reconoció al ex y a otro niño con el que anda todo el tiempo, pero a los otros dos no les pudo ver la cara", detalla la mujer y sigue: "Es más, le dijo '¿viste lo que hice en tu casa?', reconociendo que lo del gasoil había sido una amenaza".
También agrega que la obligaron a sacarse la ropa y que la dejaron tirada. "Ella cuenta que en un momento cerró los ojos y pensó que la iban a golpear con una piedra, que era su final", admite la madre con lágrimas en los ojos.
No obstante, un conocido de su familia que de casualidad pasaba por el lugar la escuchó llorar y la rescató. "Escuchó que alguien lloraba, los otros ya se habían ido, le prestó su campera para cubrirla y la llevó hasta mi casa", comenta.
Preocupada por la situación, Y.B explica que ya hay medidas perimetrales que le impiden acercarse a su hija y a toda su familia, pero que no sirven de nada. Recuerda también que tuvo durante 60 días una tobillera electrónica, pero que ya no la usa.
Con la necesidad de que se ocupen de su caso, la mujer pide que las autoridades le den una respuesta. Expresa que le habían dicho que el agresor estaba detenido, aunque también le había llegado la versión de que ya había sido liberado. Confiesa que tiene miedo y al mismo tiempo agradece que su hija está con vida, por lo que advierte que tiene fuerzas para luchar para que no le pase nada.