viernes 24 de junio 2022

Alcanzaste el límite de 40 notas leídas

Para continuar, suscribite a Tiempo de San Juan. Si ya sos un usuario suscripto, iniciá sesión.

SUSCRIBITE
HISTORIAS DEL CRIMEN

La pelea por una pulseada y el asesinato del barman en un boliche de Desamparados

La gresca se originó en el interior de “Disco”. Arrojaron piedras contra el frente del local, pero el caos se desató cuando un agente de Policía que estaba de civil sacó su pistola y largó algunos disparos, uno de ellos mortal.

Por Walter Vilca 6 de marzo de 2022 - 08:58

iEra un desafío, una demostración de fuerza con apuesta de por medio. Quien ganaba la pulseada, se quedaba con un reloj. Uno de los muchachos venció al otro, el problema fue que alguien hizo desaparecer el premio que estaba sobre la barra. Ahí se generó la discusión dentro del boliche, las acusaciones cruzadas, el forcejeo y el desmadre entre un grupo que reclamaba a otro el haberse quedado con el reloj.

Así comenzó la pelea. Se largaron trompadas y patadas, después salieron a la vereda y hasta largaron pedradas contra el frente del boliche. Pero hubo uno, un agente de Policía que andaba de franco, que sacó su pistola y largó algunos disparos. Fue una temeraria acción que terminó con la vida de un barman de 19 años que había salido a apaciguar a los revoltosos esa madrugada de 1995.

Ese joven era Omar De la Fuente, del barrio Hualilán en Rawson, que se ganaba la vida sirviendo tragos los fines de semana en el viejo boliche Disco en el lateral de la avenida Circunvalación, entre Libertador e Ignacio de la Roza, Capital. El autor del disparo fue el ahora exagente Enrique Antonio Goyochea, quien se desempeñaba en la Seccional 17ma de Chimbas y que esa noche concurrió a esa discoteca con un grupo de amigos en su Fiat 600.

El boliche. Este era Disco, conocido en la década de los 90. Foto de Diario de Cuyo.

Ni siquiera se conocían. Dicen que esa era la primera vez que Goyochea iba a ese lugar. El informe judicial señala que la madrugada del 17 de junio de 1995, el agente de Policía se reunió con sus amigos César Díaz, Yesica Vega, Analía Pereyra y Andrea Lucero y partieron hacia el boliche de Desamparados.

Los tragos, la música y luces hizo levantar la temperatura en los jóvenes que se arrimaron a la barra y entre bromas y charla se desafiaron con otras personas a medir fuerzas a través de una pulseada. No está claro quién compitió con quién, uno de ellos supuestamente era Goyochea. La apuesta era un reloj que dejaron sobre la barra.

Se trataba de un juego, pero hay quienes no les gusta perder. Así fue que, cuando Goyochea venció a su contrincante, y buscó el reloj, no lo encontró. El agente se molestó y comenzó a reclamar. Muy cerca estaba Omar De la Fuente, que en esos momentos atendía a los clientes, entonces el policía lo acusó de haberse quedado con el reloj.

La pelea

En esos instantes se inició el primer entredicho. Goyochea y su grupo no entraban en razón y más se envalentonaban. Es que después se le acoplaron otros amigos, entre los que se encontraban un joven de apellido Castro y Mauricio Albernez. El boliche no contaba con personal de seguridad, de modo que los propios empleados intentaron calmarlos y se armó el forcejeo. Alguien largó una mano, y ya volaron las patadas y las trompadas de un lado y otro.

La gente del boliche no quería desmanes y sacó a los empujones a los violentos, entre ellos Goyechea y a sus amigos. Por detrás salió De la Fuente que trataba de apaciguar y explicaba que él no tenía el reloj. Eso empeoró las cosas. Afuera continuaron los golpes, incluso la ligaron otros muchachos que nada tenían que ver, como un tal Claudio Peña y Luis Hormazabal, según un documento judicial.

Nada tranquilizó a los jóvenes que fueron echados del boliche. A los minutos arremetieron a pedradas contra el frente del local y rompieron un par de vidrios. Esto enfureció a un grupo de personas que volvió a enfrentarlos. Fue ahí que el agente Goyechea sacó su pistola Browning 9 mm y largó entre tres y cuatro tiros, según la descripción en un fallo judicial.

El policía aseguró después que los disparos fueron al aire, sólo para intimidar y en defensa propia. Uno de esos balazos fue a impactar en la humanidad del barman Omar De la Fuente. El proyectil terminó alojado en su tórax y cayó al piso. Otros dos disparos dieron en una pared medianera del boliche y un tercero en el tronco de un árbol. Las pericias revelaron que esos disparos fueron a una altura de 40 centímetros del piso. Es decir, no tiró al aire.

Evidencia. Los familiares de De la Fuente mostraron la camisa del joven fallecido. Foto publicada por Diario de Cuyo.

Todo fue confusión. Alonso Martínez, el dueño del boliche, aseguró que vio cuando unas chicas traían malherido a De la Fuente en medio del alboroto. Mientras tanto, según la causa, Goyochea junto a las chicas que lo acompañaban y otro amigo subieron al Fiat 600 para marcharse. Recorrieron un trecho, pero luego el agente detuvo el auto, se bajó y volvió a realizar otros disparos, como para amedrentar a la gente del local.

El dueño del boliche en persona trasladó en su vehículo a De la Fuente hasta la guardia del Hospital Guillermo Rawson. La hemorragia interna ya había marcado su destino. Llegó sin vida al nosocomio. Allí también auxiliaron a otros dos heridos por las pedradas.

Los testigos identificaron al auto y también al agente de Policía. Esa misma mañana detuvieron a Enrique Goyochea en su casa en Chimbas y le secuestraron el arma reglamentaria que portaba y su Fiat 600. En inmediaciones del boliche los peritos recogieron 6 vainas servidas, producto de los disparos.

Único acusado

El agente quedó detenido como único imputado. Hubo testigos que afirmaron que fue él quien disparó, además no vieron a otra persona armada. Hasta las amigas de Goyochea reconocieron que el agente llevaba su pistola al momento de la batahola. Después apareció otro testigo, de apellido Icazati, quien dijo que observó que Martínez –el dueño del boliche- tenía algo en las manos y a su entender era un arma de fuego.

Cada detalle del asesinato fue ventilado en el juicio que realizaron contra Enrique Goyochea en la Sala III de la Cámara en lo Penal y Correccional en mayo de 1997. El delito que le atribuyeron fue el de homicidio simple. En la audiencia, el agente reconoció que estuvo en el lugar y que participó del incidente, pero juró que estaba obnubilado por el alcohol y la violenta situación. También sostuvo que efectuó disparos al aire con la intención de alejar al grupo de personas que los agredía y nunca quiso herir a nadie.

Para el fiscal de cámara Gustavo Manini no había mucha polémica. Para él, Goyochea era el autor del crimen del barman De la Fuente. El representante del Ministerio Público Fiscal argumentó que los testigos reconocieron al policía como el que generó la pelea y posteriormente efectuó los disparos contra las personas que se encontraban en la puerta del boliche. Y que una de las balas de su pistola 9mm fue la que acabó con la vida de la víctima. Además, desacreditó al testigo que buscó involucrar al dueño del boliche a partir de la posible presencia de otra arma. Y es que ese joven era amigo y vecino de Goyochea.

En el juicio. Enrique Goyochea durante el juicio en la Sala III. Foto de Diario de Cuyo.

Los abogados defensores apuntaron su estrategia en dos sentidos, buscando la absolución o el cambio de calificación por la de homicidio culposo. Uno de los letrados cuestionó las pericias balísticas y se aferró a la postura de que la bala que mató al barman no salió de la pistola de Goyochea. Es que apareció el plomo de un proyectil que no era de la misma marca que las balas que tenía el cargador del arma del agente. Sembró la incertidumbre de que alteraron las pruebas para involucrarlo y que pudo haber otra persona con un arma de fuego. El otro defensor argumentó que Goyochea no actuó con dolo, que su intención fue amedrentar y que se vio superado por la situación límite que se vivió esa noche.

La sentencia condenatoria

Para los jueces José Domínguez, Ricardo Conte Grand y Héctor Fili no hubo dudas que Goyochea quien dio muerte al barman De la Fuente. Por otro lado, dieron crédito a los testigos que aseguraron que el policía fue la única persona que estaba armada y que disparó contra las personas del boliche. Sobre esa otra bala, entendieron que el cargador de la pistola bien pudo tener otro proyectil que no fuera de la misma marca que el resto.

También dijeron que el estado alcohólico del agente no era lo suficiente para que perdiera el control de sus actos; de hecho, esa noche pudo manejar y condujo hasta su barrio. Concluyeron que no hubo tiroteo, que los disparos salieron del lugar donde estaba el acusado. Y que no hizo ningún acto heroico en su condición de funcionario público, pues sacó un arma provista por la fuerza para agredir a otros ciudadanos. Recordaron que después de haber disparado una primera vez, a los segundos se bajó de su auto y largó otros balazos.

El fiscal Manini pidió una pena de 10 años de prisión para el policía. Al cedérsele la última palabra a Goyochea, éste dijo: “quiero pedir perdón a mi familia por el mal momento. Cuesta creer que por una noche de diversión yo llevé tanto sufrimiento. En ningún momento quise matar, fue un momento duro el de esa noche y espero que a nadie le pase”, según reflejó Diario de Cuyo.

El tribunal respaldó la acusación de Ministerio Público Fiscal. En el fallo leído el 7 de mayo de 1997, los jueces condenaron a Enrique Goyochea a cumplir el castigo de 9 años de prisión por el delito de homicidio simple y lo enviaron al penal de Chimbas.

La muerte de De la Fuente y la acusación contra Goyochea dejó mucho dolor en las dos partes. Mauricio Albernez, el cuñado del policía y quien estuvo con él esa noche del crimen, no pudo superarlo y se quitó la vida el 1 de mayo de 1996.

En aquel momento, los defensores de Goyochea apelaron el fallo de la Sala III. Según versiones judiciales, otro tribunal superior revisó la sentencia y redujo la pena, pero no hay precisiones. Los abogados no recuerdan qué pasó porque posteriormente renunciaron y fue imposible obtener alguna declaración de la familia del barman asesinado.

Tiempo de San Juan

Suplementos

Contenido especial

Seguí leyendo

Dejá tu comentario

LO QUE SE LEE AHORA
absuelven a tres policias que estaban sospechados de golpear y detener a un pochoclero de rivadavia

Las Más Leídas

Ella es Yanina Alderete, la única investigada en el crimen de Fabiana Cabrera. A la izquierda Alderete este miércoles en la audiencia. A la derecha cuando fue la audiencia de formalización (presentó varias heridas).
Un club sanjuanino, en medio del escándalo del pase de Carrascal a Boca
ANSES paga un bono extra de $11.000: a quiénes les toca
Esta piba tiene un ojete divino pero no es una chica linda comentó Sabrina Carballo sobre Jésica Cirio
Según el Servicio Meteorológico Nacional este viernes y sábado hay probabilidad de lluvias en San Juan.

Te Puede Interesar