El primer gran golpe del año

Los misterios y puntos oscuros del millonario robo en el edificio Derby

Aunque hay jefes policiales que intentaron quitarle espectacularidad al golpe de 10 millones de pesos, el hecho abre interrogantes que aún no pueden develarse.
jueves, 25 de febrero de 2021 · 23:34

Si el golpe no fue tan planificado, cómo es que los ladrones se alzaron con esos 10 millones de pesos. O cómo se explica que nadie descubriera su accionar en pleno centro sanjuanino y a la luz del día. Y cómo es que hasta ahora no tengan pistas certeras de los ladrones. Todos estos y muchos otros interrogantes -por ejemplo, si fue más el monto sustraído o no todos los damnificados denunciaron-, dejan abierto el misterio en torno al millonario robo en las oficinas del edificio Derby, el primer gran golpe delictivo del año.

Existen muchas hipótesis y ninguna a la vez, aseguran allegados a la investigación sobre el robo del domingo último de más de 10.000 millones de pesos de tres oficinas del edificio Derby en calle Santa Fe, casi Entre Ríos. A menos de 100 metros de la delegación de la Policía Federal y a una cuadra y media de la mismísima Central de Policía de San Juan.

Es que investigan todo y a partir de lo que se denunció hasta el momento. Un rumor que circula en la calle es que abrieron más que cinco oficinas –en dos no robaron nada, dijeron- y que no todos los damnificados quisieron denunciar. Lo otro, que fue más el dinero que sustrajeron. En el caso de Martín Turcumán, respondió a TIEMPO DE SAN JUAN que “no voy hablar de cifras. Eso no importa ahora. Lo importante es que el hecho se esclarezca”. Él fue el más perjudicado. Según fuentes policiales, aseguró que le robaron 100 mil pesos en moneda nacional y 65 mil dólares -que al tipo de cambio actual son más de 9 millones de pesos- de la caja fuerte de su oficina en el primer piso.

Un jefe policial quiso restar espectacularidad al golpe y sembró la hipótesis de que fue al azar. Supuestamente desordenaron todo porque no sabían con qué se iban a encontrar, explicó. A esta altura, ya nadie duda que el robo fue bien planificado y que hubo un entregador. Los investigadores judiciales tienen una sospecha: que al que apuntaban era al abogado Martín Turcumán. El también dirigente político de ADN dijo que, dos días antes, retiró una importante suma de dinero de un banco. La teoría es que alguien se enteró de esto, como también que tenía esa plata en su oficina, y que por entraron justamente a ese edificio.

Si hubiesen sido ladrones comunes que actuaron al voleo, hubiesen atacado cualquier otro edificio de la Capital. Pero no. Los delincuentes prepararon todo y se arriesgaron a entrar a las oficinas de un moderno complejo de oficinas con cámaras de seguridad y casi en el corazón del casco céntrico sanjuaninos. De por sí, una de las zonas supuestamente con más presencia policial.

Tan estudiado lo tenían, que ingresaron el domingo alrededor de las 10 mañana. El día que el portero no trabaja y en un horario que no camina casi nadie por esa calle. Es verdad, no hizo falta un gran despliegue operativo y herramientas sofisticadas. Lo que entienden los investigadores es que, si bien se necesita una tarjeta para abrir la puerta principal del edificio, los tres delincuentes empujaron la puerta de vidrio hasta vencer la traba que la aseguraba arriba y abajo.

En todo momento usaron guantes, para no dejar huellas, y se cubrieron los rostros. Después se arrastraron por el piso para no ser detectados por los sensores de las alarmas.

Eso descarta la versión de que eran improvisados. Además, no ingresaron a todas las oficinas. A una de la que entraron –en el primer piso- fue a la de Turcumán, donde violentaron la puerta y abrieron a la fuerza una caja fuerte de la cual sustrajeron esos más de 9 millones de pesos. De otra, en el quinto piso, se llevaron 95 mil pesos, y de una tercera en el segundo piso, 100 mil pesos y 300 dólares, según los datos proporcionados por la Policía. También irrumpieron a otras dos oficinas, pero supuestamente no robaron nada de esos estudios.

Otra certeza que existe es que hubo un cuarto ladrón que hizo de campana afuera, para avisar si llegaba alguien. Lo que no se explica es cómo dieron el golpe tan limpiamente. Descubrieron el robo recién el lunes a la mañana cuando el portero llegó a trabajar, o sea un día más tarde.

Los interrogantes que se plantean y abren el misterio, es cómo fue que no hayan detectado la maniobra en un edificio que tiene cámaras y otras medidas de seguridad. ¿Los policías que hacen ronda por la zona, no vieron nada extraño? Y las cámaras de seguridad apostada en la vía pública y monitoreadas desde el CISEM 911, acaso no captaron los movimientos previos de los delincuentes o su vehículo y la fuga. La explicación que dan es que en esa zona no hay muchas cámaras y por la ubicación que tienen no alcanzan a captan el ángulo donde está el edificio. Las imágenes captadas dentro del edificio no permiten identificar a los asaltantes.

La Policía de seguro debe contar con filmaciones, pero por lo visto no son suficientes para identificar a los delincuentes o al vehículo en el que seguramente se movían. Caso contrario, tendrían pistas concretas. Pero en la misma fuerza explican que están desconcertados. Y piensan que la banda que perpetró el robo es foránea. Es que así trabajan en los golpes de estas características. Siempre hay un entregador, otros que estudian el lugar y posteriormente se convoca a delincuentes profesionales, desconocidos en el ambiente local, para ejecutar la maniobra.

Esto es lo que no pueden desentrañar los investigadores policiales, como también otros interrogantes que siguen sembrando el misterio en torno al millonario robo en el edificio Derby.

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