La Policía provincial oficializó los traslados dentro de la fuerza, pero con ello también hubo algún que otro castigo. Es el caso de un jefe de comisaría que fue removido de su puesto y enviado a una subcomisaría alejada del sur provincial. Funcionarios de la fuerza revelaron que el traslado fue el correctivo que le dieron a ese jefe por el escándalo que se desató en diciembre último cuando una camioneta de su comisaría acompañó una manifestación de familiares de policías y hasta encendió la sirena para solidarizarse con el reclamo, accionar no permitido dentro de la fuerza de seguridad.
El revuelo que se armó aquel día es conocido por todos dentro de la Policía, pero recién ahora trascendió públicamente. Más a partir del sorpresivo e insólito traslado de ese comisario inspector de apellido Guaquinchay, quien hasta la semana pasada era el titular de la Seccional 11ra en la villa cabecera de 9 de Julio. Por orden de la Jefatura de la Policía, el comisario inspector fue enviado a cumplir funciones a la subcomisaría de la localidad de Carpintería, en Pocito. La medida despertó todo tipo de comentarios y desaprobaciones entre las filas de la fuerza provincial, puesto que fue tomado claramente como una sanción al jefe por el mal momento que pasó la cúpula de la fuerza durante la Semana de la Policía.
Algunos jefes policiales defendieron al comisario Guaquinchay. El problema ocurrió a mediados de diciembre en ocasión de un acto por la Policía en el Centro Cívico. Ese día también se organizó una manifestación policial por reclamos de mejoras salariales y otras reivindicaciones, la cual se convocó a través de las redes sociales. Esto último está siendo investigando por Control de Gestión.
Como los uniformados no pueden participar de reclamos salariales, ese día concurrieron los familiares de los policías, pero no fueron más de 30 personas, confiaron miembros de la fuerza. Dio la causalidad que, por esas horas, el comisario de 9 de Julio vino a la Capital en una camioneta de su dependencia junto al chofer, un suboficial, y una agente, explicaron las fuentes. El jefe policial se quedó a hacer trámites en la División Servicios Sociales, mientras que los otros dos policías continuaron su camino para ir a entregar la correspondencia, agregaron. Fue ahí que pasaron con el móvil por el Centro Cívico y se toparon con la manifestación de los familiares de los policías. Según las fuentes, el chofer vio la marcha y quiso solidarizarse, fue así que se acercó a la concentración y acompañó a los manifestantes con la camioneta por un trayecto de casi una cuadra, encima encendió la sirena para llamar la atención y después se retiró de lugar. Todo esto fue visto por los máximos jefes de la fuerza, que estallaron de la bronca.
Lo que cuentan los funcionarios policiales es que un superior llamó urgente al comisario para recriminarle qué hacía el móvil de la Seccional 11ra. en ese lugar. El jefe de la comisaría no sabía nada y trató de excusarse, pero ya era tarde.
Aparentemente, no hubo sumario administrativo contra el jefe ni sus subordinados. Pero igual no lo dejaron pasar. Al momento de los traslados, en vez de enviarlo a otra comisaría o a una dependencia más importante dada su jerarquía de comisario inspector –la tercera en la línea de mandos-, el jefe policial fue degradado con un traslado a un subcomisaría en un lugar alejado, de poca exposición.