El caso de la comerciante de Rawson detenida en un cajero con 87 tarjetas de débito de otras personas, podría quedar en la nada. De hecho, aun no fue indagada y no se sabe qué delito le imputan, pero sigue con prisión domiciliaria. Según la Policía, alrededor de 40 de sus clientes declararon y todas afirmaron que entregaron voluntariamente sus tarjetas a la mujer por los créditos de ropa que ésta les daba.
Es que en principio existió la presunción de que, ante la cantidad de tarjetas de débito secuestradas, estaban frente a otra estafa contra beneficiarios de planes sociales. Sin embargo, hasta el momento no hay pruebas para imputar ese delito a Delia Lidia Tévez. Después, desde Defraudaciones y Estafas de la Policía se sostuvo que podría configurarse el presunto delito de retención indebida, pero hasta eso es difícil de probar, reconoció un funcionario judicial. Más cuando los mismos clientes aseguraron que no hubo coacción por parte de la comerciante ni ella les quitó los plásticos. Al contrario, ellos aseguraron que cedieron voluntariamente sus tarjetas para que ésta se fuese cobrando la deuda que tenían en su tienda.
De todas maneras, resulta extraña o, al menos, poco usual la forma en que Tévez vendía ropa a estas personas en su negocio llamado El Porteñito, en Villa Krause. La comerciante se justificó diciendo que muchas personas van a comprar ropa a su negocio porque no tiene tarjetas de crédito o no pueden obtener líneas de crédito en otro lugar. Qué entonces acuerdan que ella les vende y les financia y, a cambio, el cliente le deja como garantía su tarjeta de plan social, de jubilación o pensión, para que ella después cobre parte de la deuda.
“No es lo correcto cómo trabajo, pero es la manera de asegurar mi bolsillo. Lo hacen (por los clientes) voluntariamente. Nunca he retenido una tarjeta a la fuerza. Es como un trato que hacemos con el cliente y lo hacen porque me vienen a pedir fiado, además surge de la confianza. Los conozco a todos y es una forma de ayudarlos y yo vendo”, explicó Tévez, en una entrevista que dio a Tiempo de San Juan, después de que la detuvieran el 24 de diciembre último. Aquella vez, la Policía lo sorprendió mientras retiraba dinero de un cajero de Villa Krause. Andaba en su camioneta Toyota. Los investigadores informaron que en el lugar y en su domicilio encontraron un total de 87 tarjetas de débito y 282.000 pesos en efectivo.
En los días siguientes, una veintena de clientes se reunió en la puerta de su local para defenderla y exigir la devolución de sus tarjetas de débito. Es que las necesitan para cobrar, explicaron. El abogado de la comerciante ya solicitó la excarcelación, pero luego va a pedir el sobreseimiento en razón de que entiende que no hay delito. Las declaraciones de los clientes tirarían por tierra la sospecha de una posible retención indebida.
La situación de la comerciante es incierta. Más ahora que el Poder Judicial entró en feria y hay otro juzgado de turno. Su abogado pidió la habilitación de feria, de modo que será el juez del Cuarto Juzgado de Instrucción, y no el del Tercer Juzgado de Instrucción –donde se inició la causa-, el que estudie el caso de la comerciante Delia Tévez.