Historias del Crimen

El asesinato por una pelea de vecinos en una borrachera en Chimbas

Estuvieron tomando casi toda la tarde y se desconocieron por un insignificante incidente con una moto. Todo acabó mal cuando se trenzaron a golpes y un joven mató de 6 puntazos a su vecino, en una noche caldeada de febrero de 1997.
domingo, 27 de septiembre de 2020 · 09:01

Hasta hoy deben estar preguntándose en qué momento comenzó la pelea. El problema vino por algo tan insignificante como la rotura del pedal de una moto, un hecho menor que, sin buscarlo, originó un cruce de acusaciones, reproches entre amigos y una pelea con un final sangriento y trágico aquella noche de febrero de 1997 en la vereda de una casa de Chimbas.

Lo sucedido en la manzana B del Lote Hogar 23 fue insólito porque, supuestamente, Marcial Paredes era amigo y vecino del que se convirtió en su asesino, Juan Gabriel Oviedo. Es que habían estado bebiendo casi toda la tarde juntos; es más, los dos planeaban ir a un casamiento para seguir la farra, pero sólo hubo lamento por ambas partes.

Juan Gabriel Oviedo, de 18 años, y Marcial Paredes, de 44 años, se conocían del barrio. Y tenían   tanta confianza que el sábado 12 de febrero, después del almuerzo, el mayor de los hombres pidió al más joven que lo ayudara a meter arena al fondo de su casa. Este fue con su hermano Javier a colaborar con Paredes y otro vecino de apellido Torrejón, que se sumó a la tarea en plena tarde de verano.

Cumplida la labor, los cuatro amigos y vecinos decidieron refrescarse, entonces compraron una damajuana de vino con un par de sodas para amenizar el encuentro. A la ronda cayó otro conocido, un tal Caballero, y el hijo del dueño de casa, Héctor Paredes.

La juntada

Los vasos de vino se repetían entre la charla y la música, en un clima distendido y de diversión. La tarde se apagaba y ahí seguían. En un momento dado apareció otro conocido, de apellido Salinas, que andaba en moto, que estuvo unos minutos y se fue en compañía de Héctor Paredes, que debía cobrar un trabajo de albañilería.

Al rato volvieron a la reunión para seguir la farra. Salinas compartió unos tragos y comentó al resto de sus amigos que se retiraba por unos minutos a su casa porque tenía que hacer cosas, así que dejó su moto y se alejó a pie. Los otros continuaron tomando hasta que se les acabó el vino y salieron a comprar otra damajuana.

El homicida. Según fuentes judiciales, este es Juan Gabriel Oviedo, el asesino.

Nada que sorprendiera, ya estaban ebrios. La noche sorprendió a esos amigos en la vereda, pero algunos tenían compromisos. Como Juan Gabriel Oviedo, que estaba invitado a un casamiento en el mismo barrio. Incluso había invitado a Marcial Paredes para que lo acompañara. Fue por eso que ambos se disculparon de sus amigos y fueron a cambiarse de ropa.

Más tarde volvieron perfumados y alistados para partir a la fiesta, pero antes quisieron tomar los últimos tragos en la ronda. En eso llegó Salinas a buscar su moto y, cuando se dispuso a sacarla, notó que el pedal estaba roto. Al parecer, alguien se apoyó o lo golpeó y sin querer lo quebró. Eso provocó la bronca del hombre, que empezó a reclamar a sus amigos y los fustigó duramente.

Todos estaban borrachos, de modo que comenzaron a reprocharse sobre quién estuvo apoyado o sentado sobre la moto.  Se culpaban los unos a los otros, pero nadie se hacía cargo y lo que era una discusión absurda se tornó en un áspero cruce entre los hermanos Oviedo y los Paredes.

Parecía que los amigos que ya no lo eran tales y los insultos se escuchaba desafiantes. Nadie sabe en qué instante uno lanzó una trompada y cuando menos se dieron cuenta se tomaron a golpes. Después los separaron, pero no pasó mucho que volvieron a amenazarse y a provocarse y en un descuido Juan Gabriel Oviedo y Marcial Paredes estaban otra vez a las piñas.

Ataque mortal

Marcela Paredes, la hija del mayor de los hombres, escuchó el escándalo en la vereda y al asomarse a la puerta vio que su padre peleaba con el joven vecino. La chica salió desesperada a separarlos y, en eso que se puso en el medio de ambos, Juan Gabriel Oviedo atinó a sacar la navaja que llevaba en un bolsillo, según la causa judicial. Y en el medio del forcejeo le provocó un corte a la muchacha en una mano. Ese fue el anticipo de su aloca reacción.  Porque mientras la joven se apartó asustada, no perdió tiempo y ahí mismo le clavó dos puntazos a Marcial Paredes y lo tumbo al suelo. Después se le subió encima y continuó dándole navajazos. Una de las punzadas con la hoja metálica ingresó en la zona de la nuca, tocándole una arteria y fue mortal para el hombre de 44 años, que no se levantó más. En total, recibió 6 puntazos.

Los testigos contaron que cuando Juan Gabriel Oviedo vio moribundo a su contrincante, se levantó y escapó con su hermano por detrás, que le dijo: “lo mataste a Paredes…” Los gritos y los llantos hicieron salir a todos los vecinos del lote hogar y llegó la Policía y una ambulancia, pero no pudieron hacer nada. El albañil Marcial Paredes ya estaba muerto. En los primeros minutos del día 13 de febrero, los policías detuvieron a Juan Gabriel Paredes. También secuestraron la navaja, que lanzó en la casa de un vecino con la intención de desprenderse del arma homicida.

El joven argumentó que fue un accidente, después sostuvo que se defendió porque los Paredes lo estaban agrediendo. En agosto de ese mismo año, Juan Gabriel Oviedo fue llevado a juicio en la Sala II de la Cámara en lo Penal y Correccional. Su defensa trató de salvarlo con la versión de que fue un homicidio en riña. Por el contrario, todos los testigos afirmaron que la pelea entre los dos existió, pero dejaron bien en claro que el muchacho extrajo el arma blanca y atacó sin piedad a su vecino. Así fue que el tribunal resolvió condenar a Oviedo por el delito de homicidio simple y lo condenó a 9 años y 6 meses de prisión.

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