un crimen Absurdo

Madre del joven asesinado en Marquesado: "Lo único que va a recibir mi hijo son flores en el cementerio"

A Braian Chávez lo mataron por un par de zapatillas y hoy su familia exige justicia, por lo que se conformará como parte querellante de la causa para impulsar la investigación.
miércoles, 5 de agosto de 2020 · 06:53

El domingo por la madrugada, en el barrio Marquesado III, un joven de 22 años fue asesinado a sangre fría de un puntazo en el pecho por un par de zapatillas. Su nombre era Braian Chávez, a quien supuestamente los agresores confundieron con un ladrón y lo sorprendieron con una puñalada que le arrebató la vida al instante. Su madre, Lidia Chávez, todavía no puede creer que su hijo haya sido víctima de tan absurdo crimen y por ello exige que el o los culpables paguen con la máxima pena. 

El dolor se percibe en los ojos de esa mujer que vio por última vez a su hijo con vida el sábado por la noche, mientras cenaban. La escena siguiente la tuvo a ella -alertada por los gritos cuando dormía- levantándose de la cama y corriendo descalza hasta donde yacía el cuerpo del muchacho, ya sin signos vitales. Como si fuera una pesadilla de la que aún no puede despertar, revive ese trágico momento con la necesidad imperiosa de que se haga justicia. 

"Escuché que decían que el 'Chatarra' (así lo apodaban) se había desplomado. Me levanté rápido y salí a la calle. Cuando lo vi tirado en el piso, pensé que le había dado una convulsión y por eso, en la desesperación, le metí los dedos en la boca para que no se ahogara", cuenta. Con su hijo en brazos y arrodillada en el suelo, Lidia no supo qué hacer: "Como no sabía qué le había pasado y tampoco tenía sangre, lo moví pero ya no respondía, estaba muerto".      

Tras el shock, la madre relata que su hijo fue llevado hasta el Hospital Rawson donde finalmente un médico le confirmó lo peor: había fallecido. Fue en ese lugar que supo que a Braian le habían dado un puntazo letal en el tórax y, como la hemorragia fue interna, no mostró ningún sangrado. Por la pandemia, esa fue la última vez que pudo estar con el cuerpo de su hijo; el resto de su despedida fue a cajón cerrado.

Acorde a la versión policial, la víctima se encontraba en la casa de unos amigos, a pocos metros de su vivienda. Allí estaban tomando bebidas alcohólicas y, como se les había acabado el hielo, Braian decidió ir a pedirle a su vecino. Cuando esperaba en la puerta de la casa de ese vecino, fue sorprendido por el grupo que lo atacó. El motivo de la agresión fue porque usaba zapatillas que supuestamente habían sido robadas.

Lidia Chávez junto a su pareja y papá del corazón de Braian

Desconsolada y envuelta en lagrimas, la mujer que se quedó sin el tercer varón de sus 8 hijos no puede comprender cómo la vida vale tan poco para algunos, que por un par de zapatillas son capaces de cualquier cosa. Sobre los atacantes -4 detenidos, entre ellos una mujer y un menor- dijo: "No los conozco, no se quiénes son. Dicen que fue por unas zapatillas pero mi hijo no le robó a nadie. Lo acusaron de comprar cosas robadas, pero ese era un regalo de su patrona".   

A pesar de semejante desenlace y tan insólito motivo lo haya desencadenado, la mujer que llora a su hijo advierte que no se hará justicia por mano propia: "No somos gente malvada, aparte no sabemos ni quiénes son. Hay una justicia divina, la de Dios, aunque sí espero que los culpables reciban el castigo real y que paguen lo que tengan que pagar. Porque, adentro, ellos van a tener visitas, van a comer, van a beber, van a vivir. En cambio, la única visita que va a tener mi hijo es la nuestra en el cementerio, lo único que va a recibir mi hijo son flores que ni va a ver ni oler". 

Con todo el dolor y la bronca, Lidia pide justicia y que las leyes sean severas con los responsables. "Me dejaron solo una foto, un recuerdo y lo único que quiero es justicia porque mi hijo no se lo merecía. No quiero que los jueces me digan que se han portado bien y que el día de mañana salgan, porque van a seguir haciendo maldades y a mi hijo nadie me lo va a devolver ", expresa desbordada en llanto.

Nada más que un recuerdo

Como las crudas palabras de esa madre que perdió a su hijo lo describen: lo único que les quedó es el recuerdo de Braian, un chico trabajador que tenía sueños de progreso pese a la sacrificada vida que le tocó afrontar desde pequeño. Él trabajaba en Calingasta vendiendo verdura desde los 12 años, cuando decidió no estudiar más. Junto a una familia que lo había adoptado como propio, durante la semana, viajaba hasta ese distrito para desempeñar su tarea y así volver los fines de semana para descansar en Rivadavia. 

Según recuerda su mamá, era un chico extrovertido, preocupado por los suyos y con un carisma especial que vivía para el trabajo. La familia de sus patrones lo había adoptado como uno más y le tenían un cariño especial. Desde pequeño, todo le costó un poco más. Con su madre cartoneaba y así se ganaban la vida. "Su sueño era tener un cuarto propio y apenas cobró el primer IFE arrancó con la construcción de ese cuarto que se quedó a la mitad, pero en su honor lo vamos a terminar de levantar", asegura.  

Que me miren a la cara

Dolida pero con la necesidad de tener una explicación razonable sobre lo que pasó, Lidia espera que algún día el o los culpables puedan mirarla a la cara y decirle por qué mataron a su hijo. "Que me contesten por qué lo hicieron, si no lo conocían, por qué me destruyeron, por qué me dejaron vacía. El que no lo ha pasado no sabe el dolor que tengo. Partida estoy", confiesa quebrada en llanto otra vez. 

Murguero e integrante de la Murga Rayito de Sol, Braian se mostraba como un pibe alegre 

Segura de que quienes le quitaron la vida a Braian no tienen corazón, asevera que ese día fueron a matar a quien sea como sea. "No te encontramos a vos, pero vos sos parecido. Si le hubieran pedido las zapatillas mi hijo se las hubiera dado, porque ese era su espíritu. Yo siempre les decía que si te pegan en una mejilla, poné la otra. No tenemos que ser iguales, tenemos que ser mejores. No hacía falta que lo mataran", manifiesta.  

El máximo castigo no alcanza

Devastada por el homicidio que aún no tiene un culpable identificado -al menos que se sepa en el ámbito público, mientras la investigación judicial a cargo de Benedicto Correa hace lo propio-, Lidia adelanta que se conformará como parte querellante y que realizará una marcha para pedir justicia cuando se cumpla el mes del atroz homicidio. 

Fanático del fútbol, Marquesado era su pasión

A pesar de que reconoce que ninguna pena le traerá de vuelta a Braian, quiere que su muerte no sea en vano y que el castigo sea ejemplar para quienes decidieron ejecutarlo a sangre fría. "Se que de algún lado mi hijo me va a dar fuerzas, como lo hizo siempre porque sufrimos mucho, pero la peleamos y salimos adelante. Hoy nos toca levantarnos de nuevo y luchar para que este hecho no quede impune". 

Quien ha perdido un ser querido de tan atroz manera puede ponerse en la piel de esta mujer, que pese al sufrimiento que atraviesa, llora, grita y exige justicia por un hecho que -por más absurdo que parezca- deja en claro algo y es que, para algunos, el respeto por la vida significa menos que nada. 

 

 

 

 

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