Por la pandemia

Lo que faltaba: aún no lo juzgan, pero el acusado de un alevoso crimen pide la domiciliaria

Es Marcelo Sosa, uno de los principales detenidos por el asesinato del luthier del barrio Lebensohn, Chimbas, en febrero de 2018. También quiere irse a su casa por el coronavirus y pidió ese beneficio a la Justicia provincial.
viernes, 8 de mayo de 2020 · 23:25

En medio de la avalancha de pedidos de prisión de domiciliaria, apareció el nombre del acusado de uno de los crímenes más alevoso de los últimos años en la provincia. Se trata de Marcelo Sosa, el supuesto autor del asalto y brutal asesinato del luthier Juan Scalzottoen febrero de 2018, que aprovechó la “volada” y se anotó para pedir a la justicia provincial ese beneficio con la excusa de que puede contagiarse con el coronavirus.

Marcelo Eufemio "El Chelo" Sosa, de 24 años, es otro de los polémicos personajes del penal de Chimbas que pretende que la justicia local le conceda la prisión domiciliaria con el argumento de que corre peligro por la pandemia. El pedido lo hizo días atrás a los jueces de la Sala II de la Cámara en lo Penal y Correccional, tribunal que debe juzgarlo junto a su cómplice Juan Manuel "Porteño" Menéndez, de 22 años, por el delito de homicidio doblemente agravado, por alevosía y criminis causa. Ese juicio iba a realizarse en febrero pasado, pero se postergó y con la llegada de la pandemia quedó en suspenso.

La fiscal de cámara Marcela Torres, en principio, habría rechazado la solicitud de Sosa en razón de que no tenía fundamentos para acogerse a ese beneficio. Sin embargo, antes de opinar, la funcionaria solicitó un informe sobre el interno alojado en el penal de Chimbas para conocer el caso.

El pedido sorprendió en la justicia local. Y no sólo porque todavía no es juzgado, sino por la gravedad del hecho del que se lo acusa. En la investigación llevada adelante por el juez Martín Heredia Zaldo, en ese entonces a cargo Cuarto Juzgado de Instrucción, y los policías de Homicidios quedó demostrado que, la noche del 20 de febrero de 2018, Marcelo “El Chelo” Sosa y su amigo Juan “El Porteño” Menéndez fueron a la casa de Juan Scalzotto, de 67 años, sobre la calle Neuquén del barrio Lebensohn, Chimbas. Supuestamente ahí tuvieron sexo con él, pero después le ataron las manos y las piernas con cintos y con una cámara de bicicleta. Y una vez que lo tuvieron reducido, lo estrangularon hasta matarlo. Todo con la idea de deshacerse de él para que no los reconociera y de esa forma ocultar el robo. Sucede que en horas de la madrugada, los dos jóvenes escaparon con el auto de la víctima, en el cual cargaron tres guitarras, un equipo de música, dinero y otros efectos.

El cuerpo de Scalzotto fue encontrado el 21 de febrero, alrededor de las 18, en el interior de su casa. Estaba desnudo, maniatado y con la cabeza tapada con una prenda de vestir. Los elementos robados luego fueron vendidos al colombiano Luis Eduardo Acevedo. El auto fue a parar a manos de Sergio Marcelo Guajardo, quien en compañía de Héctor Robledo llevó el vehículo a un taller de Caucete.

Otros involucrados son los colombianos Cristian Andrés Correa Cardona, Fabio Alexander "Gato" Grisales y Harol Yohany Marulanda, todos amigos de Acevedo, que quemaron parte de las cosas robadas al luthier antes que llegara la Policía. Estos también cayeron presos, al igual que la mujer de Sosa, Yesica Paola Herrera Gómez, y Mario Pablo Enrique Lanciani, sospechado de ayudar a escapar a Menéndez.

“El Chelo” Sosa y “El Porteño” Menéndez, los supuestos autores del brutal asesinato, fueron procesados por homicidio agravado por la alevosía y criminis causa, mientras que los otros ocho quedaron acusados del delito de encubrimiento.

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