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Inédito fallo en San Juan: procesan al responsable de la jauría que mató a un bebé en Marquesado

Es la primera vez que el ataque de perros callejeros consigue una resolución judicial en la provincia y la causa no queda archivada. También resultan novedosas las medidas dispuestas para los animales, que fueron material de secuestro y, al mismo tiempo, causal del daño.
martes, 27 de octubre de 2020 · 00:52

El 4 de septiembre de 2019, hace más de un año atrás, una jauría atacó salvajemente a un bebé de dos años en Marquesado y las heridas que sufrió le provocaron la muerte. El chiquito se llamaba Sahir Peñaloza y, por su fallecimiento, el hombre que alimentaba a esos perros callejeros fue procesado por la justicia sanjuanina, en un fallo inédito para este tipo de ataques que nunca antes contaron con una resolución judicial, pues esas causas siempre quedaban en la nada. 

Según consideró el juez Federico Rodríguez, del Cuarto Juzgado Correccional, el casero de la finca donde sucedió el trágico y absurdo episodio actuó de manera negligente y omitió tomar los recaudos necesarios para evitar que los animales que él criaba atacaran al menor, quien también vivía en ese lugar y se movía con soltura tras considerarlo su hogar. El casero de 63 años fue sindicado como el tenedor, es decir, quien sin ser propietario ostenta circunstancialmente la tenencia siendo responsable de su cuidado.

Por homicidio culposo, artículo 84 del Código Penal, J.B.O fue procesado sin prisión preventiva y se le trabó un embargo por dos millones de pesos, mientras que la otra parte de la resolución está relacionada con el destino de los seis perros que no sólo fueron material de secuestro para la investigación sino también fueron causal del daño. En causas de homicidio, la causal como lo puede ser un arma de fuego es destruida. Sin embargo, en esta oportunidad esto no fue posible. 

Por ese motivo y amparado en la Ley Provincial 2005 E sobre la protección, bienestar y tenencia responsable de los animales de compañía, el juez ordenó que la jauría (compuesta por cinco perros pues uno murió) continúe en el refugio donde permanece desde que ocurrió el hecho, con el objetivo de que se reeduque y que luego sus integrantes sean dados en adopción y ya no representen un peligro para nadie.

Además, su señoría solicitó al Ministerio de Salud Pública y a la Secretaría de Medio Ambiente y Desarrollo Sustentable que provean la asistencia necesaria a la ONG que custodia y cuida a los perros en cuestión.  

Los informes aportados, tanto por el veterinario como por el conductista canino que evaluaron a los perros, dejaron en evidencia el carácter agresivo y vil de, por lo menos, dos de los animales. En la observación, los especialistas dejaron en claro que los perros tienden a actuar en conjunto y que, si uno ataca, los demás actúan en consecuencia y hacen lo mismo. 

Del fallo se desprende que la jauría atacó en forma desmedida al menor, mordiéndolo en distintas partes del cuerpo, zamarreándolo y arrastrándolo hasta la pérgola de la casa principal de la finca. En ese momento, el abuelo del chiquito advirtió lo que sucedía y espantó a los animales, para levantar del suelo a su nieto y pedir ayuda. Un móvil policial trasladó al bebé con graves lesiones hasta el Hospital Marcial Quiroga y, lamentablemente, falleció en ese lugar.

De las pruebas surge que el menor perdió la vida producto del shock hipovolémico que le produjeron las heridas ocasionadas por las mordeduras en distintas partes del cuerpo. "Todas las lesiones que presentaban su restos eran compatibles con las mordeduras de canes", sostiene el fallo.

La instrucción del caso que conmocionó a una buena parte de la comunidad, que insistió con una legislación que se haga cumplir en cuanto a la tenencia responsable de los animales, contó con un aporte clave que fue el de los testigos, quienes pudieron determinar que J.B.O alimentaba -de manera deficiente- y mantenía en ese lugar a la jauría mortal. Uno de ellos aseveró que los perros ladraban y que incluso amenazaban con morder, si alguien pasaba cerca. Sin embargo, si el tenedor de los animales se encontraba en la casa, los golpeaba y eso hacía que cesaran con su intimidante conducta.  

Tras resolver el inédito procesamiento, desde la justicia correccional notificaron a las partes involucradas; incluso a los familiares de la víctima, quienes no pudieron pagar un abogado querellante que impulsara la investigación del caso. Aunque ninguna noticia será buena para la madre y el abuelo de Zahir, pues ninguna les traerá de vuelta al pequeño, una parte de justicia tuvo su caso que se encaminó al juicio, el que también será inédito dado que ningún hecho de este tipo llegó tan lejos hasta ahora, por lo que un fallo firme podría asentar jurisprudencia para el futuro.   

 

 

 

 

 

 

 

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