violencia de género

Mujeres en el espiral de la muerte: vínculos que atrapan y dos casos en San Juan que lo reflejan

Maltrato, denuncias y arrepentimiento, las características que una víctima presenta según explica una especialista en el tema. "Que le gusta que le peguen es un mito que se debe derribar", asegura.
martes, 14 de enero de 2020 · 12:02

En los últimos días en San Juan, dos casos de violencia de género ganaron trascendencia: uno por el salvajismo que exhibió y otro por tratarse de un conocido deportista local. A pesar de la distancia entre una y otra realidad, comparten la misma característica, la reinsidencia y por ello la titular de la Dirección de la Mujer de la provincia explica por qué se dan este tipo de vínculos de los que las víctimas no pueden escapar.  

El 23% de las denuncias que se radican, según señala Adriana Ginestar, son de casos que ya fueron acusados pero que, pese a la intervención de la Justicia, esas víctimas vuelven con su agresor. "Están entrampadas en un círculo vicioso que luego se transforma en un espiral y allí muchas de ellas encuentran la muerte porque no pueden reconocer el peligro al que se enfrentan volviendo a convivir con el violento", señala. 

Aisladas y controladas, atraviesan tres etapas de un proceso que se repite una y otra vez y del cual no pueden salir con facilidad. "Son años de sometimiento, no pueden cambiar su cabeza y sus hábitos de la noche a la mañana. Algunas dependen económicamente también", sostuvo. 

Acorde a lo que la especialista describe, son tres los momentos de la relación entre víctima y victimario que se pueden apreciar y es el último el que desnudan los conmocionantes casos sanjuaninos: 

  • El cúmulo de tensiones, se corta el diálogo, hay insultos, maltratos psicológicos y verbales.
  • El estallido de la violencia, cuando aparecen la violencia física y se presentan los primeros golpes.
  • La luna de miel, cuando se vuelven a vincular, el agresor pide disculpas y la víctima le da otra oportunidad.

Con la experiencia con la que cuenta por la diversidad de casos en los que trabajan desde el área social, Ginestar asegura que el porcentaje de reinsidencia es preocupante ya que, a pesar de las herramientas que existen para resguardar a las víctimas, todo resulta en vano. 

"No es algo que las mismas víctimas puedan controlar. Hay que derribar el mito de que 'les gusta que les peguen'. La sociedad debe entender que no es sencillo y que si una mujer vuelve con el violento el caso es grave", agrega. 

A medida que la relación tóxica se desarrolla, los tiempos entre una etapa y la otra se acortan y cada vez es peor. Para la especialista, hay un desgaste del autoestima, un miedo, una vergüenza  que cumplen un rol determinante en su accionar.   

Para combatir el problema, según Ginestar, es necesario el compromiso de todos pues no alcanza -y a las pruebas me remito- con denunciar una primera vez. "Es anónimo y sólo cuesta una llamada. Al 144 o el 102 pueden acudiar y seguramente le estarán salvando la vida a una mujer", asevera. 

Demencial paliza en Santa Lucía

El violento episodio que sufrió una mujer sacudió a la opinión pública por las sangrientas imágenes que se conocieron como consecuencia de la salvaje agresión. La misma víctima le dijo a Tiempo de San Juan que había regresado con el agresor, identificado como Gabriel Tovares, luego de haberlo denunciado. 

"En la base de datos de 2019 hay un registro de este caso", expresó Ginestar y añadió: "Como pasó en este hecho, cada vez que se pone un límite al violento, las represalias son peores a las anteriores. Por eso se ven salvajismos como esto y por eso hay que redoblar el cuidado".

Como sucedió con el último femicidio en San Juan, la víctima -Paola Aguero- no volvió con su ex pero sí a su hogar a buscar sus cosas y encontró la muerte. "No hay que volver a nada, que otro se encargue. Lo importante es romper el vínculo para siempre", dice. Es por eso que con las refugiadas les retienen en celular como medida preventiva.   

La víctima del boxeador condenado

Si bien lo noticioso del caso fue que el hombre detenido y acusado de violencia de género es una figura deportiva, lo llamativo fue que la misma denunciante se arrepintió e intentó defenderlo en los medios de comunicación. Pese a que hubo una condena, la mujer tuvo el espacio en el diario más importante de la provincia para contradecir a la justicia y menospreciar el hecho. 

"Es una persona que está sometida en ese espiral y quizás no lo puede ver. Muchas veces esa 'luna de miel' se extiende en el tiempo y engaña a las víctimas. También puede pasar un tiempo considerable hasta que el cúmulo de tensiones se de, pero tarde o temprano se repite", manifiesta.    

 

 

 

Comentarios