Caso de violencia de género

Habló la joven brutalmente golpeada por su pareja: “Decía que me iba a entregar en un cajón”

La chica de 26 años dio un duro testimonio de cómo era su vida con Gabriel Tovares, el joven que la dejó tendida en el suelo de tanto golpearla. El sujeto es sobrino del máximo dirigente provincial de la UOCRA y está prófugo de la justicia desde el viernes último.
lunes, 13 de enero de 2020 · 23:44

“Pensé que me iba a matar. Y me lo decía. Decía que me iba a entregar en un cajón… Siempre fue así. Sano o borracho era la misma persona. Ahora tengo miedo y no sé qué hacer…”, explica la joven de 26 años, madre de dos niños de 3 y 1 año. Es la chica de Santa Lucía que fue golpeada hasta con un palo de escoba y quedó tendida en el piso y con su rostro ensangrentado por la golpiza de su pareja, Gabriel Tovares, el viernes último. El sujeto actualmente está prófugo y ya tenía antecedentes por violencia de género.

La muchacha evita fotos de frente, quiere que no le vean que tiene el ojo izquierdo morado o los moretones que presenta en su cuerpo. Además tiene fisurado el tabique nasal. También siente vergüenza por todo lo que pasó en sus últimos años. No fue la primera vez que la golpea. Gabriel Alejandro Tovares, el agresor, había sido excluido del hogar en 2016 por exposiciones policiales que hizo la joven. Igual él siempre volvía a la fuerza. En junio de 2017, ella lo denunció por otra de sus palizas. Y el 10 de febrero de 2019 nuevamente lo denunció por otra golpiza. La jueza del Segundo Juzgado Correccional ordenó su detención en ese entonces y lo mandó al penal de Chimbas, pero salió a fines de marzo. Le prohibieron regresar a la vivienda que compartía con la chica y sus dos nenes, pero el joven hizo caso omiso a la orden judicial y en junio pasado se instaló otra vez en esa pequeña casa que alquilan en Villa Urquiza, Santa Lucía. El muchacho es obrero de la construcción y sobrino del jefe sindical de la UOCRA San Juan, Alberto Tovares.

Este es el golpeador prófugo.

“Me hizo sufrir demasiado. No era costumbre, la cuestión iba por otro lado. Aguanté y seguí viviendo con él porque no tengo trabajo ni tengo adónde ir. Sano o borracho era la misma persona, un manipulador que siempre se ponía violento por cualquier cosa. Él decía que era el hombre de la casa, el que trabajaba, el que traía la plata y teníamos que hacer lo que él ordenaba. Me decía: `queres tener una casa o que tus hijos coman, tengo que estar acá`. Eran las condiciones que él ponía”, explicó la joven madre.

“Ahora me doy cuenta que sacrifiqué mi vida por mis hijos, capaz que no me daba cuenta que, por darles un techo, yo ponía en riesgo mi vida. Me podría haber matado”, relató, en referencia a lo que sucedió el viernes pasado, en horas de la tarde. Gabriel Tovares llego borracho y alterado, incluso pateó la puerta. Ella le reclamó por haber entrado de esa forma y borracho. Eso ofuscó más al sujeto. “Me respondió que si se emborrachaba era con su plata, que para eso trabajaba. Y yo le dije que se fuera. Eso lo sacó, se puso como loco”, contó la chica. En ese momento Tovares comenzó a insultarla y ella tomó el celular, salió al patio y llamó a la madre de éste para pedirle que fuera porque su hijo quería pegarle.

Tremendo. Así quedó la joven después de la brutal golpiza

“Cuando llegó la madre, se puso peor. Estaba como loco, quería mostrarle a su madre que él  mandaba en la casa y me podía pegar. Ahí comenzó a pegarme. Me daba piñas en la cara y en la cabeza. Cuando caí en el piso me pateó. Ahí agarró el güiro (un instrumento musical de caña) y me pegó tanto con eso que lo partió. También me pegó con un palo de escoba. Yo gritaba. Pensé que me iba a matar. Y me lo decía. Decía que me iba a entregar en un cajón”, todo esto en presencia de su madre y de los niños. La mujer intentaba detenerlo y le decía: “dejala. Si no lo haces por ella, hacelo por mí”, describió la muchacha, que en un momento salió gateando por el pasillo y después corrió hasta la puerta de calle. Al abrir la puerta, se topó con los vecinos que habían escuchado sus gritos y pedidos de auxilio y se habían agolpados en el frente de la vivienda para defenderla de la golpiza. También había llegado su madre, Rosa. La chica estaba tan golpeada y mareada que se desplomó en el piso de tierra.

Tovares ni se inquietó. Salió y siguió amenazando de muerte a la chica y también a su madre. Después se subió a la moto en la que andaba su mamá, Silvia Pérez, y escapó del lugar. Hasta la fecha, la Policía lo sigue buscando.

Con esto le pegó a la joven

La joven de 26 años fue asistida en el Hospital Guillermo Rawson. Ese mismo viernes radicó la denuncia en la Comisaría de la Mujer. La víctima afirmó que no recibió asistencia de ningún organismo oficial, ni siquiera de la Dirección de la Mujer que supuestamente debía brindarle contención y asistencia psicológica. “Nadie me vino a ver. Sólo la municipalidad de Chimbas me mandó dos bolsones de mercadería y me dijeron que el jueves vaya a la oficina de la mujer en Chimbas”, aseguró la joven.

Ella no sabe qué hacer. El dueño de la propiedad, que le alquila, le pidió que abandone la casa. “No tengo adonde ir ni tengo trabajo. No quiero estar acá porque tengo miedo. Los niños no quieren ver a su papá. Mi nene más grande está asustado porque vio cómo me pegaba. Quiero que pague por lo que hizo. Le tengo bronca por cómo me humilló y me golpeó, por todo lo que me hizo sufrir”, contó la chica. Mientras tanto, en las paredes del pasillo y en el piso del aún permanecen las gotas y manchas de sangre producto de la violenta agresión.

También la golpeó con un palo de escoba

 

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