Aún no pueden confirmaron, pero crece la sospecha de que Brenda Requena fue descuartizada por su marido, Diego Álvarez. Altas fuentes judiciales revelaron que en los últimos rastrillajes hallaron más huesos, pero son de animales, y no aparecen los restos óseos pertenecientes a las extremidades del cadáver calcinado que encontraron el martes último en ese zanjón en las afueras de Campo Afuera, Albardón.
La presunción del descuartizamiento está instalada desde el primer día del macabro hallazgo, pero el equipo forense del Poder Judicial todavía no puede establecer a ciencia cierta si fue así, aseguraron los investigadores. Los únicos restos que tienen en la morgue son el torso y el cráneo, pero faltan las piernas y los brazos, explicaron. Justamente esto último da sustento a la teoría de que Álvarez seccionó las partes del cuerpo antes de prenderle fuego. En esa línea especulan que ocultó o arrojó las extremidades en otro lugar o que esos miembros, con los huesos incluidos, quedaron pulverizados por acción de la alta temperatura, señaló un especialista en Medicina Forense.
De todas formas, por más que no aparezcan esas extremidades, no es prueba suficiente para afirmar que existió descuartizamiento puesto que el fuego igualmente podría haber convertido en cenizas esos huesos. Los forenses aún no poseen la respuesta, como tampoco tienen una conclusión sobre la causa de muerte, por eso analizan detenidamente el cuerpo para establecer si los restos óseos tienen huellas o marcas de cortes con algún elemento filoso. Esto es clave para confirmar si hubo descuartizamiento.
No pueden descartar nada. El juez Martín Heredia Zaldo ordenó al personal de la sección Homicidios que allanaran la casa que compartían Diego Álvarez y Brenda Requena. Ahí secuestraron cuatro cuchillos para peritarlos. Es que dicen que era un hábil despostador. No era carnicero, como afirmaron algunos, sino un albañil que criaba gallinas, conejos y chanchos y por tanto sabía manejar el cuchillo, explicaron fuentes del caso.