El conmocionante caso de Darío Torrens

La triste historia del modelo sanjuanino que acabó en la droga, preso y con problemas mentales

Fue la cara de una marca internacional, trabajó para Pancho Dotto y hasta actuó en televisión y en una película. A la par, la droga lo fue consumiendo y su vida lo llevó a un destino inesperado.
viernes, 24 de mayo de 2019 · 23:55

Pudo ser uno de los galanes de la Argentina, un top model internacional o gozar de la fama y el dinero como muchos otros famosos, pero la droga y la noche fue su maldición y llevaron la vida de este sanjuanino a un abismo casi sin retorno. Hace poco fue noticia al caer detenido por un violento robo callejero, y parece no tener remedio. Hoy se encuentra internado entre enfermos psiquiátricos en el Hospital Mental de Zonda.

Esta es la conmocionante historia y el ocaso de Darío Maximiliano Torrens, un “chico bien” que saboreó el éxito y así también pagó las duras consecuencias de las adicciones a las drogas. Los que lo conocieron cuentan que se crió en una coqueta casa de Santa Lucía. Hijo de una familia de clase media, nunca le hizo falta nada y de niño fue a colegios privados. Siempre se destacó por su facilidad de palabra y ser entrador, pero más por su cara de ángel. Dueño de unos ojos verdes, de unos rasgos perfectos para el estereotipo occidental y un cuerpo atlético, desde chico sobresalía por su belleza. Eso mismo lo catapultó a lo que después sería su profesión: el modelaje.

Siendo un jovencito, el “Chacho” Torrens se fue a Capital Federal. Y al tiempo lo vieron como una de las caras bonitas de la famosa agencia de modelos de Pancho Dotto. Su mejor momento fue cuando llegó a publicitar la marca internacional de jeans Kosiuko. Eran épocas en la que conoció Europa, relató un allegado a su familia. El tocaba la fama con sus manos y trabajo no le faltaba. Aun se pueden ver en las redes sociales algunas fotos de él junto a personajes como Mariano Martínez y otros reconocidos actores. Cuentan que participó en una serie televisiva y en una película argentina. Pero no todo era perfecto en la vida de este joven sanjuanino. La droga lo persiguió desde siempre. Quienes fueron su compañero de secundario relataron que en ese entonces ya fumaba marihuana.

Con los años, Darío Torrens conoció la cocaína y otras drogas más fuertes y sin pensarlo la adicción lo sumergió en un peligroso camino. Él mismo y su familia empezaron a transitar esa dura lucha, en el medio perdió trabajos y más de una vez tuvieron que internarlo. Pasó por clínicas privadas de Buenos Aires, de Córdoba y San Juan. En sus altas y bajas intentó llevar una vida normal, formó pareja con una modelo sanjuanina y tuvo un hijo. Por otro lado emprendió un negocio de venta de ropa en la provincia y otros proyectos, pero su adicción le ganó la pulseada. Los que hablaron con su padre dicen que éste se encuentra destruido por todo lo que hizo para salvar a Darío de la droga y no lo consiguió.

Darío siempre estaba en problemas por sus desequilibrios. En su prontuario figura que el 7 de abril de 2013  fue denunciado en la Seccional 5ta, de Santa Lucía, e imputado por un delito de abuso sexual en una causa iniciada en el Quinto Juzgado de Instrucción. Todo indica que en ese caso no hubo resolución.

Entre rejas

En febrero último nuevamente fue noticia. El 15 de ese mes. En otro de sus arrebatos, atacó a una joven en el interior del barrio Itatí, en Santa Lucía, y quiso robarle el celular. Como la chica se resistió, la tomó a golpes. Dio la casualidad que los hermanos de la víctima lo vieron y salieron a enfrentarlo. Torrens recibió una verdadera paliza y la Policía lo llevó detenido. En el traslado rompió un patrullero.

El 18 de febrero el juez Eduardo Raed, con la intervención de los fiscales Iván Grassi y Cecilia Cangialosi, lo sentó en los tribunales de Flagrancia por los delitos de robo en grado de tentativa en concurso real, con daño agravado. Ahí se conoció que Darío Maximiliano Torrens no estaba bien psicológicamente, fuera de su problema por la droga. Su familia presentó documentación que señala que sufre un trastorno bipolar. Otro lo llaman “Trastorno del Ánimo”, que consiste en los cambios bruscos de comportamiento, pasando de la pasividad a la irritabilidad o la agresión al extremo. El 26 de febrero, lo declararon inimputable y ordenaron su internación puesto que la junta médica señaló que era peligroso para sí mismo y para terceros.

Así fue que Darío Maximiliano Torrens terminó en el servicio de psiquiatría del Hospital Marcial Quiroga, donde permaneció internado hasta la semana pasada. Hoy, el muchacho de clase media, el modelo que prometía una vida de lujo y fama y el hombre de 38 años golpeado por la droga, está encerrado en el Hospital Mental de Zonda.

 

 

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