Una familia humilde con una precaria vivienda, en la que se nota a simple vista que cada peso que entra es valorado de sobremanera. Así y todo, el delincuente no tuvo compasión con los hermanos ancianos, de apellido Brizuela. Y no la tuvo porque no sólo les robó una gran cantidad de dinero, $70.000 en total, sino que también los apuntó con un arma de fuego, los amenazó de muerte y hasta los golpeó, dejándoles algunos moretones en sus rostros.
De todas formas, los moretones son la muestra del accionar del delincuente pero son rostros que quedaron con gran impotencia por el terrible episodio que les tocó vivir durante la mañana de este martes cuando se disponían a desayunar como lo hacían cada mañana de sus vidas.
Según relató una de las víctimas, Carlos Brizuela, de 78 años, como todos los días sobre las 7 de la mañana, calentó el agua para tomar unos mates y salió afuera, junto a su hermana Nora Brizuela (60), donde tienen unas sillas de plástico para disfrutar de la mañana con unos mates de por medio.
Sobre las 7:30, les apareció un sujeto, de gran porte según precisó, preguntando por "Luis" -hijo de Nora, quien convive con ellos-, haciéndose pasar por compañero de trabajo. Nora, su mamá, le respondió que hacía algunos minutos se había ido rumbo a su lugar de trabajo.
Esta respuesta fue lo que motivó al delincuente, que tenía tapada su cara, para ingresar a la vivienda y comenzar con su terrible accionar. Según Carlos, "yo fui a calentar un poco más el agua porque estaba fría y ahí se metió. Le puso el arma en la cabeza a mi hermana -por Nora-, le tapó la boca y le dijo que se callara porque la iba a matar. Yo escucho algo raro y salgo a ver qué pasaba. Cuando me vio salir, me apuntó con el arma y también me dijo que me quedara callado porque me iba a matar".
El malviviente les pedía que le dieran todo el dinero que tenían guardado. Justamente Nora, le cobrara la pensión a otro hermano que tienen ambos y que vive en un hogar de ancianos. Esa plata la estuvo ahorrando durante algunos meses y la tenía guardada en una bolsa escondida detrás de una madera, afuera de la vivienda. La anciana no tuvo otra opción que sacar los fajos y entregárselos al delincuente.
Con el hecho consumado, el malhechor se escapó del domicilio en una bicicleta tipo "playera". Rápidamente, los Brizuela acudieron a llamar al 911. Personal policial de la Comisaría 17º y de la divisón Robos y Hurtos llegaron al lugar para realizar las acciones legales correspondientes.
Los ancianos sospechan de una mujer que fue novia del hijo de Nora, quien convivió con ellos durante algún tiempo hasta que se separaron. "Siempre me decían los vecinos que esa chica era muy jodida, que tuviéramos cuidado y nosotros se lo decíamos a Luis", confesó Carlos. Al parecer, esa mujer sabía del dinero de la familia y podría ser la entregadora.
El dinero era necesario para el día a día de los ancianos porque es una de las entradas que tenía la familia. Nora es ama de casa y no cuenta ni con jubilación, ni pensión. Carlos fue empalador de frutas, se jubiló y dice que se trata "de una jubilacioncita", aduciendo que recibe poco dinero. Por su parte, el hijo de Nora es jornalero, por lo que "vivimos con los justo", finalizó Carlos.