Tanto el padre de la víctima, de 78 años, como el tío médico, de 63, buscarán la libertad en un juicio ordinario, luego de que no firmaran un acuerdo en el que debían aceptar ser culpables y pasar 20 y 15 años respectivamente. Según la defensa de los acusados, Filomena Noriega, prefirieron demostrar su inocencia en un juicio común.
De esta manera, faltaría que desde la Sala Tercera de la Cámara Penal pongan fecha de inicio de juicio. Será la jueza María Silvina Rosso de Balanza la encargada de impartir justicial, mientras que la Fiscalía estará representada por Roberto Mallea.
El caso fue denunciado en 2018 por una mujer que trabajaba en la casa del anciano de 78 años, en Capital, y que cuidaba la hija de éste, que padece un retraso madurativo, explicaron fuentes judiciales. Esa señora supuestamente vio algunas cosas extrañas y después escuchó por boca de la víctima todo lo que le hacían su padre y su tío, que es médico, señalaron.
Según fuentes del caso, la mujer sufría estos abusos desde que era joven. Su madre falleció y entonces ella vivía con su padre, quien supuestamente cometía los ultrajes aprovechando que estaban solos en la casa. Su tío también la sometía en ocasiones en que visitaba la vivienda, de acuerdo a la acusación. Producto de esos abusos, ella quedó embarazada y tuvieron provocarle un aborto, explicó un allegado al caso.