La pelea que acabó en el asesinato de Andrés Alejandro Rosselot dentro del penal de Chimbas habría sido motivada por la disputa de una celda. Esto es lo que revelaron los testimonios de otros presos, que también señalaron que la víctima era hostigada de tiempo atrás por los dos reos que finalmente lo atacaron el viernes a la noche, señalaron fuentes del caso. En las requisas secuestraron una treintena de armas blancas de fabricación casera.
Andrés Alejandro Rosselot, de 26 años y quien cumplía una condena a perpetua por un brutal asesinado cometido en 2013, fue atacado el viernes último en horas de la noche dentro de su celda en el pabellón 5 del Sector I de la cárcel. Los agresores supuestamente fueron los hermanos Rolando y Claudio Díaz, que también purgan condenas a perpetua por el crimen de la pequeña Uma en enero de 2014.
La versión es que los Díaz y sus amigos tienen cierto poder dentro del pabellón y hace semanas venían exigiendo a Rosselot que entregara la celda o que la compartiera con otros, comentó un investigador. Al parecer, los primeros “hacen negocios” con las celdas o ubican a otros reos en mejores lugares a cambio de dinero y beneficios, explicaron. En el caso de Rosselot, lo hostigaban porque vivía solo en una celda y no quería compartirla, según la sospecha que manejan en la Policía.
Esos desencuentros llevaron a que el viernes último estallara el conflictos otra vez y fue ahí que los Díaz arremetieron contra Rosselot. La versión que trascendió de la Policía, de acuerdo al relato de otros reos, es que los dos hermanos fueron a buscar a Rosselot a su celda y lo atacaron a puntazos. La víctima intentó resistirse, pero le propinaron al menos dos puntazos. Uno de esas heridas fue en el pecho, lo que más tarde le costó la vida en el hospital. Otros dos internos quisieron intervenir, pero los otros eran varios, y terminaron heridos: ellos son Walter Antonio Martín (38) y Guillermo Ezequiel Guevara (24), señalaron fuentes del caso.
Los guardias llegaron cuando la gresca había terminado. En ese momento encontraron tres facas o puntas. Al rato, personal penitenciario realizó dos requisas dentro del pabellón, en las cuales incautaron un total de 30 armas blancas de fabricación casera. Si bien se sospecha que hubo varios involucrados, los testimonios de algunos reos son coincidentes en señalar que los que agredieron a Rosselot fueron los hermanos Díaz. Eso los pone como principales sospechosos del crimen.