Tras haber sido imputados por homicidio, agravado por la alevosía, por el ensañamiento, por el concurso premeditado de dos o más personas, por odio a la orientación sexual, y por haber querido lograr la impunidad en el robo, una prueba de ADN sentenciaría a dos sospechosos por el crimen de Juan Carlos Scalzotto, ocurrido el 21 de febrero de este año.
Es que la investigación de la causa que permanece en el Cuarto Juzgado de Instrucción, a cargo del juez Martín Heredia Zaldo, avanzó hacia un punto cúlmine con la prueba de ADN que habría dado positivo tanto en la víctima como en otros elementos encontrados en el domicilio allanado, con la escena del crimen cuidada.
En ese sentido, Marcelo Sosa y Juan Jesús Menéndez, señalados como los autores materiales del asesinato a sangre fría, quedarían complicados por la genética. Es que en las muestras que la Policía tomó, "en un trabajo impecable de criminalística" según señaló el magistrado en varias oportunidades, serían lo suficientemente concluyentes como para inculpar a los responsables de la muerte del luthier.
Entre las evidencias que se recogieron se destacan cuatro y una de ellas sería letal para los acusados: debajo de las uñas de la víctima habrían rastros de ADN, más precisamente en su mano izquierda. Por otra parte, las muestras de un vaso, restos de papel higiénico utilizado y un guante de lana hallados en la vivienda del Barrio Lebenson, en Chimbas, apuntarían directamente a Sosa y Menéndez.
La causa cuenta con varios involucrados y sólo tres de ellos permanecen detenidos, mientras el resto fue excarcelado aunque no se descarta un futuro procesamiento. Los sindicados autores materiales se encuentran alojados en el Penal de Chimbas, mientras que la tercera, Yesica Herrera, quien sería pareja de Sosa, tiene prisión domiciliaria. Los otros 8 investigados están imputados, al igual que la mujer, como encubridores del delito.
Con escuchas telefónicas, las imágenes de las cámaras de seguridad de la zona y los testimonios de los mismos imputados, sumado a las pruebas de ADN que arrojó el Laboratorio Biológico Molecular del Hospital Rawson, serían suficientes evidencia para incriminar a los principales acusados: Sosa y Menéndez.
En las declaraciones indagatorias de los sospechosos hasta llegaron a ofrecer versiones cruzadas en las que ambos se acusaron de haber asfixiado al hombre, cuyo cadáver fue hallado por su sobrina después del tremendo hecho.
Como los abogados defensores de los imputados no ofrecieron peritos de parte para el análisis de las muestras de ADN, lo único que les quedaría por hacer sería pedir la nulidad de la prueba. Sin embargo, esto corresponde a especulaciones pues será una decisión de cada uno de los letrados que representan a los implicados en la investigación.