El primer fallo en San Juan por manejar en estado de ebriedad y matar a una persona tuvo lugar el 2 de mayo de este año, cuando la jueza Mónica Lucero impuso una dura pena contra Eduardo Francisco Calvo, el hombre que atropelló borracho y mató a Sabrina Romano Peruzzi, una joven mujer policía, el 27 de abril de 2017.
Con los agravantes del homicidio culposo que rigen desde enero último en el Código Penal, donde el mínimo de la pena se elevó a 3 años de prisión, el culpable de la muerte de la mujer recibió 4 años de prisión efectiva y fue inhabilitado por 10 años para sentarse frente al volante.
Tras el único antecedente en la justicia local, resulta previsible el futuro para el cabo Claudio Díaz que atropelló, mató y abandonó a Johana Maribel Verón, una agente de la Subcomisaría de la Villa Hipódromo, salvo algunas diferencias pues los casos se asemejan en varios puntos.
Al igual que la joven que perdió la vida el miércoles por la noche en inmediaciones de Av. Circunvalación, Romano circulaba en su moto y se dirigía a su casa tras prestar servicios cuando fueron embestidas por hombres que manejaban borrachos. A diferencia del chofer de un camión repartidor de gaseosas que acabó con Romano, a la muchacha que falleció y luego fue abandonada la chocó un colega.
El incidente que terminó con la vida de la joven madre ocurrió en inmediaciones del Conector Sur, más conocida como Vía Rápida, en Rawson.
En ambos casos los dosajes dieron positivo y los conductores presentaron un alto grado de alcohol en sangre. Claro está que las diferencias radican en el oficio de uno y otro homicida. No obstante, que haya sido chofer su trabajo cotidiano nunca dejó de ser llamativo, incluso porque antes de ser sentenciado había logrado la excarcelación y continuaba ejerciéndolo.