Dos son los detenidos que están bajo sospecha por el crimen de Yamila Pérez, la mujer que apareció descuartizada en El Mogote, en Chimbas. Uno es el cliente de la víctima, el hombre de 67 años, de apellido Molina, quien intercambiaba los servicios sexuales de la víctima por gas. El otro es Ramón "Cunta" Sosa, familiar de la banda narco presa y sospechado de ser el autor material de la venganza de "Los Pastelitos".
Tanto uno como otro pertenecen a dos líneas de investigación del caso totalmente diferentes y, salvo la relación que los conecta con la mujer terriblemente asesinada, no hay vinculación entre sí. En ese sentido, uno posiblemente sea el culpable y otro no. ¿Quién se la lleva de arriba?
La hipótesis de crimen pasional
El cliente fue vinculado en un principio después de que personal de la división de Homicidios, que lleva adelante la investigación, encontrara en la zona donde fue hallado el cuerpo un prospecto médico a su nombre. Un papel limpio con una receta médica en el descampado fue lo que lo ubicó en la lista de sospechosos, luego de constatar que tenía vínculo directo con la mujer desollada.
El segundo indicio que lo complica es que, tras los allanamientos que se realizaron en su domicilio, los investigadores descubrieron un arsenal de cuchillos de diferentes tamaños y tipos de su pertenencia. Ante la pregunta sobre qué tipo de uso le daba a los mismos, su pareja explicó que "son para el asado".
Dada la cantidad y la diversidad de los elementos cortantes encontrados esto activó las alarmas y, según fuentes judiciales, será un dato a tener en cuenta a futuro y por lo que deberá dar explicaciones al momento de declarar ante el juez que instruye en la causa, Guillermo Adárvez, a cargo del Tercer Juzgado de Instrucción.
Anteriormente, el médico oftalmólogo -con su firma en el certificado encontrado- fue clave con su testimonio para dar con el sujeto de casi 70 años y del que poco se conoce hasta el momento. Acorde a su relato, su paciente (es decir Molina) lo había atendido la semana anterior y debía visitarlo nuevamente pero no apareció. Esto también fue algo que despertó los interrogantes en la investigación.
Si bien no hay hasta el momento, al menos en la información que se maneja en los pasillos judiciales, suficientes elementos probatorios, continúan los trabajos para llegar al fondo de la cuestión.
La hipótesis de ajuste de cuentas
El familiar de la banda narco "Los Pastelitos" estaría sindicado como el autor de la masacre de Pérez por venganza y por encargo de quienes cayeron detenidos en 2016 tras un mega operativo de drogas que terminó con 60 kilos de marihuana secuestrada y un kilo de cocaína.
La mujer que ejercía la prostitución estuvo en pareja con Kuky Sosa, uno de los integrantes de la banda, y con él tuvo dos hijas.
Desde la línea de investigación, se cree que Yamila "buchoneó" a la banda narco ante la Federal y por ello cayeron presos. Desde el Penal habrían pergeniado el crimen para que la mujer "pagara" haberlos delatado.
Se sospecha que la muchacha con un final de terror era parte de la banda que comercializaba drogas y no cayó en aquella redada, al mismo tiempo que hay fuentes que aseguran que alardeaba con ello. Esto habría sido motivo suficiente para que la ira se desatara contra su persona.
Es por esa razón se ejecutaron allanamientos dentro del Servicio Penitenciario para obtener información de los celulares de los presos. Con el peritaje sobre los aparatos telefónicos se cerrarían las pruebas necesarias para dar continuidad a la pista narco de la causa.
Por otro lado, desde la defensa de parte de los narcos sostienen que resulta ilógico que sea un crimen por encargo teniendo en cuenta que les queda poco tiempo para salir y se preguntan por qué no lo hicieron antes, si sabían que los había delatado.
Ahora bien, ¿se enteraron hace poco y decidieron ejecutarla? o ¿un cliente insatisfecho, tal vez enamorado, desató su furia de una manera animal?