El caso tomó notoriedad en los medios con el crimen ocurrido en el Barrio Laprida, en Chimbas, en el que un menor delincuente cayó preso pero que quedó liberado por falta de mérito y su papá, Alejandro Martínez, pidió desesperado que no liberaran a su hijo pues sostuvo: "O me lo matan o va a matar a alguien".
Es que el joven de 17 años tiene problemas psiquiátricos y de adicción y, después de que la jueza del Primer Juzgado de Menores, María Julia Camus, explicara que los conflictos de la justicia civil no podían ser resueltos por la penal como lo requería el padre, intervino el Primer Juzgado de Familia, a cargo de la jueza Estela Tejada de Vega, quien ordenó la internación inmediata del delincuente menor.
Luego de que Tiempo de San Juan diera a conocer la historia del desesperado pedido de Martínez y llegara a oídos de la Corte de Justicia quien mostró interés en el caso, la asesora de Menores pidió que el delincuente menor de edad -que entró en conflicto con la ley en varias oportunidades- fuera trasladado a la unidad psiquiátrica del Hospital Marcial Quiroga para evitar mayores inconvenientes con su persona.
Es que en San Juan no existe ningún centro de rehabilitación cerrado, que prohíba la salida de quienes llevan adelante un tratamiento contra las adicciones. Más bien, los lugares destinados a la práctica son de internación voluntaria.
Según había contado Martínez a este medio, antes de que se desataran los episodios que lo involucraron en un homicidio, del que no se encontraron suficientes elementos probatorios para acusarlo, su hijo debía volver a La Rioja para dar continuidad a un tratamiento.