V.B.T. tiene 26 años, es albañil y es quien denunció a Ceferino Amaya Cortez por haber abusado sexualmente de su hija de 3 años. "Esperaba que lo detengan. En un principio sentí mucha impotencia, tenía ganas de ensuciarme las manos yo, pero un policía me dijo que no valía la pena", contó en exclusiva a Tiempo de San Juan.
El padre de la menor dio su testimonio después de que Tiempo de San Juan publicara el sábado último que Amaya había sido denunciado el 3 de enero último, y se recordó que el mismo sujeto es el que hace 20 años violó a una niña de 2 años, la mató y luego mató a su madre, quien era su pareja en ese momento.
"NUNCA ME CITARON A RATIFICAR LA DENUNCIA"
Respecto de la decisión del juez Pablo Flores, quien no habría ordenado detener a Amaya porque el médico legista no habría visto lesiones graves en el cuerpo de la menor, el padre de la niña dijo: "¿Qué van a esperar, que Amaya viole y mate a otro niño?". Y agregó que "como me pasó a mí con mi hija le puede pasar a mi suegra con algunos de sus otro nietos".
El padre de la menor también dejó en claro que nunca lo citaron desde el Segundo Juzgado de Instrucción a ratificar la denuncia que hizo el 3 de enero en el centro ANIVI: "Yo sabía que tenía que ir a ratificar la denuncia. Me lo explicaron en el ANIVI, pero nunca me citaron. Nunca llegó ninguna citación. El lunes -úlitmo- fui personalmente por el juzgado porque vi la nota de Tiempo de San Juan en las redes sociales y ahí decía que no lo metían preso a Amaya porque yo no había ido a ratificar la denuncia".
Según el denunciante, "les dije en el juzgado el lunes que nunca me citaron a ratificar la denuncia. No me dijeron nada. Se quedaron callados. Y me tomaron la ratificación".
El padre denunciante hizo referencia a esa situación y contó que Amaya llegó a su hija a través de su abuela materna: "Él -por Amaya- vive con mi suegra y mis cuñadas y en esa casa hay otros niños".
¿VIOLÓ LA LIBERTAD CONDICIONAL?
V.B.T. también quiso hacer público que no es cierto que Amaya viva en un barrio de La Bebida, departamento Rivadavia, tal como dijo a Tiempo de San Juan el director de la oficina que controla a las personas con Libertad Condicional, como es el caso de Amaya (ver nota vinculada).
Según V.B.T., "hace tres años que Amaya vive en el Asentamiento Pedro Echagüe, Sector 2, Casa 19. Vive con mi suegra desde que salió de la cárcel. En el asentamiento él decía que tenía prohibido vivir ahí. Pero siempre vivió en ese lugar, es a metros de mi casa. Es mentira que vive con la hermana en Rivadavia. Tengo fotos de él en ese lugar. Y hay testigos que me han dicho que están dispuestos a declarar eso".
De probarse que Amaya mintió, le podrían revocar la Libertad Condicional. Ése beneficio legal le impone dos condiciones a las personas: que resida en el lugar que dio oficialmente y que no vuelva a delinquir.
Según el padre de la niña, Amaya también habría mentido sobre su oficio: "Es mentira que trabaja de albañil, todos saben en el asentamiento que hace años trabaja en los hornos de ladrillo".
AMENAZAS DE MUERTE
V.B.T. dijo que después de hacer la denuncia, el 3 de enero último, recibió amenazas de muerte por parte de Amaya: "Él iba pasando en una bicicleta y me dijo que me iba a matar. Se había enterado que lo había denunciado".
La denuncia también le trajo problemas con su suegra, la abuela materna de la niña y pareja de Amaya: "Ella tiene la cabeza podrida. Después de que hice la denuncia fue a mi casa, me golpeó hasta el auto, me pidió que arregláramos, que habláramos con los abogados, que levantara la denuncia. Ni yo ni mi mujer aceptamos. Le dijimos que vamos a dejar todo en manos de Dios y de la Justicia. Desde entonces ella, y mis cuñadas, nos insultan, nos agreden. La relación es mala. Vivimos a pocos metros de distancia".
El padre de la niña también dijo que su suegra siempre supo quién era Amaya y el aberrante crimen que cometió hace 20 años: "Ella lo conocía de cuando eran jóvenes. El crimen ese fue a dos casas de donde ellos viven actualmente. Amaya tiene familia en el asentamiento. Todos saben quién es".
EL HECHO
Finalmente, el padre de la niña contó cómo fue que descubrió que Amaya abusó de su hijita: "Una tarde mi mujer y yo nos teníamos que ir a trabajar. Y mi hija no quería ir a quedarse en la casa de la abuela. De ninguna forma quería. Mi mujer se fue y yo falté al trabajo. Ahí le insistí porqué no quería ir a la abuela. Le pregunté qué le hizo el Cefe -así le dicen a Ceferino Amaya- y ella buscó un peluche y le metía los dedos. Después fui a la casa de mi mamá y le conté. Ahí mi hija no quería hablar. Mi mamá se escondió. Y ella con señas volvió hacer lo del peluche. Después pasó lo mismo cuando llegó mi mujer. Ahí nos dimos cuenta que la había abusado".
V.B.T. también contó cómo hizo la denuncia: "Fui a la Seccional Quinta y ellos me llevaron al centro ANIVI. Pero después todo quedó ahí. Y no pasó nada más".