Por Agostina Montaño
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Hace dos años que la Policía busca a Rodolfo Blanco (54) un instructor de parapente muy reconocido en la provincia que está prófugo tras ser denunciado por su ex pareja por abuso sexual. El hombre es hijo de un represor acusado de delitos de lesa humanidad, que lleva su mismo nombre y cumple prisión domiciliaria por su avanzada edad.

La mujer que denunció al parapentista, cuyas iniciales son N.M, habló con Tiempo de San Juan y contó el calvario que vive desde que su hija le contó que Blanco la habría abusado durante 4 años.
"Yo no entiendo cómo no me di cuenta de nada", repite N.M todo el tiempo. Su identidad ha sido protegida para cuidar a la víctima, que al momento en que habrían comenzado los abusos tenía nada más que 13 años.
Cuando N.M empezó su relación con Blanco todo parecía normal, ella estaba divorciada y tenía dos hijos la nena (víctima), que en ese momento tenía 11 años y un varón de 5.
"Ellos lo adoraban a Rodolfo pero nosotros nos separamos y cuando decidimos volver, mi hija no se lo tomó muy bien", comentó la mujer.
Las discusiones en la casa se volvieron constantes y para ese entonces la pareja ya llevaba 7 años junta. Blanco convivía con N.M y sus dos hijos.
"En una pelea que tengo con mi hija ella me lo confiesa, empieza a llorar, no podía hablar. Yo me arrodillé y le pedí disculpas por no haberme dado cuenta antes", relató N.M.
Cuando la menor finalmente le confesó a su madre los ultrajes ya tenía 17 años y Blanco habría empezado a manosearla a los 13.
"Lo hacía en la noche, mientras yo dormía y ella se quedaba estudiando", comentó N.M.
Apenas la mamá de la menor se enteró de lo que pasaba en su casa radicó la denuncia en la Comisaría 4ta y corrió a su pareja de casa. N.M aseguró que en esa seccional "minimizaron el hecho y dijeron que nada más le había tocado la cola".
Tres meses después y con el presunto abusador todavía libre, la Justicia ordenó la Cámara Gesell para la niña.
Según dice N.M en Cámara Gesell la adolescente contó que Blanco había llegado a abusarla "hasta tres o cuatro veces por semana".
La denuncia fue radicada en abril de 2015 pero recién en septiembre de ese año salió el pedido de captura para Blanco y, como la Cámara Gesell lo perjudicaba, el hombre ya se había fugado y fue imposible encontrarlo.
En julio de 2016, N.M llegó a la División Seguridad Personal, por consejo de un amigo y desde esa dependencia de la Policía de San Juan comenzaron a rastrear a Blanco intensamente pero ya era demasiado tarde.
"Han allanado en la casa de la madre pero no lo encuentran", contó N.M.
Ahora, Blanco lleva dos años prófugo y tanto N.M como su hija (que ya tiene 19 años), están bajo tratamiento psicológico y psiquiátrico.
"Yo salgo a contar esto porque no sé qué hacer y además mi hija me autorizó, a ella le da mucha vergüenza lo que pasó", manifestó N.M.
Para colmo de males, la mujer tuvo que hacerse cargo de supuestos préstamos que había pedido Blanco mientras eran pareja. "Tuve que vender mi negocio para bancar todas las deudas que me dejó este tipo y encima ahora estoy sin trabajo", relató.
