En un procedimiento inédito, la Gendarmería atrapó a una mujer que terminó confesando que llevaba cápsulas llena de droga en su estómago. Tras ser detenida, la “camello”, como se le dice a quienes esconden sustancias tragándoselas para luego defecarlas, tuvo que ser trasladada al Hospital Rawson, donde es fuertemente custodiada mientras esperan que expulse a través de los intestinos la droga.
La decisión de la policía de esperar a que la evacuación sea natural se debe a que es la forma más segura de que los paquetes llenos de lo que sería cocaína salgan del cuerpo. La otra opción, un procedimiento quirúrgico, conlleva un riesgo demasiado alto, porque si una de las cápsulas se revienta y el contenido pasa al torrente sanguíneo, la mujer sufriría un colapso que podría causarle la muerte en minutos. El desenlace en estos casos suele ser tan rápido que por eso es necesario que permanezca constantemente bajo cuidado médico.
La detenida, una mujer que sería oriunda de Mendoza y tiene alrededor de 31 años, convive con este riesgo mortal desde hace casi un día, tiempo necesario para hacer el viaje desde La Quiaca, Jujuy, a San Juan. Todo este tiempo, según creen, viajó con las cápsulas en su sistema digestivo.
Una vez que los paquetes de droga salgan del cuerpo de la joven, Gendarmería podrá confirmar si efectivamente se trata de droga, qué tipo y qué cantidad de la misma llevaba en su cuerpo.
Mula y camello, las diferencias
El término mula, muy extendido en el ambiento delictivo, sirve para definir a quienes se encargan de trasladar droga escondida cerca de su cuerpo, por lo general en la ropa. En cambio los camellos son quienes arriesgan su vida tragándose capsulas llenas de estupefacientes.