Pablo Avelluto, el ministro de Cultura de la Nación, llegó a la provincia el miércoles 11 de mayo. Se sacó una foto frente a la Casa de Sarmiento, cuya manutención presupuestaria pertenece a su ministerio, y dijo: ”En Casa Rosada, el busto de Sarmiento estaba escondido tras una columna”.
Cuatro días después se conocieron las imágenes captadas por la cámara posicional ubicada en la puerta del museo mostrando a dos personas destruyendo despiadadamente la simpática imagen del prócer que lo muestra sentado en la puerta de su casa. Lo hacían con saña, además de cierta comodidad. Después de haber cumplido el trabajo, escaparon corriendo sin que los dos policías que estaban de guardia en el lugar esa madrugada pudieran alcanzarlos.
Todavía hay quienes piensan que se trató de un ataque de estúpidos que no tienen otra cosa que hacer, como tantas otras veces. Mujeres que hasta se han sentado sobre la mano tendida del prócer, gente que decide "intervenir” en el espacio público dejando sus huellas en el daño, sin ninguna otra intención.
No es lo que piensan los que conocen el tema un poquito más de cerca. Porque las caras de los dos agresores son cómodamente identificables, tienen rasgos de fisonomía muy particulares. Y porque dicen los más informados que aparecerían rápidamente si se las cotejara con las fotos de reconocidos militantes políticos de la provincia. De grupos que frecuentemente han protagonizado manifestaciones, ningún pecado (por el contrario) si se las hace en paz.
Si así fuera, se estaría ante un hecho diferente al resto, al daño puro y duro pero sin sentido más que el de hacerse el pícaro escudados en el anonimato. La citada sucesión de fechas y el aspecto conocido de quienes violentaron la imagen del máximo prócer sanjuanino de la historia son una pista bien clara en esa dirección.
Hubo un cambio de status en la intervención judicial sobre estos frecuentes ataques a la figura de Sarmiento en su propia casa. Habitualmente fueron tratados como una contravención, y por consiguiente intervino el juez de faltas. Se recuerda la sanción del juez Grossi Colombo a una joven que se subió arriba de la imagen y le dedicó una foto increíble que subió a su Facebook. Fue localizada y condenada a una pena sin precedentes: $3.000 y tres fines de semana arrestada en una comisaría.
En este caso, la policía giró las actuaciones a un juez penal. Y lo tomó Pablo Flores, quien consideró que se trata en principio de la posible comisión del delito de daño agravado, tipificado en el Código Penal en su artículo 184 con un máximo de pena de 4 años. Es inédito porque nunca había ocurrido que se lo tratara como un delito penal, y no como una simple contravención. Pero esta vez hay menos suerte con la localización de los responsables y todavía no los encuentran.
En el juzgado dijeron que las filmaciones dan como resultado una fisonomía bien definida de los autores, y que están trabajando en la identificación. Aún sin resultados, pero tienen fe de que así ocurrirá. No parece demasiado dificultoso: los rasgos son bien definidos, y las caras son conocidas en el ambiente.
El tema Sarmiento no ha sido un asunto neutro en la política argentina. Ni en la historia, ni en la actualidad. A tono con su obra literaria y política, lo reivindica todo el espectro político conservador a nivel nacional, lo cuestiona el abanico progresista que prefiere reflejarse en la acción de caudillos como Rosas o Facundo Quiroga, rivales a sangre y fuego del sanjuanino.
No resultó extraño entonces que la llegada y las declaraciones de Avelluto removieran esa grieta. Dijo el ministro: "La idea de esconder a figuras de nuestra historia es ofensiva. No podemos asumir una parte de la historia y ocultar otra. En la Casa Rosada el busto de Sarmiento quedó escondido detrás de una columna. Esa idea de intentar cambiar el pasado nos ha hecho daño, tenemos que cambiar el futuro. El pasado lo hicieron hombres como nosotros, ni más ni menos”.
Telegrama para los grupos políticos identificados con el gobierno de Cristina Kirchner, por lo del busto de la Rosada y la frase de "cambiar el pasado” referida a la mirada de revisión aplicada por el kirchnernismo sobre los hechos y los referentes de la historia. Que frecuente dejó de lado figuras históricamente veneradas como la de Sarmiento para impulsar a otras que disputaron con él.
Agregó el ministro: "Estamos trabajando en lograr reponer a Sarmiento tanto con el ministerio de Educación, con un plan de revisiones, como en la Biblioteca Nacional para digitalizar todas sus obras, más allá de Facundo y Recuerdos de Provincia”. El término reponer es lo que aparece sugestivo.
Esa visión de aguas divididas sobre Sarmiento a nivel nacional, no se reproduce a nivel local. En San Juan, su casa, la visión sobre el prócer es más universal y sin espacio para las miradas más críticas. Al menos, cuantitativamente. Es por eso que la Casa de Sarmiento es un punto de encuentro cultural excluyente, además de pieza central en el entramado turístico capitalino. Como debe ser.
Y es por eso que hace unos años se decidió incorporar al aspecto visual de la Casa Natal una imagen del prócer que sirve para dar testimonio del paso por el lugar. Se fotografiaron allí líderes políticos –desde el presidente Macri hasta cualquiera que está de paso-, familias, estudiantes, turistas.
También lo atacan. Por simple y absurdo entretenimiento, o por una mirada ideológica diferente como parece ser este caso.