Por la mañana se realizó la inspección ocular en el sitio donde el 5 de enero de 2014, un enfrentamiento a tiros dejó el macabro saldo de la muerte de Uma Calvo Carrizo, una bebé de 3 meses de vida.
El procedimiento se llevó a cabo con la presencia del tribunal de la Sala l, vecinos de la zona y los familiares de Antonella Carrizo, la mamá de la bebé asesinada, con los oficios del Juez Juan Carlos Caballero Vidal.
De la reconstrucción de los hechos, ocurridos en el bario Huarpes, de Pocito, participaron 2 de los 11 detenidos por el homicidio.
La madre de la bebé dijo que "sentí un tiroteo muy fuerte, estaba yo con la bebé y mi otro hijo a que le dije que se escondiera. Cuando salí al patio sentí el brazo mojado y vi que la bebé tenía una herida en la cabeza, me empecé a desesperar al verla así y llamé a la ambulancia, y en medio de todo el tiroteo gritaba que me habían baleado a mi bebé, salí y un vecino me ayudó. Cuando llegó la ambulancia le entregué a Uma en brazos y ya ahí creo que no vivía más".
Marcelo Páez, uno de los imputados, aceptó haber estado ese día y reconoció todos los movimientos que hizo. Al otro imputado no lo bajaron del patrullero, según la madre, porque comenzó hacer amenazas para que no hablen.