"No me voy a morir en otro lugar que no sea mi casa”, dice una y otra vez doña Saturnina Ortiz. A sus 83 años la mujer atraviesa el momento más difícil de su vida: perdió su casa y se tuvo que ir a vivir hacinadamente a una pieza de la casa de uno de sus hijos. Al parecer, todo fue por haber confiado en su yerno, un ex policía que se habría visto envuelto en un préstamo de dinero en el que habría hecho poner como garantía la escritura de la casa de sus suegros. Esa casa terminó en manos de un abogado que ahora está imputado por la presunta comisión de una estafa contra Saturnina y a su esposo, Elio Quiroga (75).
Así está encarada la investigación en el Cuarto Juzgado de Instrucción, a cargo de Maximiliano Blejman, donde no dieron información de la causa porque se está instruyendo.
El abogado en cuestión fue identificado oficialmente como Raúl Fabián Rojo. La causa está caratulada como "actuaciones investigativas” y se inició en el 2011 en el Tercer Juzgado de Instrucción, donde el titular Guillermo Adárvez se inhibió por haber tenido relaciones con el abogado Rojo. Por eso el caso saltó al Cuarto Juzgado de Instrucción en el 2012.
"Un día nos llamaron de una escribanía que está en la calle Mitre pasando General Acha, a mitad de cuadra. A mí me pareció raro el horario, eran como las nueve menos cuarto de la noche. Pero como nos dijeron que era para que le dieran un préstamo a mi yerno, mi mujer me dijo
. Así es que fuimos”, relata Elio Quiroga, quien es un oficial principal retirado de la Policía de San Juan.
Don Elio dice que nunca se va a olvidar de ese momento en la escribanía, porque a los pocos meses llegó una cédula judicial con una orden de desalojo del Juzgado de Paz de Santa Lucía y se quedó literalmente en la calle: "En la escribanía me dijeron que tenía que leer lo que iba a firmar. Yo le dije a la mujer que nos atendió que no veía porque yo tenía cataratas y la luz era muy difusa. Le dije que me lo leyeran y me dijo la mujer que no podía. Yo confié y firmé, porque estaban apurados porque querían cerrar”.
Quiroga y su esposa sabían que firmaban una garantía para que le dieran un préstamo a su yerno, pero no que estaban entregando la casa del Barrio Balcarce que le dieron cuando construyeron el barrio en 1970, la cual pagó y canceló: "Si a mí me leían que la casa estaba en juego, agarro los papeles y se los rompo en la cara”, aseveró el policía retirado.
Para demostrar que no miente, Quiroga muestra el certificado médico de Rodolfo Lázaro Vega Vera. También muestra que se operó de cataratas en sus ojos cuatro días después que firmó en la escribanía. Y que en ese momento su mujer no escuchaba de un oído y ahora ya casi no escucha del otro.
En ese punto del relato, don Elio da un dato clave: su yerno no lo acompañó a entrar a la escribanía, pero sí estaba afuera: "Esa noche, cuando salimos de la escribanía, estaba Paratore –su yerno-, Basil y Rojo –el abogado-".
LOS NOMBRES
Jorge Omar Paratore es un cabo retirado. Está casado con la hija de Elio Quiroga.Tras dejar la policía se puso una carnicería. Y allí habría conocido a Jorge Basil, quien sería proveedor de carnes. A través de Basil habría llegado al abogado Rojo.
La justicia investigará todo ese vínculo. Por ahora se le tomó una declaración testimonial a Jorge Basil, quien habría precisado que Paratore fue el que entregó la casa de sus suegros ante el abogado Rojo.
En la justicia también se investigarán qué relación hubo entre Paratore y Rojo. Fuentes judiciales informaron que Paratore le habría pedido un préstamo de 15.000 pesos y le habrían querido cobrar 90.000 cuando fue a devolverlo.
Se presume que para prestar el dinero, le habrían pedido a Paratore la escritura de una casa. Y éste hizo poner la de sus suegros.
"Paratore me pidió varias veces dinero, que nunca me devolvió, pero nunca sumas grandes. Después que me quitaron la casa no lo volvía a ver”, cuenta Quiroga.
El abogado de Quiroga, Juan Bautista Bueno, precisó que "vamos a buscar por todos los medios que a Quiroga le devuelvan su casa. Trabajaron por ella toda la vida y, encima, perdieron todos los muebles por los golpes cuando fue el desalojo y cuando anduvieron de un lado para el otro con las mudanzas buscando un lugar para vivir”.
El abogado Rojo, defendido por Carlos Reinoso, presentó un pedido de eximición de prisión en el Cuarto Juzgado de Instrucción, para que el profesional no quede preso cuando vaya a declaración indagatoria, lo que ocurriría en esta semana.
En el juzgado le corrieron vista a la fiscalía para que opine si se lo debe o no eximir de prisión al abogado Rojo. Todo indica que sí le darán ese beneficio. Y es casi seguro que le impongan una caución real para evitar una fuga.
Fuentes judiciales precisaron que es muy posible que, a raíz del caso de los abuelos Quiroga, aparezcan otros damnificados en circunstancias similares.
Caso Sirera
En el anochecer del lunes 19 de mayo último, el abogado Francisco Sirera fue asesinado a puñaladas en la puerta de su casa, en Trinidad. Luego la justicia procesó a Federico Cecilio Fernández (56) y a su hijo Sergio (28) como los autores del crimen. Ellos tenían un vínculo con Sirera: era el abogado que se había terminado quedando con la casa de la madre de Federico Cecilio. Todo indica que el disparador del crimen por parte de los Fernández fue un acto de justicia por mano propia al verse envueltos en asuntos legales en los que terminaron perdiendo la casa materna.